[Química orgánica] Sección 1. [Alcanos] [Nomenclatura de los alcanos] [Propiedades físicas de los alcanos] [Propiedades químicas de los alcanos] [Fórmula general de los alcanos] [Lo orgánico y lo vivo] [El petróleo] [Alto octanaje] [Gas natural licuado] [Aceites, ceras y betunes]
El gas natural es una de las fuentes de energía más utilizadas a nivel mundial debido a su disponibilidad, eficiencia y relativamente menor impacto ambiental en comparación con otros combustibles fósiles. Es una mezcla de hidrocarburos ligeros que se encuentra principalmente en forma gaseosa, y se obtiene principalmente a través de la destilación fraccionada del petróleo. En esta destilación, el gas natural representa la fracción más ligera y está compuesto principalmente por metano CH₄, el cual suele constituir alrededor del 70-90% de la mezcla. Además, puede contener etano C₂H₆, propano C₃H₈, butano C₄H₁₀, dióxido de carbono CO₂, nitrógeno N₂ y trazas de otros gases. Dependiendo de su origen, el gas natural también puede tener impurezas, como agua y azufre.
El gas natural tiene aplicaciones tanto domésticas como industriales. A nivel doméstico, es ampliamente utilizado para calefacción, cocina y en sistemas de agua caliente. Su alta eficiencia y menor costo relativo lo han convertido en una alternativa muy atractiva en comparación con otras fuentes de energía, como la electricidad. A nivel industrial, el gas natural se utiliza en la generación de electricidad, como combustible en plantas termoeléctricas, y en la industria petroquímica para la producción de fertilizantes, plásticos, productos farmacéuticos, entre otros. Además, se usa como combustible en vehículos, en particular en autobuses y camiones de carga, debido a sus menores emisiones contaminantes.
Figura 1. Los mayores yacimientos de gas natural se encuentran en regiones como Rusia, que posee el campo de Shtokman en el Ártico y el yacimiento de Urengoy. Irán alberga el campo South Pars, el más grande del mundo, compartido con Qatar en el Golfo Pérsico. Qatar también tiene el yacimiento North Field, conectado a South Pars. Estados Unidos destaca con el yacimiento de Marcellus en Appalachia. Turkmenistán cuenta con el campo Galkynysh, uno de los más grandes. Venezuela posee importantes reservas en la plataforma Deltana. Estos yacimientos son clave para la producción global de gas natural.
Los principales productores de gas natural a nivel mundial son Rusia, Estados Unidos, Irán y Qatar. En 2022, Rusia y Estados Unidos fueron responsables de aproximadamente el 20% y 19% de la producción mundial, respectivamente. Irán, aunque tiene vastos recursos, ha visto una disminución en su producción debido a sanciones económicas. Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL), ha mantenido su posición como un líder global en la exportación de gas natural.
El gas natural se transporta principalmente a través de gasoductos, pero el Gas Natural Licuado (GNL) ha permitido que los países que no están conectados por gasoductos accedan a este recurso. El proceso de licuefacción del gas natural es fundamental para su comercialización global, ya que facilita su almacenamiento y transporte en grandes distancias mediante buques cisterna.
Figura 2. Los gasoductos Nord Stream y los ucranianos fueron cruciales para el suministro de gas natural ruso a Europa antes de la guerra. Nord Stream, que conecta Rusia directamente con Alemania a través del mar Báltico, permitía a Europa Occidental recibir gas sin depender de rutas terrestres, aumentando la seguridad energética. Por otro lado, los gasoductos ucranianos, como el sistema de tránsito de Ucrania, eran vitales para transportar gas a Europa Central y del Este, generando ingresos significativos para Ucrania. Ambos sistemas garantizaban el flujo constante de energía a Europa, pero también creaban dependencia del gas ruso. La guerra alteró esta dinámica, llevando a Europa a buscar alternativas energéticas y reducir su dependencia de Rusia.
