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viernes, 30 de enero de 2026

Reglamento

1. Porcentajes de evaluación

Cuaderno                       20%;            Evaluación final                       20 %;

Carpera Ambiental        20 %;              Otros                                        20 %

Autoevaluación           10 %;             Asistencia                                 10 %

El cuaderno:

Del trabajo realizado en clase y en las tareas se evalúan la organización de los contenidos, el desarrollo adecuado de las actividades, la toma de apuntes y la apropiación progresiva de los conceptos trabajados. Asimismo, se valora la calidad de la letra, la presentación artística, el orden, el uso adecuado del color, los adornos y, en general, el cuidado estético del cuaderno, incluida la limpieza de las hojas y su estado general. Los cuadernos deben estar debidamente marcados; de lo contrario, no serán recibidos para la evaluación de este componente.

Evaluación final:

Evaluación final de selección múltiple con única respuesta, estructurada según el formato tipo ICFES. Cualquier intento de fraude implicará la pérdida inmediata de la evaluación, con calificación de cero, y una penalización adicional de 20 puntos básicos en la nota final del período.

Carpeta ambiental:

La carpeta ambiental: recoge las actividades, evidencias y reflexiones relacionadas con los proyectos ambientales desarrollados en el área, así como la aplicación de los conocimientos científicos al análisis del entorno y a la conciencia ambiental. Carpeta de cartón con hojas blancas tamaño carta, correctamente legajadas y sujetas con gancho apropiado. Las ilustraciones deben realizarse a mano, cuidando la presentación, el uso adecuado del color y la calidad del trabajo. No se recibirán trabajos mal elaborados, incompletos o sin colorear. Las carpetas deben estar debidamente marcadas; de lo contrario, no serán recibidas para la evaluación de este componente.

Otros:

Comprende la realización de lecturas en inglés y en español, la resolución de ejercicios, el desarrollo de evaluaciones cortas, la participación activa en clase y la colaboración en la organización del salón al finalizar la jornada.

Autoevaluación:

En este componente valora la reflexión consciente y honesta del estudiante sobre su propio proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta el cumplimiento de responsabilidades académicas, la calidad del trabajo realizado, la participación en clase y la disposición frente al aprendizaje. No se aceptarán autoevaluaciones con calificación perfecta salvo que estén respaldadas por evidencias claras y verificables, tales como cuaderno completo, actividades desarrolladas y demás trabajos exigidos. En caso de que la autoevaluación presente una diferencia superior a diez puntos básicos con respecto a la valoración real del desempeño, el estudiante deberá justificar dicha calificación mediante documentos y evidencias académicas que sustenten su valoración.

Asistencia:

Asistencia: la calificación de este componente depende de responder correctamente al llamado a lista (levantando la mano y contestando presente de forma firme y decidida) y de la permanencia efectiva en clase. También se tiene en cuenta el regreso en un tiempo prudente después de salir al baño o de ser convocado por docentes o personal administrativo.

Los retrasos afectan la valoración de la asistencia: cada retraso consume el 50 % de la nota correspondiente a una hora de clase. La asistencia se evalúa por horas de clase. Se recuerda que el área de Ciencias Naturales cuenta con 4 horas semanales, mientras que en los grados décimo y once se desarrollan 3 horas de Física y 3 horas de Química por semana.

Las evasiones de clase se penalizan con la pérdida del 90 % de la nota de asistencia, además del correspondiente proceso burocrático, registro en el observador del estudiante y firma de las actas respectivas.

Las inasistencias se clasifican en justificadas y no justificadas. Una inasistencia justificada es aquella en la que el recibo firmado por el coordinador de disciplina, Héctor Rojas, indica de manera explícita y clara la palabra justificado. Una inasistencia no justificada se registra cuando en el recibo aparece únicamente la palabra recibido o enterado. Únicamente el coordinador de disciplina, Héctor Rojas, es quien tramita las justificaciones.

