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La tingua bogotana o rascón andino, Rallus semiplumbeus, es un ave endémica de Colombia y uno de los vertebrados más representativos, aunque difíciles de observar, de los humedales altoandinos. Depende de agua somera, vegetación emergente y franjas terrestres poco perturbadas. No es una focha ni una gallina acuática: pertenece a un linaje especializado en internarse entre juncos, desplazarse sin ser detectado y comunicarse mediante llamadas fuertes. Está clasificada globalmente como En Peligro porque su área de ocupación es pequeña, fragmentada y sometida a pérdidas continuas de calidad ambiental (BirdLife International, 2021). Conservarla exige proteger los espejos de agua, la arquitectura vegetal que los rodea y la conectividad ecológica entre humedales.
Taxonómicamente pertenece al dominio Eukaryota, reino Animalia, filo Chordata, clase Aves, orden Gruiformes, familia Rallidae, género Rallus y especie R. semiplumbeus. Sclater la describió en 1856. El nombre genérico Rallus procede del latín medieval empleado para los rascones, relacionado con el francés rale; semiplumbeus combina semi, “a medias”, y plumbeus, “plomizo”, por el gris semejante al plomo de su plumaje. Se sitúa entre los gruiformes, grupo que incluye grullas, trompeteros y aves de humedal. Los rállidos forman una radiación de cuerpos comprimidos lateralmente, patas fuertes, dedos alargados y hábitos furtivos, adaptada para atravesar vegetación densa más que para nadar en agua abierta, y un vuelo generalmente corto (Taylor & Sharpe, 2020).
El género Rallus reúne rascones de pico largo, cuerpo esbelto. Sus especies suelen exhibir dorso listado, cara o pecho grisáceos y flancos barrados; esos tonos fragmentan la silueta entre tallos. Rallus semiplumbeus mide 25 centímetros. Presenta dorso pardo oliváceo con estrías negras, hombros rojizos, y cara, garganta, pecho y vientre gris pizarra. Los flancos negros muestran barras blancas. El pico largo, curvado, y las patas son rojos; las alas permiten vuelos bajos, breves. La forma comprimida del tronco y el control de las patas le permiten caminar entre juncos sin abrir corredores. Por eso se detecta más por su voz áspera y territorial que por observación directa (Rosselli et al., 2016).
Su distribución está restringida al altiplano cundiboyacense, Cundinamarca y Boyacá, entre 2.500 y 3.100 metros sobre el nivel del mar. Se propuso la subespecie R. s. peruvianus desde ejemplar atribuido a Perú en 1886, pero su procedencia es incierta y no representa una población conocida. La subespecie nominal, R. s. semiplumbeus, es la única población confirmada. Ocupa lagunas, pantanos, embalses, humedales urbanos, rurales y bordes encharcados de páramo. Tiene afinidad por juncales de Schoenoplectus californicus, combinados con espadañas Typha, vegetación flotante, plantas emergentes enraizadas y agua poco profunda. Sesenta por ciento de los registros ocurrió en juncales de Schoenoplectus, evidencia de que requiere estructura vegetal, no agua disponible (Rosselli et al., 2016).
La reproducción ocurre todo el año, con evidencias de nidos en Jaboque, Fúquene y el lago de Tota. La pareja construye una plataforma ovalada entre juncos o masas de Typha, Scirpus y plantas emergentes, junto a agua somera cercana. Puede incorporar hojas, tallos secos e kikuyo. La hembra pone cuatro huevos crema, con manchas azuladas y puntos oscuros. Ambos adultos incuban y defienden el territorio; los polluelos son precociales, nacen con plumón oscuro y abandonan pronto el nido guiados por los padres. Ante amenazas, los adultos vocalizan, se esconden y ejecutan distracciones. Parches extensos y conectados reducen el riesgo de que una perturbación destruya nido, alimento y refugio (Benítez-Castañeda et al., 2024).
