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miércoles, 15 de julio de 2026

Tángara verdinegra

 La tángara verdinegra, Tangara labradorides, es una ave paseriforme de la familia Thraupidae, perteneciente al amplio y colorido género Tangara. También recibe otros nombres comunes según el país: tángara verde metálico en Perú, tángara verdimetálica en Ecuador, y tángara verde plata o tangará verdiplata en Colombia. Estos nombres aluden a su apariencia brillante, asociada a tonos verdes, negros y plateados que recuerdan reflejos minerales. Como muchas tángaras neotropicales, pertenece a un grupo de aves pequeñas, activas y visualmente llamativas, muy vinculadas a los bosques andinos. Su importancia no se limita a su belleza: también representa la enorme diversidad de aves de montaña del noroeste de América del Sur, donde la altitud, la humedad, la fragmentación de bosques y la historia evolutiva han favorecido linajes con distribuciones complejas.

Su distribución geográfica abarca regiones andinas desde el norte de Colombia, pasando por las tres cordilleras colombianas, hasta sectores de Ecuador y el norte de Perú. En Ecuador aparece tanto por la pendiente del Pacífico del noroeste, hasta Pichincha, como por la pendiente oriental del sureste. Más al sur, alcanza el norte peruano, hasta San Martín. Esta distribución muestra una clara relación con la cordillera de los Andes, como un conjunto de laderas, valles y pendientes con condiciones ecológicas variadas. En Colombia parece ser más numerosa, lo cual sugiere que los Andes colombianos ofrecen una combinación favorable de hábitat, altitud y continuidad ecológica para esta especie.

 El hábitat natural de Tangara labradorides corresponde principalmente a bordes de bosques húmedos montanos y clareras adyacentes. No se la describe como una especie exclusivamente del interior cerrado del bosque, sino como un ave capaz de usar zonas de transición donde el bosque se abre, recibe más luz y ofrece recursos variados. Su rango altitudinal principal se encuentra entre los 1300 y 2300 metros, una franja donde la humedad, la nubosidad, la vegetación densa y la pendiente crean ambientes muy productivos para muchas aves insectívoras y frugívoras. El hecho de que sea localmente común indica que puede encontrarse con relativa frecuencia en lugares adecuados, aunque esa abundancia depende del estado del bosque y de los corredores andinos.

Desde el punto de vista sistemático, la especie fue descrita originalmente en 1840 por el ornitólogo francés Auguste Boissonneau. Su nombre científico inicial fue Tanagra (Aglaia) labradorides, y la localidad tipo señalada fue Santa Fe de Bogotá, Colombia. Este dato es importante porque muestra la relevancia histórica de los Andes colombianos en la descripción de aves neotropicales durante el siglo XIX. En esa época, numerosos ejemplares procedentes de Sudamérica llegaban a colecciones europeas, donde eran estudiados, comparados y nombrados. La ilustración histórica incluida en una obra de viaje de la fragata La Venus recuerda ese contexto científico: las aves americanas eran vistas como objetos de exploración naturalista, pero también como piezas clave para ordenar la diversidad biológica.

La etimología del nombre también es significativa. El género Tangara deriva de una palabra tupí, “tangará”, que significa “bailarín” y fue utilizada para designar aves de colores brillantes. Este origen lingüístico relaciona el nombre científico con observaciones culturales previas a la taxonomía europea formal. El epíteto específico labradorides proviene del francés “pierre de Labrador”, es decir, piedra de Labrador o feldespato, junto con el griego “idēs”, que significa “se parece”. El nombre completo puede interpretarse entonces como una referencia a un ave parecida, en sus brillos, a la labradorita, una piedra conocida por sus reflejos metálicos. Esto encaja muy bien con los nombres comunes que destacan su coloración verde metálica o verde plateada.

En cuanto a su taxonomía evolutiva, estudios filogenéticos recientes indican que Tangara labradorides es especie hermana de Tangara rufigenis. A su vez, el par formado por estas dos especies se relaciona estrechamente con Tangara cyanotis. Esta información es valiosa porque permite entender que las especies no son unidades aisladas, sino ramas dentro de un árbol evolutivo. La comparación entre especies hermanas ayuda a investigar cómo surgieron diferencias de plumaje, distribución, comportamiento y adaptación. En grupos tan diversos como las tángaras, la filogenia moderna permite reorganizar relaciones que antes se inferían solo por semejanzas externas. Así, la clasificación se vuelve una hipótesis científica revisable, apoyada cada vez más en datos moleculares.

