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lunes, 28 de septiembre de 2026

Figura. Dunkleosteus terrelli

 Dunkleosteus terrelli es probablemente el placodermo más famoso y uno de los grandes depredadores del Devónico tardío. Su aspecto estaba dominado por una cabeza enorme, protegida por gruesas placas dérmicas articuladas que formaban un poderoso escudo craneotorácico. Las mandíbulas carecían de dientes verdaderos y utilizaban placas gnáticas óseas con bordes cortantes, capaces de concentrar grandes fuerzas durante la mordida. Esta arquitectura convirtió la región anterior del cuerpo en un complejo sistema biomecánico, donde cráneo, mandíbula, musculatura y armadura torácica participaban conjuntamente en la captura y procesamiento de presas.

Durante décadas, Dunkleosteus fue reconstruido como un animal extraordinariamente largo, con estimaciones habituales de 5 a 10 metros, en parte porque su cuerpo posterior casi nunca se conserva y debía inferirse comparándolo con peces modernos. Sin embargo, reconstrucciones recientes cuestionaron estas proporciones. El uso de relaciones basadas en la longitud orbitopercular y en artrodiros con esqueletos más completos sugiere que los adultos típicos de D. terrelli rondaban aproximadamente 3,4 metros, mientras los individuos conocidos más grandes alcanzarían cerca de 4,1 metros. Por tanto, era menos largo de lo representado tradicionalmente, pero también mucho más robusto y cabezón proporcionalmente. MDPI

Esta revisión no convierte a Dunkleosteus en un depredador pequeño. Una gran fracción de su longitud estaba ocupada por la cabeza y la armadura anterior, de modo que su masa y volumen podían seguir siendo considerables. Además, los artrodiros poseían bocas proporcionalmente mayores que los tiburones empleados antiguamente como modelos, por lo que estimar su longitud a partir del tamaño de la boca producía sobreestimaciones importantes. La reconstrucción moderna propone un cuerpo relativamente corto, profundo y musculoso, más coherente con otros artrodiros conocidos. El cambio ilustra cómo la paleontología cuantitativa puede transformar incluso la apariencia de animales fósiles muy populares cuando nuevos métodos permiten separar mejor la evidencia preservada de las reconstrucciones históricas. peerj.com

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