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lunes, 26 de mayo de 2025

Incremento ebulloscópico y depresión crioscópica

 Desde un punto de vista cualitativo, las propiedades coligativas se basan en la resistencia de una disolución al cambio físico: cuanto mayor es la cantidad de soluto disuelto, mayor es dicha resistencia. En el caso de la disminución de la presión de vapor, visto anteriormente, un aumento de la concentración implica que menos moléculas de solvente logran escapar a la fase gaseosa, es decir, el sistema se opone al cambio de fase de líquido a gas.

DESCUBRIMIENTO DE LAS PROPIEDADES COLIGATIVAS. DISOLUCIONES. – Historia F+Q

Figura 1. Para evitar confusiones, las temperaturas del solvente y de la disolución se tratan como estados del mismo sistema. La temperatura inicial corresponde al solvente puro y la final a la disolución, lo que permite aplicar la función diferencia ΔT. Solo así es válido restar temperaturas, ya que el álgebra exige igual identidad para operar magnitudes.

Un comportamiento análogo se observa en las propiedades relacionadas con la temperatura. Las disoluciones más concentradas se resisten a cambiar de fase, lo que provoca la depresión del punto de congelación, haciendo que sea más difícil congelar una disolución que una sustancia pura. De manera complementaria, se produce la elevación del punto de ebullición, por lo que resulta más difícil hervir una disolución que el solvente puro.

Análisis semicuantitativos

En análisis semicuantitativos, cuando se compara el comportamiento de distintos solutos para una misma cantidad de solvente, no es necesario aplicar los teoremas completos de las propiedades coligativas. Basta con analizar qué soluto genera un mayor número de entidades en disolución. Debe recordarse que las propiedades coligativas dependen del número de entidades presentes y no de su identidad química; por ello, cuando un soluto se ioniza, los iones liberados actúan como entidades independientes, produciendo cambios más intensos en los puntos críticos que los causados por un soluto no ionizable presente en igual cantidad molecular.

Enlace a Fórmulas (1): [Axioma del factor de van´t Hoff]

Enlace a Fórmulas (2): [ [Teoremas de la cantidad de sustancia efectiva]

A diferencia de la sección dedicada a la ley de Raoult, donde la ionización tuvo un papel secundario, en esta sección dicho concepto adquiere una importancia central. La ventaja es que los teoremas necesarios para analizar la cantidad efectivamente ionizada ya han sido desarrollados previamente, bajo el concepto de cantidad efectiva de sustancia, lo que permite abordar estos problemas de forma coherente y sistemática.

Diferencia de temperatura

 Recordando las propiedades de la notación diferencia, en esta sección trabajaremos con dos tipos de diferencias de temperatura: la diferencia del punto de fusión y la diferencia del punto de ebullición. En principio, estas diferencias podrían distinguirse mediante subíndices; sin embargo, no resulta estrictamente necesario, ya que en ambos casos puede aprovecharse una propiedad fundamental de la función diferencia: su sentido.

Cuando la diferencia es negativa, estamos ante una depresión crioscópica; cuando la diferencia es positiva, se trata de una elevación ebulloscópica. Por esta razón, la función diferencia asociada a estas dos temperaturas puede expresarse a priori simplemente como ΔT, dejando que el signo del resultado indique la naturaleza física del fenómeno.

La constante

Por la misma razón expuesta anteriormente, al expresar matemáticamente los teoremas de cambio de punto crítico debemos incorporar desde el inicio el signo adecuado en las constantes correspondientes. Con el fin de simplificar la notación y evitar la proliferación innecesaria de fórmulas, unificaremos las dos leyes —depresión crioscópica y elevación ebulloscópica— en una única expresión. Para ello, asignaremos a la constante una notación de cuasivector, lo que permite recordar que dicha constante posee sentido: positivo en el caso de la constante ebulloscópica y negativo en el de la constante crioscópica. De este modo, se mantiene la coherencia conceptual del curso y se refuerza la doctrina de minimizar la multiplicación innecesaria de funciones, privilegiando estructuras formales más generales y elegantes.

