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La presión es la fuerza que una
sustancia, ya sea un gas o un líquido, ejerce sobre una superficie al
distribuirse sobre el área de contacto.
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Factor marcado Álgebra simbólica \(P\)
Presión (N/m2).
\(F\) Módulo
del vector fuerza (N). \(A\) Área
(m2). |
Figura
1. [Eunice
Newton Foote] fue pionera en el estudio de la atmósfera
terrestre, la radiación solar y los gases
atmosféricos. En 1856 demostró que el dióxido
de carbono y el aire húmedo retenían más calor,
anticipando el concepto de efecto invernadero. También
defendió la educación y los derechos de las mujeres.
En el caso de los gases, esta presión se origina
por las colisiones de sus moléculas contra las paredes del recipiente que los
contiene. A mayor número y frecuencia de choques, mayor será la presión
registrada. Surge entonces la pregunta: ¿cómo podemos medirla? Para esto
usaremos la densidad mediante el siguiente teorema.
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[Presión
en función de la densidad] Factor marcado Álgebra simbólica Donde
\(P_i\) Presión de una sustancia (N/m2).
\(\rho_i\) densidad
de una sustancia (kg/m3). \(h_i\) altura
de la columna con la sustancia clave (mm). \(h_{Hg}\) altura
de la columna con mercurio (mm). \(g\) constante
de aceleración gravitacional (9.80665 m/s2).
\(\rho_{Hg/i}\) ratio de presiones, mercurio sobre sustancia (adimensional). |
Figura
2. [El
émbolo móvil] En un modelo ideal de gas, la presión interna
de un gas dentro de un cubo con un émbolo se equilibra con la presión
atmosférica externa. Este equilibrio mecánico ocurre
cuando las fuerzas opuestas se igualan. Comprender este modelo es clave para
entender las leyes de los gases y su comportamiento.
La existencia del aire y sus efectos
La fuerza boyante o fuerza
de empuje es un tipo de fuerza de reacción. Ocurre cuando un
medio es desplazado por la acción de una fuerza incidente o activa, como la fuerza
peso. Esta última corresponde al producto de la masa
del objeto por la aceleración gravitacional del
planeta. El medio puede ser un líquido o un gas
y, cuando sus partículas son desplazadas, ejercen una fuerza opuesta al vector
o dirección de la fuerza peso. Si la densidad
del objeto incidente es alta en comparación con la del medio, la fuerza
boyante es baja y puede despreciarse. Pero si la densidad
es comparable, como sucede con cuerpos líquidos y con el cuerpo humano, la
fuerza de oposición a la fuerza peso provoca una
sensación de ligereza. Por eso, cuando nos sumergimos en una piscina,
aparentamos pesar menos.
Figura 3. [Peso de un gas]. Comparar globos inflados y desinflados para mostrar que el aire tiene masa resulta ingenuo, pues no considera la fuerza boyante, la humedad del aire exhalado ni la baja densidad del aire, que generan errores sistemáticos en la medición. Aunque es un recurso didáctico que estimula la curiosidad, carece de la rigurosidad científica para demostrar que el aire posee masa.
Figura 4. [La fuerza de empuje o fuerza boyante]. El diseño experimental compara la medición de una masa en aire y en vacío para calcular la fuerza boyante. La diferencia entre ambas lecturas permite corregir los valores en balanzas de precisión. Este procedimiento exige controlar variables como densidad del aire, temperatura y humedad, y considerar la incertidumbre, garantizando así mayor exactitud y trazabilidad en la metrología.
La fuerza boyante o fuerza
de empuje fue descubierta por Arquímedes y ya la mencionamos en
la sección de introducción a la química. Pero ¿por qué la
mencionamos ahora en el estudio de los gases? Porque
la existencia del aire está ligada a otros dos
problemas: las fuerzas que ejerce el aire y el
peso del aire en sí mismo. Supongamos
que queremos determinar la masa del aire usando globos
inflados y desinflados, y que deseamos medirla en una balanza de plato. Para
que este experimento funcione realmente, debería realizarse en ausencia de aire
externo. Además, no podríamos inflar el globo con los pulmones,
ya que de estos sale vapor de agua, lo cual
contaminaría la muestra de aire del globo inflado. Estos
problemas, de hecho, fueron mencionados por Galileo; aunque en esa época no
tenían globos, usaban vejigas secas como sustituto.