Actualmente se reconocen dos subespecies principales. La primera, Tangara labradorides labradorides, se distribuye en los Andes de Colombia y el oeste de Ecuador. La segunda, Tangara labradorides chaupensis, ocupa los Andes del sureste de Ecuador y el norte de Perú, llegando al sur hasta San Martín. Esta división subespecífica refleja una variación geográfica dentro de la misma especie. Las subespecies suelen indicar poblaciones con diferencias reconocibles, pero no suficientemente separadas como para ser tratadas necesariamente como especies distintas. En aves andinas, estas divisiones pueden relacionarse con montañas, valles, pendientes, barreras climáticas y rutas históricas de dispersión.

La tángara verdinegra es, por tanto, un excelente ejemplo para enseñar biodiversidad andina, nomenclatura científica, distribución geográfica, hábitat montano y evolución, pero también permite discutir las presiones socioeconómicas que afectan su supervivencia. Al depender de bosques húmedos de montaña, puede verse perjudicada por la expansión agrícola, la ganadería, la tala, la apertura de vías, la urbanización rural y la fragmentación de corredores ecológicos. Muchas de estas actividades responden a necesidades reales de comunidades humanas que buscan tierra, ingresos, transporte o producción, por lo que la conservación no puede plantearse como una simple prohibición. Su protección exige equilibrar bienestar social, uso responsable del territorio, educación ambiental, restauración de bosques y alternativas económicas sostenibles. Estudiarla ayuda a comprender que cada especie es una combinación de forma, nombre, territorio, historia evolutiva y condiciones humanas que pueden favorecer o amenazar su permanencia.

Bibliografía

BirdLife International. (2016). Tangara labradorides. The IUCN Red List of Threatened Species 2016. https://www.iucnredlist.org

Boissonneau, A. (1840). Oiseaux nouveaux de Santa-Fé de Bogota. Revue Zoologique par la Société Cuvierienne, 3, 66–71.

Burns, K. J., Schultz, A. J., Title, P. O., Mason, N. A., Barker, F. K., Klicka, J., Lanyon, S. M., & Lovette, I. J. (2014). Phylogenetics and diversification of tanagers (Passeriformes: Thraupidae), the largest radiation of Neotropical songbirds. Molecular Phylogenetics and Evolution, 75, 41–77. https://doi.org/10.1016/j.ympev.2014.02.006

Clements, J. F., Schulenberg, T. S., Iliff, M. J., Billerman, S. M., Fredericks, T. A., Sullivan, B. L., & Wood, C. L. (2019). The eBird/Clements checklist of birds of the world: v2019. Cornell Lab of Ornithology.

De Juana, E., Del Hoyo, J., Fernández-Cruz, M., Ferrer, X., Sáez-Royuela, R., & Sargatal, J. (2012). Nombres en castellano de las aves del mundo recomendados por la Sociedad Española de Ornitología: Decimosexta parte: Orden Passeriformes, familias Thraupidae a Icteridae. Ardeola, 59(1), 157–166.

Gill, F., Donsker, D., & Rasmussen, P. (Eds.). (2021). Tanagers, flowerpiercers & tanager-finches. IOC World Bird List, versión 11.1.

Jobling, J. A. (2010). The Helm dictionary of scientific bird names. Bloomsbury Publishing.

Lepage, D. (s. f.). Tangara labradorides: Metallic-green Tanager. Avibase: The World Bird Database. https://avibase.bsc-eoc.org

Ridgely, R. S., & Tudor, G. (2009). Field guide to the songbirds of South America: The passerines. University of Texas Press.

Tángara de montaña de alas azules

La tángara de montaña de alas azules, Anisognathus somptuosus, es un ave andina de la familia Thraupidae, notable por su plumaje contrastado y por su presencia frecuente en bosques nublados de altitudes medias y altas. Es una especie grande para su grupo, de unos 16 a 17 centímetros, con sexos similares y una combinación muy llamativa de negro, amarillo y azul. Su cabeza muestra frente y lados negros, una franja amarilla desde la corona hasta la nuca, dorso oscuro, alas azul cobalto o turquesa según la población, garganta y partes inferiores amarillas. Esta apariencia la vuelve conspicua e inconfundible cuando se mueve por el follaje. El juvenil se parece mucho al adulto, aunque su amarillo inferior es más apagado y la franja de la nuca puede mezclarse con puntas negras. Sus partes descubiertas completan la identificación: iris marrón rojizo oscuro, pico con mandíbula superior negruzca e inferior gris azulada, además de tarsos y dedos gris cuerno oscuro.

