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Este fenómeno, también denominado depresión
del volumen de un solvente puro o aumento en el volumen de un
solvente impuro, se alinea más directamente con los nombres de otras
propiedades coligativas y describe de forma más precisa su funcionamiento
mecánico.
Figura 1. [Jean-Antoine
Nollet] fue un físico, químico y sacerdote francés, pionero
de la electricidad experimental. Investigó la electricidad estática,
empleó la botella de Leyden y realizó célebres demostraciones públicas
sobre conducción eléctrica. Sus experimentos y escritos impulsaron el
desarrollo de la electrostática y la divulgación científica en el siglo
XVIII.
Figura 2. [Dorothy
Jordan Lloyd] fue una bioquímica británica pionera en el estudio de proteínas,
coloides, geles y membranas semipermeables. Investigó cómo
el agua y los solutos atraviesan estructuras gelatinosas,
aportando bases para comprender la ósmosis, la hidratación proteica y el
desarrollo posterior de membranas artificiales.
En los modelos, en lugar de
presiones, observamos cambios de volumen. Se refiere a la tendencia
de flujo de agua (o solvente) a través de una membrana
semipermeable que permite el paso del solvente, pero no del soluto,
hacia el lado con mayor cantidad de impurezas. Al igual que sucede con el
cambio en la temperatura crítica, las impurezas son indiferentes a la identidad
del soluto o incluso a su tamaño; todas cuentan por igual, ya que se comportan
como entidades ideales en este contexto.
Figura 1. La presión
osmótica en un tubo en U se define por la diferencia de
alturas causada por concentraciones iniciales de soluto. El flujo
de solvente va al lado de mayor concentración. Modelamos esto con
fuerzas opuestas, donde el lado con más soluto ejerce una presión
osmótica neta positiva, atrayendo agua hasta el equilibrio.
La noción de presión
osmótica surge debido a que este cambio de volumen puede generar una
diferencia de alturas en un manómetro de doble salida abierta, donde
normalmente se esperaría una alineación de los niveles de líquido. Esta
diferencia indica un cambio en la presión interna que altera
el equilibrio hidrostático. El lado con más impurezas, al absorber líquido,
aumenta su presión interna, elevándose en contra de la presión de la atmósfera
hasta alcanzar el equilibrio. Así, la presión osmótica es la presión que se
debe aplicar para evitar el flujo neto de solvente a través de la membrana
semipermeable, lo que demuestra la resistencia de la disolución impura a
diluirse más allá de cierto punto.
El tono y las células
En una mezcla
isotónica, las concentraciones de soluto en ambos lados de la membrana son
iguales, y no hay flujo neto de solvente entre las dos soluciones, ya que las
concentraciones de soluto son las mismas. Esto es lo que ocurre, por ejemplo,
en los fluidos corporales, como la solución salina fisiológica, que
tiene la misma concentración de soluto que el plasma sanguíneo, por lo que no
provoca movimiento de agua hacia dentro o fuera de las células.
Por otro lado,
la ósmosis inversa es el proceso en el que el flujo de
solvente ocurre en dirección contraria, desde la región más concentrada
(hipertónica) hacia la menos concentrada (hipotónica), pero solo cuando se
aplica una presión externa mayor a la presión osmótica. Este
proceso es utilizado en sistemas de filtración de agua, como en el
purificador de agua doméstico, donde se obliga al agua a pasar a través de una
membrana semipermeable, eliminando impurezas y contaminantes. Por ejemplo, si
se aplica presión a un lado de un sistema de ósmosis inversa, el agua pasará a
través de la membrana dejando atrás las impurezas que no pueden atravesarla.
Cuando se tiene
una mezcla hipertónica, el punto analizado (el interior de una
célula, por ejemplo) está más concentrado en soluto que el punto externo. En
este caso, el agua del entorno fluye hacia el interior de la célula para
equilibrar las concentraciones, lo que provoca que la célula se hinche y
aumente su volumen. Este proceso puede ser dañino si el volumen celular se
incrementa demasiado, lo que puede llevar a la ruptura celular. Un
ejemplo claro de esto es el caso de la deshidratación celular cuando
una célula se encuentra en un medio hipertónico, como una disolución salina muy
concentrada.