El rascón consume invertebrados acuáticos, larvas de insectos, gusanos, moluscos y organismos del sustrato. Complementa su dieta con renacuajos, ranas, peces muertos y material vegetal. Forrajea en horas crepusculares, en bordes de vegetación y la ronda hídrica. Su alimentación contribuye al flujo de energía entre comunidades del humedal, aunque lo expone a contaminantes acumulados en agua o presas. Es presa de rapaces, perros y ofidios; se documentó depredación por el gavilán caminero, Rupornis magnirostris. Las parejas mantienen territorios de 0,1 a 0,45 hectáreas según calidad local y responden a intrusos con llamadas persistentes. Comparte hábitat con fochas, gallaretas, patos, garzas, anfibios y plantas que ofrecen cobertura, alimento y sustrato adicional (Pérez-Guevara & Botero-Delgadillo, 2020).
La amenaza principal es la transformación de los humedales mediante drenaje, relleno, urbanización, agricultura, ganadería, minería y expansión. La reducción de juncales elimina alimentación, reproducción y escape. En Bogotá, vías, cerramientos inadecuados, fragmentación del suelo y vertimientos de aguas residuales aíslan poblaciones. La eutrofización altera la vegetación, mientras residuos y escombros degradan el borde húmedo. Quemas, extracción, pastoreo intenso y presencia de perros y gatos aumentan la mortalidad y el fracaso reproductivo. El cambio climático añade sequías, lluvias extremas y pulsos hídricos capaces de exponer o inundar nidos. Estas presiones se refuerzan: un humedal contaminado y fragmentado pierde resiliencia, sostiene individuos y limita la dispersión entre localidades (Renjifo et al., 2016).
La protección requiere recuperar hidrología, controlar vertimientos, conservar vegetación nativa y mantener conectividad regional. No basta con construir senderos: el manejo debe priorizar juncales continuos, zonas de amortiguación sin perros, monitoreo, control invasor y educación comunitaria. La tingua bogotana funciona como especie paraguas al beneficiar a aves acuáticas, anfibios, invertebrados y plantas de pantano. El monitoreo científico permite reconocer territorios, épocas de anidación y tendencias poblacionales preventivamente. Su conservación expresa una decisión sobre la región que se desea habitar: una que trate los humedales como lotes vacíos, o una que reconozca sistemas vivos esenciales para el agua, la biodiversidad y la memoria ecológica de la cordillera Oriental.
Referencias
Benítez-Castañeda, H. D., Zuluaga-Bonilla, J., Ruiz Agudelo, O. Y., Patiño Hernández, M., & Ospina-Carrillo, A. (2024). Historia natural del rascón andino (Rallus semiplumbeus): Revisión y observaciones inéditas. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 8(2), 7739–7768. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v8i3.11215
BirdLife International. (2021). Rallus semiplumbeus. The IUCN Red List of Threatened Species. https://www.iucnredlist.org/species/22692482/199129240
Pérez-Guevara, M., & Botero-Delgadillo, E. (2020). Uso de hábitat y comportamiento del rascón andino (Rallus semiplumbeus) en el humedal La Conejera, Colombia. Ornitología Neotropical, 31, 1–4. https://journals.sfu.ca/ornneo/index.php/ornneo/article/view/554
Renjifo, L. M., Amaya, A. M., Burbano-Girón, J., & Velásquez-Tibatá, J. (Eds.). (2016). Libro rojo de aves de Colombia. Volumen II. Pontificia Universidad Javeriana e Instituto Humboldt. https://www.minambiente.gov.co/direccion-de-bosques-biodiversidad-y-servicios-ecosistemicos/libros-rojos/
Rosselli, L., Morales-Rozo, A., & Amaya-Espinel, J. (2016). Rallus semiplumbeus. En L. M. Renjifo et al. (Eds.), Libro rojo de aves de Colombia. Volumen II. Pontificia Universidad Javeriana e Instituto Humboldt. https://birdscolombia.com/2025/02/01/rascon-bogotano-bogota-rail-rallus-semiplumbeus-e/
Taylor, B., & Sharpe, C. J. (2020). Bogotá rail (Rallus semiplumbeus). En Birds of the World. Cornell Lab of Ornithology. https://birdsoftheworld.org/bow/species/bograi1/
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