Su distribución ocupa una extensa franja andina, desde el norte de Venezuela y Colombia hasta Ecuador, Perú y Bolivia. Habita principalmente bosques húmedos, bordes de bosque y bosques altos secundarios, entre unos 900 y 2600 metros según el país. En Venezuela se registra entre 900 y 2100 metros; en Colombia entre 1400 y 2600 metros; en Ecuador entre 1200 y 2500 metros, y en el extremo sur de su área también alrededor de 1500 a 2500 metros. Es aparentemente residente, de modo que no se describe como migratoria. Suele observarse en parejas o grupos de tres a diez individuos, desplazándose con rapidez por el bosque. También puede actuar como una especie nuclear dentro de bandadas mixtas de alimentación, acompañada por otras tangaras y aves insectívoras del Nuevo Mundo. Esta conducta la convierte en un componente visible de la dinámica ecológica de los bosques montanos.

Una parte importante de su historia natural es su gran variación geográfica. Se reconocen nueve subespecies, muchas diferenciadas por el color del dorso, la rabadilla, las alas y la cola. Algunas poblaciones del este de Colombia y Ecuador presentan dorso verdoso; otras del suroeste de Colombia y oeste de Ecuador muestran ribetes azules particulares en las plumas de vuelo; mientras que las poblaciones de Bolivia y sureste de Perú poseen una rabadilla azul brillante. Entre las formas mencionadas aparecen Anisognathus somptuosus antioquiae, victorini, cyanopterus, baezae, venezuelanus, virididorsalis, alamoris, somptuosus y flavinucha. La subespecie flavinucha es especialmente interesante, porque algunos autores la han elevado a especie debido a diferencias de plumaje y voz, aunque el texto mantiene la clasificación tradicional hasta una revisión más completa. Esta situación ilustra cómo la taxonomía no es una lista inmóvil, sino una hipótesis revisable.

Su alimentación combina insectos, frutos pequeños y bayas. Forrajea a diferentes alturas del bosque, desde niveles bajos hasta el dosel, aunque en el Valle del Cauca se reporta una altura media cercana a 12 metros. Su conducta es enérgica y muy característica: corretea por ramas delgadas, llega a grupos de follaje terminal, se detiene, mira con cuidado, se estira hacia arriba, se inclina hacia abajo y picotea o se lanza a corta distancia para capturar presas. También examina hojas muertas colgantes, donde puede encontrar insectos escondidos. Cuando consume bayas, como las de Miconia, lo hace con menor acrobacia. Esta mezcla de frutos e insectos muestra un modo de vida flexible, capaz de aprovechar recursos vegetales y animales, y ayuda a explicar su presencia constante en bandadas de alimentación.

La conducta vocal se describe como relativamente discreta. En general es un ave bastante tranquila, aunque emite cantos agudos, rápidos y débiles, parecidos a secuencias de notas finas y gorjeantes. Mientras busca alimento produce llamadas suaves, como “tic” o “teep”, a veces agrupadas en ráfagas o pequeños trinos. La forma flavinucha vuelve a destacar porque su canto se considera radicalmente diferente al de otras razas: se describe como una serie ascendente de notas trémulas y silbidos musicales que aumentan gradualmente en volumen y tono. Estos sonidos pueden escucharse al amanecer y durante la mañana, incluso durante exhibiciones de vuelo, cuando el ave asciende batiendo superficialmente las alas. Las diferencias vocales son relevantes porque podrían apoyar cambios taxonómicos futuros si coinciden de manera consistente con rasgos de plumaje y distribución.

La reproducción de la tangara de montaña de alas azules todavía es poco conocida. Existen datos de nidos activos, juveniles y volantones en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, pero la información más detallada corresponde a la subespecie cyanopterus en el suroeste de Colombia. Sus nidos son copas abiertas elaboradas con material vegetal blando, raicillas, musgo, hojas de helecho, fibras finas y hojas secas de bambú; se han encontrado sobre ramas horizontales de plantas como Piper y Clusia, entre 3,5 y 7,5 metros de altura. Lo más llamativo es la cría cooperativa, con hasta cuatro adultos ayudantes que alimentan al individuo dominante y a los polluelos. En conservación, la especie no está globalmente amenazada y aparece en muchas áreas protegidas, aunque la deforestación andina ha causado fragmentaciones locales de su hábitat. Además, su caso permite enseñar biodiversidad andina, especiación, variación regional y conservación de bosques nublados. Al describirla, no basta mencionar sus colores; también conviene relacionar plumaje, altura, alimento, cantos, reproducción, subespecies y presión humana, porque cada rasgo revela una parte distinta de su historia evolutiva en los Andes tropicales actuales y sus amenazas locales.

