La musculatura corporal conserva una disposición claramente segmentaria mediante miotomos, pero alrededor de la faringe aparece musculatura visceral especializada. Su acción podía modificar el volumen de la cavidad bucofaríngea, generando diferencias de presión que impulsaban agua desde la boca hacia el tubo branquial. Las branquias se encontraban organizadas dentro de esta región y comunicaban con el exterior mediante numerosos poros branquiales externos. De esta manera, ventilación y alimentación continuaban estrechamente relacionadas: el movimiento del agua permitía obtener oxígeno y, simultáneamente, transportar pequeñas partículas alimentarias hacia el interior del aparato digestivo.
Externamente, el cuerpo estaba protegido por escamas dérmicas, mientras la región dorsal presentaba placas relativamente mayores. Una espina pectoral y una escama pectoral especializada contribuían a estabilizar el cuerpo durante la natación. La combinación entre armadura dérmica superficial, soporte cartilaginoso interno y musculatura segmentaria evidencia que estos vertebrados ya poseían una marcada diferenciación entre exoesqueleto y endoesqueleto. Sin embargo, el aparato faríngeo conservaba todavía su función ancestral de soporte respiratorio, antes de que algunos de sus componentes fueran posteriormente cooptados y reorganizados en los gnatóstomos para originar el arco mandibular, la suspensión de las mandíbulas y nuevas formas de alimentación activa.
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