La relación se resume mediante la ley de Wien, expresada como λₘₐₓ·T ≈ 2,9 × 10⁻³ m·K. En ella, λₘₐₓ corresponde a la longitud de onda donde ocurre el máximo de radiancia y T representa la temperatura absoluta en kelvin. Por esta razón, cuerpos relativamente fríos, como los seres vivos, emiten sobre todo radiación infrarroja; los objetos extremadamente fríos pueden alcanzar la región de radio o microondas. En contraste, los cuerpos muy calientes desplazan su emisión hacia el azul y pueden adquirir un brillo azulado. La banda coloreada del gráfico permite reconocer que, cerca de ciertas temperaturas, una parte importante de la emisión puede ubicarse dentro del intervalo visible.
La figura también compara dos explicaciones históricas de la radiación térmica. La ley de Rayleigh-Jeans predice valores cada vez mayores a longitudes de onda cortas y no reproduce los datos experimentales; este desacuerdo recibió el nombre de catástrofe ultravioleta. La ecuación de Planck, en cambio, describe correctamente la curva observada porque supone que la energía se intercambia en cantidades discretas o cuantos. Conviene recordar los conceptos de radiancia espectral, longitud de onda, máximo de emisión, temperatura absoluta, infrarrojo, luz visible, ley de Wien y cuantización de la energía. Estas relaciones permiten interpretar el color de cuerpos calientes, estrellas, hornos y fuentes luminosas mediante principios físicos medibles.
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