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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Figura. Formas cristalinas del carbonato de calcio

La imagen compara dos formas cristalinas del carbonato de calcio precipitado, una sustancia con la misma composición química, CaCO₃, pero con diferente organización interna. Arriba aparecen cristales de calcita, de aspecto compacto, amarillento y translúcido, con caras anchas y formas geométricas más masivas. Abajo se observan cristales de aragonita, más blancos, alargados y organizados como agujas o fibras radiadas. Aunque ambos materiales están formados por los mismos elementos, calcio, carbono y oxígeno, su estructura cristalina cambia sus propiedades físicas.

La diferencia principal está en cómo se ordenan los iones dentro del cristal. En la calcita, el carbonato de calcio adopta una forma más estable a condiciones normales de la superficie terrestre. Por eso suele conservarse durante más tiempo en rocas, fósiles, sedimentos y estructuras biológicas mineralizadas. La aragonita, en cambio, posee una red cristalina menos estable; puede formarse en ambientes marinos, con ciertas temperaturas, presiones o condiciones químicas, pero con el tiempo tiende a transformarse en calcita. Esa transformación no cambia la composición química, sino la arquitectura interna del mineral.

En biología, esta diferencia es importante porque muchos organismos usan carbonato de calcio para construir partes duras. Algunas conchas, esqueletos de corales, algas calcáreas y espículas de ciertos invertebrados pueden presentar calcita, aragonita o combinaciones de ambas. La elección mineral afecta dureza, crecimiento, resistencia y conservación fósil. Si una estructura de aragonita se transforma en calcita, puede cambiar su textura original, aunque conserve parte de su forma externa. Por eso, distinguir calcita y aragonita ayuda a entender biomineralización, evolución de esqueletos, formación de fósiles y cambios químicos en mares antiguos y actuales.

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