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miércoles, 15 de abril de 2026

Figura. Interacciones moleculares

 La figura muestra distintos tipos de interacciones intermoleculares, es decir, fuerzas de atracción entre partículas que no implican enlaces químicos directos, pero que son fundamentales para explicar propiedades como el estado físico, la solubilidad y los puntos de ebullición. En la parte superior se observan interacciones como ión–dipolo, donde un ion (por ejemplo, Na⁺) atrae el extremo parcialmente cargado de una molécula polar; el puente de hidrógeno, una interacción fuerte entre moléculas como agua (H₂O) y metanol (CH₃OH); y las interacciones dipolo–dipolo, donde moléculas polares se alinean según sus cargas parciales opuestas.

En la parte inferior se presentan interacciones inducidas, donde una especie genera un dipolo en otra. En la interacción ión–dipolo inducido, un ion como Cl⁻ distorsiona la nube electrónica de una molécula no polar como el hexano (C₆H₁₄). De forma similar, en el dipolo–dipolo inducido, una molécula polar como la acetona (C₃H₆O) induce una separación de cargas en una molécula no polar. Estas interacciones son más débiles que las anteriores, pero siguen siendo relevantes en sistemas reales, especialmente en mezclas de sustancias polares y no polares.

Finalmente, se muestra la fuerza de dispersión de London, presente en todas las moléculas, incluso en compuestos no polares como el octano (C₈H₁₈). Estas fuerzas surgen por fluctuaciones temporales en la distribución electrónica, generando dipolos instantáneos. Aunque son las más débiles, se vuelven significativas en moléculas grandes. En conjunto, la figura ilustra cómo diferentes tipos de interacciones gobiernan el comportamiento de la materia a nivel molecular.

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