Figura 2. Las células mantienen
su volumen en soluciones isotónicas. En hipotónicas, el
agua entra y pueden estallar; en hipertónicas, sale y se arrugan.
Han desarrollado mecanismos como paredes celulares, osmorregulación activa o
vacuolas contráctiles para resistir estas tensiones tónicas.
Células especializadas en ambientes extremos acumulan solutos compatibles para
sobrevivir.
En una mezcla
hipotónica, el punto analizado está menos concentrado que el punto externo,
lo que provoca que el agua fluya desde el exterior de la célula hacia su
interior. Este flujo de agua puede hacer que la célula aumente de
volumen hasta el punto de romperse, en un proceso conocido como lisis
celular. Un ejemplo de esto sería una célula animal colocada en agua pura
(hipotónica), donde el agua ingresará a la célula debido a la diferencia de
concentración y presión, lo que podría resultar en la ruptura de la célula si
no se regula adecuadamente.
Escenarios comparativos
Como con todas
las propiedades coligativas, los escenarios comparativos no se
resuelven utilizando su fórmula específica, sino a través del teorema
de cantidad de sustancia efectiva. Esto se debe a que es la cantidad
de sustancia efectiva es la que realmente impulsa y modifica estas
propiedades. Esta cantidad representa la suma real de todas las
entidades (partículas) presentes en el equilibrio de la disolución.
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[Teoremas de la presión osmótica] Factor
marcado [1]
Presión osmótica neta [2]
Presión osmótica en función de la molaridad efectiva [3]
Presión osmótica en función de la molaridad de sustancia [4]
Presión osmótica en función de la masa de sustancia Álgebra
simbólica [1]
Presión osmótica neta [2]
Presión osmótica en función de la molaridad efectiva [3]
Presión osmótica en función de la molaridad de sustancia [4]
Presión osmótica en función de la molaridad de sustancia Demostraciones [Demostración de los teoremas de la presión osmótica] Parámetros
y unidades comunes \(\Delta \Pi\) Presión osmótica neta; \(\Pi\)
Presión osmótica interna o del lado derecho; \(\Pi_{rev}\) Presión osmótica externa
o del lado izquierdo; \(R\) constante del gas ideal (0.08206 atm L / mol K); \(T\)
Temperatura absoluta (K); \(c_{ef}\) concentración molar efectiva, \(i_{i}\)
factor de van´t Hoff (adimensional); \(c_{i}\) concentración molar de sustancia (mol/L; M); \(m_{i}\) masa de sustancia
(g); \(M_{i}\) masa molar de
sustancia (g/mol; u); \(V}\) volumen de
disolución (L); |
Miremos
un ejemplo.
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Ejemplo 1. El agua de mar contiene 3,4 g de sales por cada litro de solución.
Suponiendo que el soluto consiste enteramente en NaCl (58.44 u) (de hecho,
más del 90% de la sal es de hecho NaCl), calcule la presión osmótica del agua
de mar a 20 °C. Etapa analítica. Usaremos la forma [4] de [Teoremas de la presión osmótica].
La temperatura absoluta es 293.15 K. Asumiremos un factor de ionización
teórico de 2. Etapa numérica por factor marcado. Etapa numérica por álgebra
simbólica. |
Oposición de fuerzas
Normalmente, modelamos la presión
osmótica en un tubo en U, lo que nos genera un escenario
de oposición de fuerzas semejante al de una máquina de Atwood
con una polea. Es decir, tendremos dos fuerzas opuestas. Esto se
debe a que a ambos lados de la membrana semipermeable podemos
tener solvente con soluto, por ende, dos presiones osmóticas en
oposición [1] [Teoremas de la presión osmótica] que generarán una presión osmótica
neta.
Este
escenario de oposición no se observa en otras situaciones semejantes, como
la depresión de la presión de vapor. En el caso de la presión de
vapor, el solvente en la fase gaseosa actúa como si siempre fuera puro por definición, simplificando el análisis a una única
presión de vapor ejercida por la disolución. Sin embargo, en la ósmosis,
esta suposición de pureza en uno de los lados bien puede no ser cierta.