Enlace a Fórmulas (3): [Teo. Aumento ebulloscópico y depresión crioscópica]

En caso de que la molalidad se encuentre definida en otras unidades de concentración recuerda que puedes usar

Enlace a Fórmulas (4): [Teo. Molalidad en función de otras unidades de concentración]

Mas sobre los diagramas de fase

La figura 1 nos mostró la explicación del aumento ebulloscópico y el descenso crioscópico usando una figura de diagrama de punto triple (una forma especial de diagrama de fases), pero no la explicamos a profundidad, así que vale la pena discutirla.

El diagrama de fases es una herramienta gráfica que muestra cómo los diferentes estados de la materia (sólido, líquido, gas y estado supercrítico) se relacionan con las variables de presión y temperatura. Este diagrama permite entender cómo varían las condiciones para que una sustancia pase de un estado a otro, proporcionando una representación visual clara de las fronteras entre diferentes fases de la materia. A medida que se modifica la presión y la temperatura, el estado de la materia cambia, y el diagrama ayuda a predecir esas transiciones.

 

Diagrama

Descripción generada automáticamente

Figura 2. El diagrama de punto triple es un tipo de diagrama de fases que relaciona presión y temperatura para mostrar los estados sólido, líquido y gas de una sustancia. El punto triple indica la coexistencia simultánea de las tres fases en equilibrio, mientras que el punto crítico marca el límite donde desaparece la distinción entre líquido y gas.

El diagrama se divide en varias regiones que corresponden a cada uno de los estados de la materia: sólido, líquido, gas y supercrítico. Las líneas que delimitan estas regiones se conocen como fronteras de fase. Estas fronteras representan combinaciones específicas de presión y temperatura que determinan el cambio de estado. Por ejemplo, una sustancia puede estar en estado sólido a bajas temperaturas y altas presiones, en estado líquido a temperaturas y presiones intermedias, y en estado gaseoso a altas temperaturas y bajas presiones.

Uno de los puntos clave del diagrama es el punto triple, que se da cuando las fronteras de los tres estados de la materia (sólido, líquido y gas) se encuentran en una sola combinación de presión y temperatura. En este punto, los tres estados coexisten en equilibrio. Para el agua, este punto ocurre a una temperatura de 0.01 °C y una presión de 0.006 atm, lo que implica que en estas condiciones, el agua puede estar en forma de hielo, líquido y vapor al mismo tiempo. Este fenómeno es único para cada sustancia y depende de sus propiedades específicas.

Otro punto significativo en el diagrama es el punto crítico, que es la combinación de temperatura y presión en la que una sustancia experimenta un comportamiento muy peculiar y a menudo difícil de imaginar. En este punto, la sustancia no se comporta completamente como un líquido ni como un gas, sino que entra en lo que se conoce como estado supercrítico. Para el agua, el punto crítico ocurre a 374 °C y 217.7 atm. En estas condiciones, el agua ya no tiene una distinción clara entre sus fases líquida y gaseosa, y sus propiedades físicas se vuelven más difíciles de predecir con nuestra intuición habitual. En el estado supercrítico, el fluido tiene la capacidad de difundir como un gas pero disolver sustancias como un líquido.

El diagrama de fases no solo depende de las condiciones externas como la temperatura y la presión, sino que también se ve afectado por otros factores, como la identidad de la sustancia. Cada material tiene un diagrama de fases único basado en sus propiedades moleculares, lo que significa que la temperatura y la presión necesarias para cambiar de fase varían según el tipo de sustancia. Además, la presencia de impurezas o partículas de soluto en una sustancia también influye en su comportamiento de fase. Por ejemplo, la presencia de un soluto puede bajar la frontera de congelación y generar un descenso crioscópico, lo que significa que una solución se congelará a temperaturas más bajas que el solvente puro. Este efecto es la razón por la cual, por ejemplo, se utiliza sal sobre las carreteras en invierno para evitar la formación de hielo.

De manera similar, aumentar la cantidad de soluto en un líquido puede elevar el punto de ebullición, lo que lleva a un aumento ebulloscópico. Este fenómeno indica que una solución hirviente requerirá una mayor temperatura para alcanzar el punto de ebullición en comparación con el solvente puro. La sal en el agua, por ejemplo, aumenta la temperatura de ebullición del agua, lo que se puede observar en el proceso de cocción de alimentos como la pasta.