Bibliografía

BirdLife International. (2026). Blue-winged Mountain-tanager Anisognathus somptuosus species factsheet. BirdLife DataZone.

Cornell Lab of Ornithology. (s. f.). Blue-winged Mountain Tanager: Anisognathus somptuosus. eBird.

Hilty, S. L. (2003). Birds of Venezuela. Princeton University Press.

Hilty, S. L., & Brown, W. L. (1986). A guide to the birds of Colombia. Princeton University Press.

Lepage, D. (s. f.). Anisognathus somptuosus: Blue-winged Mountain Tanager. Avibase: The World Bird Database.

Ridgely, R. S., & Greenfield, P. J. (2001). The birds of Ecuador: Status, distribution, and taxonomy. Cornell University Press.

Schulenberg, T. S., Stotz, D. F., Lane, D. F., O’Neill, J. P., & Parker, T. A. (2010). Birds of Peru. Princeton University Press.

Xeno-canto Foundation. (s. f.). Blue-winged Mountain Tanager: Anisognathus somptuosus. Xeno-canto.

Tángara azul y negra

 La tángara negriazul, también llamada tángara azulinegra, tángara azul y negra o azulejo azul y negro, corresponde a la especie Tangara vassorii. Es un ave paseriforme de la familia Thraupidae, propia de los bosques montanos húmedos de los Andes. Su clasificación taxonómica básica es: reino Animalia, filo Chordata, clase Aves, orden Passeriformes, familia Thraupidae, género Tangara y especie Tangara vassorii. Fue descrita por Boissonneau en 1840 y su localidad tipo se asocia con Santa Fe de Bogotá, Colombia. El nombre genérico Tangara procede del tupí “tangará”, usado para aves vistosas o “bailarinas”; el epíteto vassorii conmemora al colector francés M. Vassor, activo en Colombia durante el siglo XIX (Jobling, 2010; Avibase, s. f.). Taxonómicamente, algunas listas han separado la subespecie Tangara vassorii atrocoerulea como especie distinta, pero otras clasificaciones la mantienen dentro de Tangara vassorii (Avibase, s. f.; GBIF Secretariat, 2025).

Esta especie mide cerca de 13 a 14 cm y presenta un plumaje muy llamativo: cuerpo predominantemente azul cobalto, máscara negra, alas y cola negras con bordes azulados, pico oscuro y patas oscuras. La hembra puede verse algo más opaca que el macho, aunque el dimorfismo sexual no es extremo. Habita principalmente bosques siempreverdes montanos, bosques enanos, bordes de bosque, vegetación secundaria alta y zonas cercanas al límite superior del bosque. Es una de las especies del género Tangara que alcanza mayores elevaciones, con registros aproximados entre 1500 y 3500 m, aunque en Colombia suele observarse con frecuencia entre 1900 y 3400 m en bosques andinos y altoandinos (Observatorio Ambiental de Bogotá, s. f.; Avibase, s. f.).

En Colombia, para un mapa de distribución, deben resaltarse principalmente las franjas de las tres cordilleras andinas y sus bosques montanos: Cordillera Occidental, Cordillera Central y Cordillera Oriental. Los departamentos más relevantes incluyen Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Tolima, Huila, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander. También conviene señalar corredores de montaña asociados a cuencas importantes como los ríos Cauca, Magdalena, Patía, Sumapaz, Chicamocha y Catatumbo, no porque el ave dependa directamente del río, sino porque estos valles estructuran piedemontes, laderas, bosques nublados y corredores altitudinales. No debe resaltarse la Amazonia baja ni el Caribe seco como núcleo principal, pues la especie está asociada sobre todo a bosques andinos húmedos (Birds Colombia, 2019; GBIF Secretariat, 2025).

La tángara negriazul se relaciona con otros seres vivos mediante su papel como frugívora e insectívora. Consume frutos pequeños, especialmente de plantas de bosque montano como especies de Miconia, y también captura artrópodos entre musgos, ramas, hojas, bromelias y follaje. Al alimentarse de frutos, puede contribuir a la dispersión de semillas, ayudando a la regeneración de plantas del bosque. Al consumir insectos y otros invertebrados, participa en el control de pequeñas poblaciones de artrópodos. A su vez, puede ser presa de rapaces, serpientes arborícolas y mamíferos depredadores. Su vida ecológica no ocurre de forma aislada: suele moverse en bandadas mixtas con otras aves andinas, especialmente especies de géneros como Iridosornis y Anisognathus, lo que mejora la búsqueda de alimento y la vigilancia frente a depredadores (BirdLife International, 2026; Animalia, s. f.).

