El cambium vascular funciona como una fábrica celular circular. Hacia el interior produce nuevo xilema, encargado de conducir agua y sales minerales desde la raíz hasta las hojas. La capa de xilema más cercana al cambium es la más funcional, porque todavía participa activamente en el transporte. Más hacia el centro quedan capas antiguas, endurecidas y en gran parte muertas, saturadas de lignina. A esa acumulación de xilema viejo la llamamos madera, estructura que sostiene el árbol, resiste la gravedad y permite que el tronco crezca verticalmente durante muchos años. Cuando ese tejido se corta, seca y usa como combustible o material, recibe el nombre común de leña.
Hacia el exterior, el mismo cambium vascular produce floema secundario, tejido vivo que transporta azúcares y otras sustancias elaboradas por la fotosíntesis. Más afuera se encuentra la corteza, una cubierta protectora formada por tejidos externos que aíslan el tronco de golpes, sequía, hongos, insectos y cambios ambientales. Así, el tronco funciona como una arquitectura biológica: por dentro conserva madera resistente; en la zona media mantiene un cambium vivo que fabrica nuevos tejidos; y por fuera desarrolla floema y corteza para alimentar y proteger al árbol. Esta organización permite combinar conducción, sostén, defensa y crecimiento continuo.
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