Figura 5. [La clepsidra de Empédocles] era un recipiente con orificios inferiores y una abertura superior. Al sumergirla en agua, el aire atrapado impedía la entrada del líquido si se tapaba arriba. Al destapar, el aire salía y el agua entraba. Así mostraba que el aire invisible ocupaba volumen y actuaba como elemento físico, no como una nada impotente para los griegos.
Dejando de lado, por el momento, el problema del peso
del aire, lo que sí podía hacerse era jugar con otra propiedad
relacionada: su presión. Dos experimentos
clásicos nos permiten entender la enorme fuerza del aire. Aunque sea difícil de
medir de manera intuitiva, sobre cualquier objeto existe una columna de aire
muy alta, extendida hasta las capas superiores de la atmósfera,
y esa columna debe ejercer un peso considerable. Una de las evidencias
tempranas de este fenómeno fue la clepsidra de Empédocles. La clepsidra,
o ladrona de agua, era un objeto hueco con dos aberturas: una inferior, por
donde podía entrar el agua, y una superior, que podía taparse con el dedo.
Cuando ambas aberturas estaban libres, el agua entraba y salía sin dificultad;
pero cuando se tapaba la abertura superior, el agua quedaba atrapada dentro del
recipiente.
Lo interesante de este experimento es que mostraba que el aire
no era una simple nada, sino algo capaz de ejercer fuerza. Al dejar una sola
abertura, la presión atmosférica actuaba
sobre el agua desde abajo, mientras que en la parte superior no podía entrar
aire para reemplazar el volumen ocupado por el líquido. Así, el agua permanecía
dentro del recipiente, sostenida por una fuerza externa invisible. Un ejemplo
todavía más desconcertante fue el de los hemisferios de Magdeburgo, realizado
por Otto von Guericke en el siglo XVII. En este caso se necesitó una tecnología
nueva: la bomba de aire, empleada para
extraer el aire del interior de dos hemisferios metálicos unidos. Al retirar el
gas interno, la presión exterior de la atmósfera
los mantenía fuertemente pegados, hasta el punto de que varios caballos no
lograban separarlos.
Por tanto, la fuerza del aire era
inmensa, aunque durante mucho tiempo hubiera pasado inadvertida. Esta
información era conocida por Galileo, a quien se le había encomendado explicar
por qué ciertos sistemas de irrigación no podían elevar agua más allá de unos
diez metros de altura. El problema no era mecánico, sino físico: la presión
atmosférica solo podía sostener una columna limitada de agua.
Sin embargo, Galileo, ya envejecido y afectado por sus conflictos con la
Iglesia, delegó parte del asunto en su discípulo Evangelista Torricelli. Este
llevaría la pregunta más lejos al usar mercurio, un
líquido mucho más denso que el agua, y con ello abriría el camino hacia el barómetro,
la medición de la presión y una nueva comprensión
del vacío.
Figura 6. [Otto von Guericke] fue físico, ingeniero y alcalde de Magdeburgo, célebre por crear una bomba de vacío eficaz. Demostró que el aire posee presión y peso mediante los hemisferios de Magdeburgo. Sus experimentos sobre vacío, gases y presión atmosférica impulsaron la física experimental y prepararon el trabajo de Boyle y Hooke en química moderna y estudio de gases compresibles controlados.
El barómetro de Torricelli y la presión atmosférica
La idea de Torricelli era medir el peso del aire usando
un equivalente líquido. Si la atmósfera ejercía una fuerza sobre
los cuerpos, entonces esa fuerza debía poder compararse con el peso de una
columna de líquido. El problema era que el agua exigía una
columna demasiado alta, de aproximadamente diez metros, poco práctica para
trabajar en un laboratorio pequeño. Por eso Torricelli necesitaba un líquido mucho
más denso, es decir, más pesado por unidad de volumen.
