Sí es cierto que, una vez que determinados linajes se especializaron en nichos acuáticos y semiacuáticos de agua dulce, apareció una configuración corporal muy eficiente y relativamente conservadora: hocico alargado, cuerpo bajo, cola musculosa, ojos y narinas dorsales, extremidades aptas para caminar y nadar y poderosa musculatura mandibular. Este diseño funcional favorece la depredación de emboscada en ríos, lagunas y humedales, y explica por qué distintos crocodilianos separados por millones de años pueden presentar siluetas externamente semejantes. Sin embargo, esa estabilidad ecológica de algunos rasgos no implica ausencia de evolución: el linaje continuó modificando cráneo, dentición, tamaño corporal, locomoción, fisiología y estrategias reproductivas.
Además, la propia filogenia evidencia que Crocodylomorpha está profundamente inserto dentro de Pseudosuchia, mientras que dinosaurios y pterosaurios pertenecen a la otra gran rama arcosauriana, Avemetatarsalia. Esta separación demuestra que el supuesto “cocodrilo primitivo” no puede utilizarse como modelo simple del ancestro común de todos los arcosaurios. Los crocodilianos modernos son, en realidad, formas altamente derivadas, supervivientes de una historia evolutiva mucho más compleja, y su parecido general entre especies actuales refleja principalmente conservación funcional dentro de un nicho exitoso, no una ausencia de cambio evolutivo.
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