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martes, 10 de febrero de 2026

Figura. Anatomía de los tubelarios

 

La imagen de la izquierda muestra a los tubelarios, un grupo de gusanos planos de vida libre pertenecientes al filo Platyhelminthes. Estos organismos se caracterizan por su cuerpo aplanado dorsoventralmente, lo que facilita el intercambio gaseoso por difusión a través de la superficie corporal. Habitan principalmente ambientes acuáticos, tanto marinos como de agua dulce, aunque algunas especies pueden encontrarse en zonas húmedas terrestres. Carecen de sistemas circulatorio y respiratorio, por lo que su morfología simple está estrechamente vinculada a su pequeño tamaño y a su modo de vida activo. Su desplazamiento se logra gracias a cilios epidérmicos y a contracciones musculares coordinadas.

La imagen de la derecha representa la estructura del tracto gastrointestinal de los tubelarios, destacando un diseño sencillo pero funcional. Presentan una boca ventral, que actúa como única abertura del sistema digestivo, ya que no poseen ano. Desde la boca se extiende una faringe muscular, capaz de evaginarse para capturar alimento, conectada a un intestino ramificado que se distribuye por gran parte del cuerpo. Este intestino cumple funciones de digestión extracelular e intracelular, así como de distribución de nutrientes, compensando la ausencia de un sistema circulatorio especializado mediante su amplia ramificación interna.

Además del sistema digestivo, el esquema señala componentes del sistema nervioso, como los ocelos u ojos simples, sensibles a la luz, y los cordones nerviosos longitudinales, que permiten una coordinación básica del movimiento y del comportamiento. Esta organización refleja un nivel intermedio de complejidad biológica, superior al de organismos más simples pero aún distante de sistemas altamente especializados. En conjunto, las imágenes ilustran cómo los tubelarios integran estructura, función y modo de vida, mostrando adaptaciones eficientes que les permiten sobrevivir como depredadores activos o detritívoros en diversos ecosistemas. Su estudio resulta clave para comprender los primeros pasos evolutivos hacia una mayor diferenciación de sistemas en los animales.

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