[Enlace al
índice] La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos
ingeridos se transforman en sustancias más simples, capaces de ser
absorbidas y utilizadas por el organismo. Este proceso ocurre tanto en organismos
pluricelulares como a nivel celular, y en él participan diversos
tipos de enzimas que facilitan las reacciones químicas necesarias. En
los animales y en algunas plantas, la digestión puede desarrollarse en niveles multicelular,
celular y subcelular. En los vertebrados, este proceso se lleva a cabo
principalmente en el aparato digestivo, también llamado tracto
gastrointestinal o canal alimentario, que funciona como un tubo de
recorrido unidireccional.
Enlace a la [Figura: Thomas H. Huxley]
El aparato digestivo incluye, además, órganos accesorios como el hígado, la vesícula biliar y el páncreas, los cuales no forman parte directa del tubo digestivo, pero cumplen un papel fundamental al producir y liberar sustancias que intervienen en la digestión química. En términos generales, la digestión se divide en procesos mecánicos, que reducen el tamaño de los alimentos, y procesos químicos, que descomponen las partículas en moléculas aún más pequeñas, preparándolas para su absorción. En la mayoría de los vertebrados, la digestión es un proceso secuencial y multietápico, que se inicia tras la ingestión de materia orgánica, generalmente proveniente de otros organismos.
De manera didáctica, la digestión puede dividirse en cuatro procesos principales. La ingestión, que consiste en la entrada del alimento al aparato digestivo; la digestión propiamente dicha, en la que los alimentos se transforman en nutrientes mediante acciones mecánicas y químicas; la absorción, que corresponde al paso de los nutrientes desde el sistema digestivo hacia los capilares sanguíneos y linfáticos; y la egestión o eliminación, que implica la expulsión de los materiales no digeridos a través de la defecación o, en algunos casos, la regurgitación. Todo este proceso es posible gracias a movimientos musculares coordinados, como la deglución y el peristaltismo, que permiten el desplazamiento del alimento a lo largo del sistema digestivo. [Siguiente artículo]
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