Junto con Carl Cori, desarrolló investigaciones fundamentales sobre la forma en que el organismo almacena y utiliza la glucosa. Su descubrimiento más conocido fue el ciclo de Cori, mecanismo metabólico mediante el cual el lactato producido por los músculos durante el ejercicio intenso es transportado al hígado, donde se transforma nuevamente en glucosa. Este proceso explicó cómo el organismo recicla compuestos energéticos y mantiene el suministro de combustible para los tejidos. Además, los Cori identificaron importantes intermediarios metabólicos, entre ellos el glucógeno fosfato, conocido posteriormente como éster de Cori. Sus estudios ayudaron a esclarecer las rutas bioquímicas responsables de la degradación y síntesis del glucógeno, estableciendo bases esenciales para la comprensión del metabolismo energético.
En 1947, Gerty Cori recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Carl Cori y Bernardo Houssay. Fue la primera mujer en obtener este premio en dicha categoría y una de las primeras mujeres galardonadas con un Nobel científico. Sus investigaciones contribuyeron de manera decisiva al desarrollo de la bioquímica, la endocrinología y la medicina metabólica moderna. Más allá de sus descubrimientos, su carrera representa un ejemplo de perseverancia frente a la discriminación académica de su época. Hoy es recordada como una pionera cuya labor permitió comprender mejor los mecanismos químicos que sustentan la producción y el aprovechamiento de la energía en los seres vivos.
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