La solución fue usar mercurio, cuya densidad es
mucho mayor que la del agua. Al ser más pesado por unidad de volumen, el
mercurio permitía equilibrar la presión atmosférica con una
columna mucho más corta y manejable, cercana a los 76 centímetros. De esta
manera, Torricelli podía representar el peso de toda la columna de aire de la
atmósfera mediante una columna visible de mercurio dentro de un tubo
cerrado.
Este experimento permitió construir una relación directa entre presión, peso, densidad y
altura de la columna líquida. Si el aire pesaba, entonces podía
sostener una columna de mercurio; y si esa columna cambiaba de altura,
significaba que la presión atmosférica también variaba. Así
nació el barómetro, un instrumento que no solo demostraba
que el aire tenía
peso, sino que además permitía medir la fuerza ejercida por la atmósfera sobre
la superficie terrestre.
Por lo tanto, si enfrentamos un líquido muy denso contra la presión atmosférica en un punto de la Tierra y permitimos que el sistema alcance el equilibrio, podríamos calcular la presión de la atmósfera en términos de un material no gaseoso. Muchos químicos realizaron este procedimiento de manera inconsciente utilizando agua, pero quien verdaderamente diseñó un experimento controlado con un líquido más denso y manejable fue Torricelli.
Figura
7. El [Barómetro
de Torricelli] mide la presión atmosférica usando una
columna de mercurio. Su funcionamiento se basa en el equilibrio entre
el peso de la columna y la presión externa. La altura de 760 mm de mercurio es
el estándar de presión atmosférica normal a nivel del mar.
Torricelli utilizó un tubo en forma de U (o más precisamente un tubo largo y cerrado por un extremo) lleno de mercurio. Uno de los extremos estaba inicialmente al vacío, mientras que el otro se encontraba abierto a la atmósfera. Al invertir el sistema, el mercurio descendía por efecto de la gravedad, pero su alta densidad generaba una columna capaz de equilibrar la presión atmosférica, estabilizándose a una altura de aproximadamente 760 mm.
En ese punto, el sistema alcanzaba un equilibrio de fuerzas, donde la presión ejercida por la columna de mercurio igualaba la presión atmosférica externa. A partir de este experimento se establece que 1 atm = 760 mmHg (milímetros de mercurio), una relación fundamental en el estudio de los gases.
A continuación, analizaremos la demostración de la equivalencia de unidades derivada del experimento de Torricelli.
Ejemplo 2. Calcule el valor de la presión con las magnitudes de densidad y altura del mercurio de Torricelli en unidades base del sistema internacional. La densidad del mercurio es de 13545.8 kg/m3 y la altura de la columna de 760 mm. Etapa analítica. Usaremos el teorema 1 de la [Presión en función de la densidad]. Las cifras significativas son 3. Usaremos como valor de la constante de aceleración gravitacional: 9.80665 m/s2 Etapa numérica por factor marcado. Etapa numérica por álgebra simbólica. |
El [Presión en función de la densidad] permite establecer la equivalencia entre tres unidades de presión ampliamente conocidas: la atmósfera, los milímetros de mercurio (y su equivalente en centímetros) y el pascal (y su forma derivada, el newton sobre metro cuadrado).
Figura 8. El experimento de Torricelli demostró que la presión atmosférica equilibra una columna de mercurio de 76 cm, mientras que una de agua requeriría 10 metros. Este hallazgo crucial probó la existencia del vacío, refutando la creencia de Aristóteles de que el espacio siempre contiene materia, y sentó las bases de la física moderna.
Figura 9. [Blaise Pascal] fue un científico francés clave en matemáticas, física y mecánica de fluidos. Inventó la Pascalina, estudió la presión atmosférica, el vacío y los fluidos, y formuló el principio de Pascal. También aportó a la probabilidad junto con Fermat, dejando un legado central en la ciencia moderna.
La mayoría de estas unidades tienen su origen en propiedades
materiales, como el aire en el caso de la atmósfera o el mercurio en
los barómetros. En el siguiente cuadro se encuentran las igualdades entre las
unidades de presión más comunes.
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Factor marcado Álgebra simbólica Todos
corresponden al parámetro \(P_i\) Presión de una sustancia. |
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