Diarthrognathus constituye un poderoso contraargumento fósil porque muestra que ambas articulaciones pudieron coexistir. Su dentario enormemente expandido establecía contacto con el escamoso, formando una segunda articulación, mientras el antiguo complejo cuadrado–articular continuaba funcionando simultáneamente. De esta manera, la selección natural no necesitó desmontar primero una estructura indispensable para después construir otra. La innovación apareció inicialmente como refuerzo mecánico secundario, mientras la articulación ancestral seguía transmitiendo las fuerzas de la mordida. Los cinodontos documentan precisamente esta aproximación gradual entre dentario y escamoso. PubMed Central (PMC)
Posteriormente, la articulación dentario–escamoso asumió progresivamente una mayor proporción de la carga mecánica, permitiendo que los huesos postdentarios disminuyeran y dejaran de participar directamente en la suspensión mandibular. El articular terminaría convertido evolutivamente en el martillo, mientras el cuadrado originaría el yunque del oído medio. Así, la evolución no reemplazó una articulación completa mediante un salto imposible: produjo primero una fase de redundancia funcional, después transfirió gradualmente la función y finalmente reutilizó estructuras antiguas para la audición. Diarthrognathus demuestra cómo una gran innovación puede evolucionar mediante etapas intermedias completamente funcionales. PubMed Central (PMC)
Revisión sobre la evolución de la articulación mandibular mamaliana · Revisión sobre la transformación mandíbula–oído medio · Evidencia fósil y desarrollo del oído medio mamaliano
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