Además del diagrama de fases general, existe una versión simplificada a temperatura constante que se centra en la relación entre el calor agregado y los tres estados básicos de la materia: sólido, líquido y gas. Este diagrama se utiliza para visualizar cómo una sustancia transita entre estas fases al agregar calor sin tener que considerar las condiciones extremas del punto crítico o el estado supercrítico. En este caso, se mantiene una presión constante, y el objetivo es observar la temperatura de la sustancia cuando se le añade calor.

En este tipo de diagrama, se observa que la frontera de fase no ocurre de manera instantánea, como podría pensarse intuitivamente. En realidad, cuando se añade calor a una sustancia, su temperatura no aumenta de inmediato, ya que durante las transiciones de fase, como de sólido a líquido (fusión) o de líquido a gas (vaporización), el calor se usa para cambiar el estado de la materia en lugar de aumentar su temperatura. Este comportamiento refleja la coexistencia de fases en un mismo sistema, donde la sustancia no se convierte de un estado a otro de manera instantánea, sino que existe un lapso durante el cual las dos fases (por ejemplo, sólido y líquido) pueden coexistir en equilibrio.

Gráfico, Gráfico de líneas

Descripción generada automáticamente

Figura 3. La curva de calentamiento es una forma simplificada del diagrama de fases a presión constante. Los tramos inclinados representan una sola fase, mientras que las mesetas indican cambios de fase, donde la temperatura permanece constante. Estas regiones reflejan resistencia al cambio, ya que el sistema requiere energía y tiempo para reorganizar su estructura molecular.

El calor y la temperatura son magnitudes relacionadas, pero no equivalentes. La temperatura describe el estado térmico de un sistema y está asociada a la energía cinética promedio de sus partículas; por ello, indica qué tan caliente o frío está un cuerpo en un instante dado. Es una propiedad intensiva, lo que significa que no depende de la cantidad de materia presente. Dos sistemas con masas muy distintas pueden tener la misma temperatura si sus partículas poseen, en promedio, la misma energía cinética.

El calor, en cambio, es energía en tránsito que se transfiere entre sistemas debido a una diferencia de temperatura. No es una propiedad del sistema, sino un proceso que ocurre durante una interacción térmica. Por esta razón, el calor es una magnitud extensiva: la cantidad transferida depende de la masa, del camino seguido y de los cambios de fase involucrados. Un sistema puede recibir calor sin aumentar su temperatura, como sucede durante una fusión o ebullición, lo que evidencia que calor mide intercambio energético, mientras que temperatura mide estado vibracional.

Este fenómeno se observa claramente en el punto de fusión y en el punto de ebullición, donde el calor añadido se destina a superar las fuerzas intermoleculares que mantienen unidas a las partículas en un estado específico. Durante estos procesos, aunque se siga añadiendo calor, la temperatura permanece constante hasta que toda la sustancia haya cambiado de fase. Este comportamiento muestra que la conversión de fases no es instantánea, ya que hay un proceso de transformación gradual.

Por ejemplo, al calentar agua a temperatura constante, si se encuentra en estado sólido (hielo), al llegar al punto de fusión (0 °C a presión atmosférica), el calor añadido primero se usa para derretir el hielo, sin que la temperatura del agua aumente durante el proceso de fusión. Lo mismo sucede cuando se calienta agua líquida al punto de ebullición (100 °C a presión atmosférica): la temperatura se mantiene constante mientras el líquido se convierte en gas, ya que todo el calor se destina a superar las fuerzas de cohesión entre las moléculas de agua para que se conviertan en vapor.

Este diagrama simplificado a temperatura constante pone de manifiesto que, en estas transiciones de fase, hay un equilibrio dinámico entre los estados de la materia. A medida que se sigue agregando calor, las moléculas en el estado sólido comienzan a separarse y entrar en el estado líquido, y luego las moléculas líquidas se separan aún más para formar gas. Es importante destacar que este proceso gradual no es instantáneo, ya que el sistema necesita un tiempo para que las moléculas se reorganicen y se ajusten a la nueva fase.

Este tipo de análisis es especialmente útil para comprender que las transiciones de fase no son simples cambios rápidos, sino que implican una serie de ajustes a nivel molecular. Además, indica que, en este tipo de procesos, la energía se distribuye de manera diferente en función de la fase a la que la sustancia está transitando.

[Ej. Incremento ebulloscópico y depresión crioscópica]

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