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miércoles, 7 de octubre de 2026

Figura. La columna vertebral de un tiburón

La columna vertebral de un tiburón como Squalus está formada por centros vertebrales cartilaginosos calcificados, arcos neurales y, en la región caudal, arcos hemales. El notocordio persiste, pero no funciona simplemente como un “hilo” que impide que las vértebras se separen: queda integrado en los centros y espacios intervertebrales, participando junto con cartílago, ligamentos y tejidos conectivos en la flexibilidad del eje. Los arcos neurales rodean el canal neural, mientras los hemales protegen vasos sanguíneos de la cola. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)

La columna está adaptada principalmente a resistir y transmitir las flexiones laterales producidas por la musculatura durante la natación. Las vértebras del tronco articulan además con costillas, mientras las caudales modifican sus elementos ventrales para colaborar con el soporte de la aleta. En los tiburones, el esqueleto cartilaginoso no significa una estructura débil: los centros vertebrales presentan calcificación prismática y organización concéntrica, capaces de resistir repetidos ciclos de carga. La combinación entre flexibilidad y rigidez permite almacenar y devolver parte de la energía mecánica durante cada ondulación corporal. (journals.biologists.com)

La cola heterocerca posee un lóbulo dorsal sostenido por la prolongación del eje vertebral y genera fuerzas cuya dirección depende de la especie, velocidad y postura. No todos los tiburones necesitan nadar continuamente para evitar hundirse o respirar: muchos pueden permanecer inmóviles mediante ventilación bucal activa. Como carecen de vejiga natatoria, controlan su posición combinando hígado rico en lípidos, sustentación de las aletas, forma corporal y fuerzas producidas por la cola. Así, columna y aleta caudal forman un sistema integrado de propulsión, estabilidad y control hidrodinámico. (royalsocietypublishing.org)

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