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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Figura. El mito de los cocodrilos

Existe un mito muy extendido en documentales y divulgación popular según el cual los cocodrilos actuales serían prácticamente “fósiles vivientes” que apenas han cambiado desde su aparición. Esta idea es engañosa. El árbol filogenético de Archosauria muestra que los crocodilomorfos forman parte de una radiación mucho más amplia de pseudosuquios, junto con numerosos linajes extinguidos que presentaron cuerpos, posturas y modos de vida muy diferentes. Entre ellos existieron formas terrestres, cursoriales, acorazadas, depredadoras y semiacuáticas, algunas con extremidades relativamente largas y situadas bajo el cuerpo. Por tanto, la apariencia moderna de los cocodrilos representa solo una pequeña fracción de la antigua diversidad morfológica del grupo.

Sí es cierto que, una vez que determinados linajes se especializaron en nichos acuáticos y semiacuáticos de agua dulce, apareció una configuración corporal muy eficiente y relativamente conservadora: hocico alargado, cuerpo bajo, cola musculosa, ojos y narinas dorsales, extremidades aptas para caminar y nadar y poderosa musculatura mandibular. Este diseño funcional favorece la depredación de emboscada en ríos, lagunas y humedales, y explica por qué distintos crocodilianos separados por millones de años pueden presentar siluetas externamente semejantes. Sin embargo, esa estabilidad ecológica de algunos rasgos no implica ausencia de evolución: el linaje continuó modificando cráneo, dentición, tamaño corporal, locomoción, fisiología y estrategias reproductivas.

Además, la propia filogenia evidencia que Crocodylomorpha está profundamente inserto dentro de Pseudosuchia, mientras que dinosaurios y pterosaurios pertenecen a la otra gran rama arcosauriana, Avemetatarsalia. Esta separación demuestra que el supuesto “cocodrilo primitivo” no puede utilizarse como modelo simple del ancestro común de todos los arcosaurios. Los crocodilianos modernos son, en realidad, formas altamente derivadas, supervivientes de una historia evolutiva mucho más compleja, y su parecido general entre especies actuales refleja principalmente conservación funcional dentro de un nicho exitoso, no una ausencia de cambio evolutivo.

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