La presencia de solutos en ambos compartimentos del tubo en U crea una
competencia por el flujo de solvente, resultando en una diferencia de
presiones osmóticas que impulsa el movimiento neto hasta alcanzar el
equilibrio.
Simplificación estándar
A
pesar de la complejidad que la presencia de solutos en ambos compartimentos
introduce, en la mayoría de los ejercicios de lápiz y papel, se ejecuta
una simplificación estándar: asumiremos que uno de los lados,
usualmente el externo o izquierdo, está puro. Esta convención,
aunque arbitraria en cuanto a qué lado es "puro" (podría ser el
derecho o izquierdo, da igual), simplifica drásticamente el cálculo. El punto
clave es que siempre tendremos un lado puro y otro impuro.
El lado
impuro siempre será nuestro marco de referencia positivo.
Esto significa que, al calcular la presión osmótica, siempre esperaremos y
buscaremos valores positivos. Esto se debe a que el flujo neto de solvente
ocurrirá siempre hacia el lado con mayor concentración de soluto (el lado
impuro), generando una presión que se considera positiva en este contexto. Por
ende, siempre calcularemos presiones osmóticas positivas, a menos que el
enunciado del problema presente variantes complejas que explícitamente sugieran
una situación de equilibrio o flujos netos en la dirección opuesta, lo cual es
raro en ejercicios introductorios. Esta simplificación permite a los
estudiantes centrarse en el concepto fundamental de la ósmosis sin sobrecargar
los cálculos iniciales.
En
la mayoría de los casos donde se incluye la ósmosis inversa, esta
siempre está ajustada para recuperar los niveles y concentraciones
originales de la disolución pura o deseada. Por esta razón, su valor
absoluto es igual al de la presión osmótica directa. Esto significa que,
aunque conceptualmente la ósmosis inversa se opone al flujo osmótico natural
(requiriendo una presión externa para forzar el solvente hacia el lado de menor
concentración), en la práctica podremos resolverla utilizando la misma magnitud
que la presión osmótica interna del lado de referencia positivo. Es decir,
calculamos la presión osmótica como si fuera el proceso directo, y simplemente
interpretamos ese valor como la presión que necesitamos aplicar (o que se opone
al flujo) para revertir la ósmosis, aunque su sentido físico sea opuesto
Dirección del flujo osmótico a R y T constantes
En condiciones
constantes de temperatura (T) y considerando la constante
universal de los gases (R), como ocurre en la interfaz de una membrana
semipermeable, la dirección del flujo osmótico está
determinada exclusivamente por la diferencia de concentración efectiva
neta entre ambos lados. Específicamente, el lado con la mayor
cantidad de partículas de soluto total (o mayor concentración
efectiva) es el que genera una presión osmótica a su favor,
atrayendo el solvente y, por ende, impulsando el flujo osmótico hacia sí mismo.
Esto significa que para determinar la dirección del flujo, solo es
necesario calcular y comparar las concentraciones efectivas
netas de cada lado. Ni siquiera necesitas realizar una resta
explícita; la mera inspección de cuál lado posee la mayor
concentración efectiva ya te indicará la dirección del flujo.
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[Teoremas de la concentración molar
efectiva] Factor
marcado [1]
En función de las concentraciones de sustancia [2]
En función de las cantidades de sustancia [3]
En función de las masas de sustancia Álgebra
simbólica [1]
En función de las concentraciones de sustancia [2]
En función de las cantidades de sustancia [3]
En función de las masas de sustancia Demostraciones [Teoremas de la concentración molar efectiva] Parámetros
y unidades comunes \(c_{ef}\) concentración molar efectiva neta (mol/L o M); \(i_{i}\) factor de van´t
Hoff (adimensional);
\(c_i\) concentración molar de la sustancia (mol/L o M); \(n_i\) cantidad de la sustancia (mol o adimensional); \(m_i\) masa de la sustancia (g); \(M_i\) masa molar de la sustancia (g/mol o u). |
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