En el roble, la diferencia entre albura y duramen es claramente visible. La albura forma un borde pálido alrededor de un duramen rojizo, denso y contrastante. Esta separación indica que la madera interna ha cambiado su función: dejó de participar principalmente en la conducción y se especializó en resistencia mecánica y protección. En el arce, la distinción aparece menos marcada. La madera muestra tonos anaranjados relativamente uniformes, con anillos visibles, pero sin una frontera tan brusca entre zonas externas e internas. Esto significa que el cambio entre albura y duramen existe, aunque es gradual y puede depender de la especie, la edad, el ambiente y la acumulación química.
En el abedul, la albura y el duramen casi no se diferencian a simple vista. El corte es claro, uniforme y con anillos suaves, por lo que la madera parece homogénea. Esta comparación enseña que la anatomía del tallo leñoso varía entre especies y que no todos los árboles almacenan sustancias oscuras de la misma manera. Para la biología, estas diferencias explican cómo el cambium vascular produce capas de xilema, cómo el tronco envejece y cómo cada especie combina transporte, defensa, color, dureza y utilidad en el ecosistema y en usos humanos.
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