Su investigación se centra en las interacciones entre cambio climático, ciclos biogeoquímicos y composición de la atmósfera. Fung ha estudiado las fuentes y sumideros de CO₂, es decir, los lugares donde el carbono se libera o se almacena naturalmente. Esta pregunta es esencial para comprender por qué aumenta la concentración de gases de efecto invernadero y cómo responden los ecosistemas ante sequías, calentamiento y alteraciones humanas. También ha trabajado con modelos de transporte atmosférico y modelos carbono-clima, herramientas que permiten analizar la evolución futura de la biosfera, la hidrosfera y la temperatura global.
En la Universidad de California, Berkeley, Fung fue profesora de ciencias atmosféricas y figura clave del Berkeley Atmospheric Sciences Center. Sus aportes ayudaron a fortalecer la comprensión científica del calentamiento global y la necesidad de medir con precisión el comportamiento del carbono en el sistema Tierra. Ha recibido reconocimientos importantes, entre ellos membresías en la National Academy of Sciences, la Royal Society y la Academia Sinica. Su legado muestra cómo la ciencia moderna une química ambiental, física atmosférica y modelación computacional para explicar problemas reales del planeta.
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