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viernes, 27 de febrero de 2026

Figura. Tipos de implantación dentaria

En la condición acrodonta, el diente se fusiona al borde superior del hueso mandibular sin formar alvéolo ni ligamento periodontal definido. La anquilosis es directa y el reemplazo dental suele ser limitado o inexistente en adultos, como ocurre en varios teleósteos y en algunos lepidosaurios especializados. Esta fijación marginal implica que, ante desgaste o fractura, el recambio es reducido y la superficie ósea puede remodelarse lentamente.

En la condición pleurodonta, típica de muchos lagartos, el diente se adhiere a la cara interna del hueso mediante anquilosis lateral. No existe un alvéolo profundo, pero sí un reemplazo continuo desde la cara lingual, donde nuevos dientes en desarrollo empujan a los funcionales hacia afuera.

En la condición tecodonta, el diente se inserta en un alvéolo bien definido y está suspendido por un ligamento periodontal especializado, lo que permite amortiguación mecánica durante la mordida. Esta configuración facilita un control preciso de fuerzas y es característica de crocodilianos y mamíferos. En crocodilios, el reemplazo es continuo mediante dientes sucesivos alojados bajo el alvéolo funcional. En mamíferos, en cambio, el patrón suele ser difiodonto, con dentición decidua y permanente, y mínima reposición posterior. La tecodoncia permite mayor estabilidad, integración vascular y remodelación ósea localizada, optimizando resistencia y precisión masticatoria.

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