La tingua azul, calamoncillo americano o pollona azul, Porphyrio martinica, es un rállido vistoso de los humedales tropicales de América. En Colombia recibe el nombre de tingua azul y aparece tanto en tierras bajas como en humedales andinos durante sus movimientos estacionales. En Bogotá suele observarse entre octubre y marzo, cuando individuos migratorios llegan desde regiones más cálidas y, debido a vuelos nocturnos, algunos terminan agotados o desorientados en tejados, patios y parques. Globalmente se considera de Preocupación Menor por su amplia distribución, pero depende de pantanos vegetados y es vulnerable a amenazas locales. No debe tratarse como mascota: necesita descanso, atención especializada y liberación en hábitat apropiado (Secretaría Distrital de Ambiente, 2017).
Taxonómicamente pertenece al dominio Eukaryota, reino Animalia, filo Chordata, clase Aves, orden Gruiformes, familia Rallidae, género Porphyrio y especie P. martinica. Linneo la describió en 1766. El nombre Porphyrio deriva del griego porphyrios, “vestido de púrpura” o “purpúreo”, una referencia a los colores intensos de las gallinetas de este grupo. El epíteto martinica significa “de Martinica”, isla caribeña asociada con el origen del nombre. El género Porphyrio reúne calamones y gallinetas grandes, de pico robusto, escudo frontal y dedos largos. Dentro de las aves se relaciona con rascones, fochas, polluelas y gallaretas; comparte con ellos el cuerpo lateralmente comprimido y la adaptación a humedales, pero se distingue por su plumaje iridiscente y capacidad para caminar sobre plantas flotantes. Anteriormente fue situada en Porphyrula, hoy considerado sinónimo de Porphyrio (South American Classification Committee, 2016).
Mide cerca de 33 centímetros y posee una apariencia inconfundible. El adulto combina cabeza, cuello, pecho y vientre azul violáceos con dorso verde brillante; el escudo frontal es azul claro y el pico rojo, amarillo hacia la punta. Las patas, extraordinariamente largas, son amarillo intenso y terminan en dedos extensos que distribuyen el peso sobre nenúfares, lodo y vegetación flotante. Bajo la cola presenta blanco contrastante. Las alas son relativamente cortas y redondeadas, aunque permiten vuelos migratorios prolongados; en el suelo camina con paso alto y algo inestable. Los juveniles carecen de los tonos púrpura: muestran plumaje café predominante, pico menos coloreado y menor tamaño. Los polluelos nacen cubiertos de plumón negro. Estas diferencias de edad facilitan evitar la competencia visual entre crías y adultos, pero también hacen que juveniles desorientados sean confundidos con aves domésticas o especies distintas (Observatorio Ambiental de Bogotá, 2017).
La especie ocupa pantanos, marismas de agua dulce, lagunas, estanques, canales, arrozales y orillas con vegetación acuática densa. Se alimenta y se reproduce donde existen plantas emergentes, flotantes y sumergidas, especialmente cuando forman una plataforma continua sobre el agua. Su distribución abarca el sudeste de Estados Unidos, México, Centroamérica, el Caribe y extensas regiones de Sudamérica; algunas poblaciones son residentes tropicales y otras migran según estación, latitud, lluvias y disponibilidad de humedales. En Colombia, los movimientos conectan llanos, costas y altiplanos, por lo que los humedales urbanos pueden funcionar como escalas, no como destinos aislados. La conectividad es decisiva: un ave capaz de volar largas distancias todavía requiere puntos seguros para alimentarse, esconderse y recuperar energía. La eliminación de una laguna intermedia puede interrumpir una ruta migratoria completa y aumentar accidentes en ambientes construidos (Corpoboyacá, 2020).
La reproducción ocurre en pantanos cálidos y vegetados. La pareja construye un nido flotante o semisuspendido, formado por tallos, hojas y otras fibras vegetales, oculto sobre agua inundada. La puesta contiene comúnmente entre cinco y diez huevos crema, marcados con manchas castañas; ambos adultos participan en incubación, que dura aproximadamente entre 25 y 30 días. Los polluelos son precociales, nadan y acompañan pronto a los padres, aunque necesitan protección y alimento durante su desarrollo. El nido elevado reduce el acceso de ciertos depredadores terrestres, pero queda expuesto a variaciones bruscas del nivel del agua, oleaje, limpieza de vegetación y contaminación. La defensa del territorio incluye posturas, llamadas guturales y persecuciones contra intrusos. En una especie migratoria, la reproducción exitosa depende también de que los adultos encuentren suficientes recursos antes y después de viajar. Por ello, los humedales de reproducción y los de escala forman un mismo sistema ecológico, aunque estén separados por cientos de kilómetros (Taylor, 2020).
Porphyrio martinica es omnívora. Consume semillas, hojas, frutos, brotes y raíces de plantas acuáticas y terrestres, además de insectos, arañas, moluscos, gusanos, peces pequeños, ranas y renacuajos. Puede depredar huevos y polluelos de otras aves, comportamiento que revela su posición como consumidor de varios niveles dentro de las redes tróficas. Al alimentarse entre macrófitas transporta semillas y contribuye a la dinámica de la vegetación; al mismo tiempo, es presa de rapaces, serpientes, mamíferos carnívoros y grandes peces. Su presencia depende de comunidades vegetales que sostienen invertebrados y refugio, por lo que funciona como indicador de humedales con estructura compleja. Durante migración, el agotamiento reduce su capacidad de escapar, y la iluminación artificial la atrae hacia zonas urbanas donde choca contra estructuras o cae en superficies sin agua. Las personas que la encuentran deben reducir ruido y manipulación, mantenerla lejos de mascotas y reportarla a autoridades ambientales, sin intentar domesticarla (Policía Nacional de Colombia, 2015).
Las amenazas principales actuales también son drenaje y relleno de humedales, contaminación, pesticidas, pérdida de vegetación, expansión urbana, perros y gatos. El cambio climático altera lluvias y niveles de agua. Proteger corredores, restaurar plantas nativas, controlar vertimientos y reducir iluminación nocturna permite disminuir accidentes, conservar rutas migratorias y sostener poblaciones saludables.
Referencias
Corpoboyacá. (2020). Cómo ayudar a la tingua azul (Porphyrio martinica). https://www.corpoboyaca.gov.co/noticias/como-ayudar-a-la-tingua-azul-porphyrio-martinica/
Observatorio Ambiental de Bogotá. (2017). Recomendaciones a los ciudadanos si encuentran una tingua azul. https://oab.ambientebogota.gov.co/recomendaciones-a-los-ciudadanos-si-encuentran-una-tingua-azul/
Policía Nacional de Colombia. (2015). Recibamos a las tinguas migratorias con amor. https://chat.policia.gov.co/contenido/recibamos-las-tinguas-migratorias-con-amor
South American Classification Committee. (2016). Change the spelling of Porphyrio martinicus to Porphyrio martinica. American Ornithological Society. https://www.museum.lsu.edu/~Remsen/SACCprop698.htm
Taylor, B. (2020). Purple gallinule (Porphyrio martinica). En Birds of the World. Cornell Lab of Ornithology. https://birdsoftheworld.org/bow/species/purgal1/