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Los deuteróstomos constituyen uno de los grandes clados
evolutivos de los animales bilaterales y agrupan a organismos tan diversos
como los equinodermos, los hemicordados y los cordados,
estos últimos incluyendo a los tunicados, cefalocordados y vertebrados,
dentro de los cuales se encuentra el ser humano. El nombre Deuterostomia
proviene del griego deuteros (segundo) y stoma (boca), y hace
referencia a un rasgo clave del desarrollo embrionario: durante la gastrulación,
el blastoporo origina primero el ano, mientras que la boca se
forma posteriormente como una abertura secundaria. Este patrón contrasta con el
de los protóstomos, donde el blastoporo da origen a la boca. Más allá de este
detalle embriológico, los deuteróstomos comparten características profundas
relacionadas con el tipo de segmentación, la formación del celoma
y ciertos patrones moleculares del desarrollo. Dentro de este clado, los invertebrados
más cercanos evolutivamente a los vertebrados —y por tanto al ser humano— son
los tunicados y los cefalocordados, ambos integrantes del filo Chordata.
Aunque carecen de columna vertebral, presentan en algún momento de su ciclo de
vida las características diagnósticas de los cordados: notocorda, tubo
nervioso dorsal hueco, hendiduras faríngeas y cola postanal. El estudio de su
anatomía y fisiología permite comprender las bases evolutivas del sistema
digestivo y de otros sistemas orgánicos en vertebrados.
Tunicados
Los tunicados adultos son principalmente organismos
filtradores, aunque ocasionalmente pueden capturar pequeños organismos que
pasen cerca de su sifón. En su forma adulta, la mayoría adopta un estilo de
vida sésil, fijado al sustrato, lo que condiciona su estrategia alimentaria
hacia la filtración continua de agua marina.

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a la [Figura:
Sistemas digestivo y circulatorio de un tunicado]
La boca se encuentra modificada en un sifón
inhalante, cuya función es generar una corriente de agua hacia el interior
del cuerpo. Esta corriente no depende de músculos potentes, sino del batido
coordinado de cilios y, en algunos casos, de tentáculos carnosos que
regulan el ingreso de partículas de mayor tamaño. El agua cargada de material
particulado ingresa a la faringe, una estructura altamente
desarrollada que posee numerosas hendiduras faríngeas. Estas hendiduras
no solo son estructuras respiratorias, sino también fundamentales para la
alimentación.
El epitelio faríngeo está especializado en la producción de moco,
secretado por una estructura llamada endostilo, considerada homóloga
evolutivamente a la glándula tiroides de los vertebrados. El moco forma
una red pegajosa que atrapa partículas suspendidas mientras el agua filtrada
sale del cuerpo a través del sifón exhalante. El cordón mucoso cargado de
alimento es transportado mediante corrientes ciliares hacia el esófago.
El esófago es corto y conduce al estómago, el
cual se asocia con glándulas pilóricas que se extienden hacia el
intestino formando una red de pequeños conductos. Estas glándulas incrementan
la superficie secretora y participan en la producción de enzimas digestivas,
liberadas al lumen gástrico. La digestión es principalmente extracelular,
pues ocurre en el interior del tubo digestivo gracias a la acción enzimática
sobre el alimento previamente concentrado por filtración. Desde el estómago, el
alimento parcialmente digerido pasa al intestino, donde continúa el
procesamiento y la absorción antes de que los residuos sean eliminados por el ano.
Algunas especies poseen además glándulas digestivas accesorias, que
complementan la actividad enzimática y mejoran la eficiencia en la extracción
de nutrientes.
Cefalocordados
Los cefalocordados, representados por organismos como
Branchiostoma (anfioxos), comparten con los tunicados la estrategia de alimentación
por filtración, pero a diferencia de estos, son organismos móviles,
capaces de enterrarse parcialmente en sedimentos y orientarse activamente
frente a corrientes de agua. Esta movilidad introduce un componente conductual
en la alimentación que no se observa en la mayoría de los tunicados adultos.

Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de un cefalocordado]
El agua ingresa por la boca, rodeada por una estructura
denominada cirros bucales, que actúan como filtro preliminar evitando la
entrada de partículas demasiado grandes. En el interior, la acción coordinada
de cilios dirige el flujo hacia la faringe perforada por numerosas
hendiduras branquiales. Al igual que en tunicados, el endostilo
secreta moco que atrapa el alimento particulado. El cordón mucoso con
partículas retenidas es transportado dorsalmente por acción ciliar hacia el esófago,
que es relativamente corto.
Posteriormente, el tracto digestivo se prolonga como un intestino
largo que recorre casi toda la longitud corporal y desemboca en un ano
situado antes de la aleta caudal. Esta disposición lineal refleja una
organización corporal más alargada y segmentada que la observada en tunicados.
En la región cercana a la unión entre la faringe y el
intestino se encuentra un divertículo denominado ciego hepático o ceco
hepático. Estudios filogenéticos y comparativos sugieren que esta
estructura podría estar relacionada evolutivamente con el hígado y el
páncreas de los vertebrados, lo que la convierte en una pieza clave para
comprender la transición evolutiva hacia sistemas digestivos más complejos. La
digestión molecular comienza de manera extracelular en el lumen intestinal,
mediante enzimas secretadas al tubo digestivo; sin embargo, parte del material
no degradado completamente puede ser internalizado por fagocitosis,
completándose la digestión de forma intracelular. Este patrón mixto
combina mecanismos ancestrales con una creciente especialización secretora, y
constituye un puente funcional entre los invertebrados filtradores y los
sistemas digestivos altamente regionalizados de los vertebrados.
En conjunto, tunicados y cefalocordados representan los invertebrados
más cercanos al linaje vertebrado, y su estudio ofrece una perspectiva
privilegiada para comprender la evolución del aparato digestivo dentro de
Deuterostomia, incluyendo los fundamentos estructurales que, en última
instancia, también forman parte de la biología humana.
Referencias
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