Se conocen solamente dos especímenes. El holotipo NCSM 21558, descubierto en 2003, corresponde a un esqueleto parcial desarticulado con varios elementos craneales, entre ellos premaxilar, maxilar, lacrimal, yugal, articular, angular y un diente, además de vértebras, costillas, gastralia y un húmero izquierdo. El ejemplar presenta arcos neurales sin fusionar, indicando que todavía era un individuo inmaduro. El cráneo reconstruido medía como mínimo unos 50 cm, mientras que el segundo espécimen, NCSM 21623, consiste únicamente en parte de un húmero derecho perteneciente a un individuo más pequeño (Drymala & Zanno, 2016). Ambos especímenes se encuentran conservados permanentemente en las colecciones de paleontología de vertebrados del North Carolina Museum of Natural Sciences, en Raleigh. PubMed Central (PMC)
La importancia de Carnufex carolinensis radica en demostrar que los primeros crocodilomorfos eran mucho más diversos ecológica y anatómicamente que sus descendientes actuales. El animal habría alcanzado cerca de 3 m de longitud, posiblemente más al tratarse el holotipo de un juvenil, y combinaba un cráneo grande, dientes recurvados y miembros anteriores relativamente pequeños. Su morfología sugiere que algunos crocodilomorfos tempranos ocuparon nichos de depredadores terrestres de alto nivel antes de que los grandes dinosaurios terópodos dominaran esos ecosistemas. El descubrimiento también evidencia que la condición baja, semiacuática y aparentemente “reptante” de los cocodrilos modernos es una especialización derivada, no el aspecto ancestral del linaje crocodilomorfo (Zanno et al., 2015; Drymala & Zanno, 2016). PubMed Central (PMC)
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