Las arañas del género Portia pertenecen a la
familia Salticidae, conocidas como arañas saltadoras, pero
dentro de este grupo destacan por su extraordinaria complejidad cognitiva
y su conducta depredadora especializada. A diferencia de muchas otras
saltícidas que cazan insectos al acecho, las especies de Portia son
famosas por su capacidad para cazar otras arañas, incluso en sus propias
telarañas. Poseen grandes ojos anteriores medianos que les proporcionan una visión
estereoscópica aguda, permitiéndoles calcular distancias con precisión
milimétrica antes de saltar. Su comportamiento incluye ensayo y error, rutas
alternativas y una aparente planificación, lo que ha llevado a numerosos
estudios sobre su inteligencia en artrópodos.
Una de las especies más estudiadas es Portia fimbriata, distribuida en regiones de Australia y el sudeste asiático. Esta especie es reconocida por su capacidad para manipular las telarañas de otras arañas mediante vibraciones cuidadosamente moduladas que imitan el movimiento de una presa atrapada. Cuando la araña residente se acerca, P. fimbriata ajusta su estrategia según la respuesta obtenida, mostrando una notable flexibilidad conductual. Además, puede realizar rodeos estratégicos cuando la presa no es accesible frontalmente, demostrando una orientación espacial compleja. Morfológicamente presenta un cuerpo compacto, cubierto de setas que ayudan al camuflaje, y patas relativamente robustas adaptadas al salto preciso.
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