La imagen presenta tres recipientes rotulados como insaturada,
saturada y sobresaturada, con diferencias visuales en la
intensidad del color y, en el último caso, con presencia de un sólido en el
fondo. Sin embargo, existe un error conceptual importante en la forma en
que se representan los dos primeros estados. Tanto una disolución insaturada
como una saturada son, por definición, sistemas homogéneos: en
ambos casos el soluto está completamente disuelto y no existe una fase sólida
separada. Por ello, no deberían poder distinguirse visualmente una de la
otra a simple vista. La diferencia entre insaturada y saturada no es óptica,
sino cuantitativa y termodinámica, y solo puede establecerse comparando
la cantidad de soluto disuelto con la solubilidad máxima a esa temperatura.
Una disolución insaturada contiene menos soluto del
que el solvente puede disolver. Por ejemplo, 10 g de NaCl disueltos en 100 g de
agua a 25 °C forman una disolución insaturada, ya que la solubilidad del NaCl
es cercana a 36 g/100 g de agua. Una disolución saturada, en cambio,
contiene exactamente esa cantidad máxima: 36 g de NaCl en 100 g de agua a la
misma temperatura. En ambos casos el sistema es homogéneo, transparente y sin
sólidos visibles; la única diferencia es que la disolución saturada no admite
más soluto sin que aparezca una nueva fase.
La disolución sobresaturada, tal como se muestra en
la imagen, sí puede distinguirse porque se trata de un sistema heterogéneo
cuando el exceso de soluto ya ha precipitado. Por ejemplo, si se intentan
disolver 50 g de KNO₃ en 100 g de agua a 20 °C, el exceso cristaliza y queda un
sólido en el fondo. Este caso debe diferenciarse de la supersaturación,
que es homogénea pero inestable: una disolución de acetato de sodio preparada
en caliente puede enfriarse sin precipitar, hasta que una vibración o una
semilla cristalina desencadena la cristalización.
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