Entre miembros de la misma especie, Tangara vassorii puede observarse en parejas o grupos pequeños de tres a seis individuos, aunque en bandadas mixtas pueden coincidir más ejemplares. Esta conducta social permite recorrer el dosel, bordes y vegetación secundaria en busca de frutos e insectos. La comunicación se realiza mediante llamados agudos, movimientos corporales y señales visuales asociadas al plumaje contrastante. En términos reproductivos, la especie construye nidos en forma de taza usando musgo, raicillas, fibras vegetales y otros materiales finos.

La puesta suele ser de dos huevos, descritos como azul pálido con manchas canela; la reproducción ha sido registrada entre febrero y agosto, aunque pueden variar las fechas según la región y las condiciones locales. Los polluelos dependen de cobertura vegetal densa, alimento disponible y baja perturbación del bosque (BirdLife International, 2026; Birds Colombia, 2019).

Las problemáticas sociales de las regiones donde vive afectan sus hábitats de forma directa. Los bosques andinos colombianos han sido transformados por expansión agropecuaria, ganadería, carreteras, minería, urbanización, incendios, cultivos de uso ilícito, tala selectiva y fragmentación de predios. Aunque Tangara vassorii está catalogada globalmente como de preocupación menor, esa categoría no elimina riesgos locales: una especie puede seguir siendo común en parte de su rango y, al mismo tiempo, perder hábitat en municipios específicos. En Colombia, las causas directas de deforestación incluyen praderización para acaparamiento de tierras, ganadería extensiva, infraestructura no planificada, cultivos ilícitos, extracción ilegal de madera, minería ilegal y expansión agrícola en zonas no permitidas (IDEAM, 2025; Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, 2025).

Estas presiones afectan a la tángara negriazul porque reducen el dosel, simplifican la estructura del bosque, eliminan plantas frutales, disminuyen musgos y epífitas donde busca artrópodos, y rompen corredores entre parches de bosque. En zonas cafeteras y andinas, la conservación de la especie depende de mantener bosques de niebla, cercas vivas, corredores ribereños, reservas municipales, sistemas agroforestales y conectividad entre áreas protegidas. Su caso muestra que la conservación no es solo un asunto biológico, sino también social: si las comunidades rurales no cuentan con alternativas productivas sostenibles, titulación clara, apoyo técnico y control territorial, el bosque sigue siendo convertido en potrero, carretera o cultivo. Proteger Tangara vassorii implica proteger también el agua, el suelo, la conectividad ecológica y la cultura rural de los Andes colombianos.

Bibliografía

Animalia. (s. f.). Blue-and-black tanager. Animalia.bio. https://animalia.bio/blue-and-black-tanager

Avibase. (s. f.). Blue-and-black Tanager: Tangara vassorii. Birds Canada. https://avibase.bsc-eoc.org/species.jsp?avibaseid=26BE0F1E2E4C04BE

BirdLife International. (2026). Species factsheet: Tangara vassorii. BirdLife Data Zone. https://datazone.birdlife.org/species/factsheet/blue-and-black-tanager-tangara-vassorii

Birds Colombia. (2019). Tangará negriazul / Blue-and-black Tanager / Tangara vassorii. https://birdscolombia.com/2019/09/17/tangara-negriazul-blue-and-black-tanager-tangara-vassorii/

GBIF Secretariat. (2025). Tangara vassorii (Boissonneau, 1840). GBIF Backbone Taxonomy. https://www.gbif.org/species/2488175

IDEAM. (2025). Monitoreo de la superficie de bosque y deforestación en Colombia 2024. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. https://bart.ideam.gov.co/smbyc/Resultados%20Cifra%20Deforestacion%202024/Comunicados/Resumen%20ejecutivo_cifra%20Defo_2024_SMByC_compressed.pdf

Jobling, J. A. (2010). The Helm dictionary of scientific bird names. Christopher Helm.

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2025). En 2024, Colombia consolidó la segunda cifra de deforestación más baja en la historia. https://www.minambiente.gov.co/en-2024-colombia-consolido-la-segunda-cifra-de-deforestacion-mas-baja-en-de-la-historia/

Observatorio Ambiental de Bogotá. (s. f.). Tángara azulinegra: Tangara vassorii. Secretaría Distrital de Ambiente. https://oab.ambientebogota.gov.co/fauna/tangara-azulinegra/