El gas natural se licúa para reducir su volumen, lo que permite su transporte de manera más económica y segura. Para licuar el gas, este se enfría a temperaturas de alrededor de −162 °C. En condiciones ideales, el gas natural se enfría y se comprime, eliminando el agua y otros contaminantes. Este proceso se realiza en plantas de licuado, también conocidas como instalaciones de licuefacción de gas natural (LNG plants). Las plantas de licuefacción son instalaciones complejas que cuentan con equipos especializados para enfriar el gas, incluyendo compresores, intercambiadores de calor y turbinas.
El transporte del gas natural licuado se realiza mediante buques cisterna especializados, conocidos como “metaneros”. Estos buques tienen grandes capacidades de almacenamiento, que varían desde 125000 hasta 266000 metros cúbicos. El costo de un buque metanero oscila entre los 200 y 300 millones de dólares, dependiendo de su tamaño y tecnología. Estos buques están diseñados para mantener el gas a temperaturas extremadamente bajas durante su transporte. La logística del GNL también implica el uso de terminales de recepción, que son instalaciones portuarias donde el GNL se regasifica para su distribución a través de gasoductos o redes de distribución local.
Las plantas regasificadoras son instalaciones donde el GNL se convierte nuevamente en gas mediante el calentamiento del líquido. Este proceso se realiza mediante el uso de intercambiadores de calor que permiten que el GNL recupere su estado gaseoso. Las plantas regasificadoras juegan un papel crucial en la cadena de suministro de gas natural, ya que permiten que el gas licuado llegue a los consumidores finales en diversas regiones del mundo, como Europa, Asia y América del Norte.
Aunque el gas natural es un combustible fósil, se considera más ecológico que el carbón o el petróleo debido a que emite menos dióxido de carbono CO₂ y otros contaminantes, como dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno, al ser quemado. La combustión de gas natural produce aproximadamente un 30% menos CO₂ que la quema de petróleo y un 45% menos que el carbón, lo que lo convierte en una opción atractiva para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el metano, un componente principal del gas natural, es un potente gas de efecto invernadero si se escapa a la atmósfera durante la extracción, transporte o almacenamiento.
La geopolítica del gas natural es un aspecto crucial en la política internacional. En particular, la relación entre Rusia y Alemania ha estado marcada por la dependencia de Europa de los gasoductos rusos, como el sistema Nord Stream. Estos gasoductos, que transportan gas natural directamente desde Rusia a Alemania, han sido objeto de controversias y actos de sabotaje, especialmente durante la guerra en Ucrania. En septiembre de 2022, un sabotaje en los gasoductos Nord Stream 1 y 2 aumentó las tensiones geopolíticas y expuso la vulnerabilidad de las infraestructuras energéticas. La guerra en Ucrania ha exacerbado las dificultades para Europa, ya que ha interrumpido los suministros de gas natural desde Rusia, forzando a muchos países europeos a buscar fuentes alternativas de energía.
Con la reducción de los suministros rusos, los precios del gas han aumentado drásticamente, lo que ha afectado a la economía de la Unión Europea. En respuesta, muchos países europeos están buscando diversificar sus fuentes de energía mediante la inversión en energías renovables, la construcción de terminales de GNL y la importación de gas natural desde otros países, como Estados Unidos, Qatar y Noruega.
Figura 3. Actualmente, la planta de regasificación más importante en construcción en Europa es la terminal de GNL en Wilhelmshaven, Alemania. Este proyecto, impulsado por la necesidad de reducir la dependencia del gas ruso, permitirá recibir, almacenar y regasificar gas natural licuado (GNL) para su distribución en la red energética alemana y europea. Con una capacidad inicial de 7,5 mil millones de metros cúbicos anuales, la terminal incluye infraestructuras como un muelle para buques metaneros y tanques de almacenamiento criogénico. Su construcción refleja la transición energética de Europa hacia fuentes más diversificadas y seguras.
Como ciudadanos informados, es esencial que apoyemos políticas y líderes que promuevan la diversificación energética y la transición hacia fuentes de energía más sostenibles. A medida que la dependencia del gas natural y otros combustibles fósiles plantea desafíos geopolíticos y ambientales, es fundamental impulsar iniciativas ciudadanas que fomenten el uso de energías renovables, como la solar, eólica e hidrógena. La diversificación energética no solo garantizará la seguridad del suministro de energía, sino que también contribuirá a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y al cumplimiento de los objetivos climáticos internacionales.
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