2. Normas de comportamiento

Las normas básicas de comportamiento en el aula están orientadas a garantizar un ambiente de respeto, orden y aprendizaje para todos los estudiantes. Se espera una actitud adecuada durante el desarrollo de la clase, el cumplimiento de las indicaciones del docente y el respeto por los compañeros y el material de trabajo.

Los teléfonos celulares no hacen parte del material escolar obligatorio. No obstante, podrán ser utilizados de manera excepcional como apoyo académico, siempre que el docente lo autorice. Cuando su uso genere distracciones sistemáticas, interrupciones de la clase o incumplimiento de las normas, la situación será registrada en el observador del estudiante, junto con las actas de seguimiento correspondientes.

La institución y el docente no se hacen responsables por pérdidas, robos, daños, fracturas, pisones o cualquier otra eventualidad relacionada con dispositivos electrónicos u objetos personales que no estén contemplados en la presente normativa.

La presentación personal debe ser adecuada para el ambiente del aula, preferiblemente haciendo uso del uniforme institucional correspondiente. En caso de no portarlo, se espera el uso de ropa sobria y acorde a un contexto académico.

No se permite el uso de gorras ni lentes oscuros no formulados médicamente dentro del aula. Los lentes no formulados deben ser claros o retirarse dentro del salón. Asimismo, se recomienda no traer gorras costosas ni objetos de valor u otros bienes que no correspondan a los materiales requeridos para la clase, ya que no son necesarios para el desarrollo de las actividades académicas.

En caso de presentarse alguna novedad médica que requiera tiempos prolongados en el baño o salidas irregulares del aula, dicha situación deberá ser tramitada y sustentada con la documentación correspondiente ante el director de curso.

3. Materiales de trabajo

Cuaderno grande cocido y cuadriculado; mínimo dos colores de tinta, uno para el texto general y otro para resaltados; seis colores (nuevos o usados); lápiz, borrador y tajapuntas; carpeta de cartón con legajador; y hojas blancas tamaño carta cuando se indique.

Figura. Descomposición vectorial y suma de vectores

Diagrama

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La figura ilustra el procedimiento estándar para la suma de vectores en el plano, basado en la descomposición previa de cada vector en sus componentes cartesianas. En lugar de intentar sumar directamente magnitudes con dirección y sentido —lo cual no es posible de forma algebraica simple—, cada vector se proyecta sobre los ejes x e y. Estas proyecciones generan componentes alineadas con los ejes, que pueden tratarse como escalares con sentido. El vector resultante aparece entonces como la diagonal de un rectángulo cuyos lados corresponden a la suma de las componentes horizontales y verticales.

Una vez que todos los vectores han sido descompuestos, la suma vectorial se transforma en dos sumas algebraicas independientes: una sobre el eje x y otra sobre el eje y. En cada eje se suman los valores teniendo en cuenta su signo, que indica el sentido positivo o negativo respecto al eje correspondiente. El resultado de estas sumas define las componentes del vector total. En la figura, estas componentes se representan como segmentos alineados con los ejes, y el vector resultante se construye a partir de ellas mediante una relación geométrica elemental.

El módulo del vector resultante se obtiene aplicando el teorema de Pitágoras al triángulo rectángulo formado por las componentes totales, mientras que su orientación se determina a partir de la razón entre dichas componentes. El ángulo que define la dirección del vector total depende no solo de la magnitud relativa de las componentes, sino también de su sentido, es decir, del cuadrante en el que se sitúa el vector. Este procedimiento pone de manifiesto que la suma de vectores no es una operación directa sobre las magnitudes originales, sino un proceso estructurado que combina descomposición, suma algebraica de componentes y reconstrucción geométrica. La figura resume visualmente este método y muestra cómo una operación aparentemente compleja se reduce, en esencia, a sumas de escalares con sentido correctamente organizadas.

Figura. Notación ratio o proporción

 

La notación ratio o proporción se utiliza para comparar dos cantidades mediante una relación de cociente, indicando cuántas veces una contiene a la otra. Una proporción no describe una magnitud aislada, sino una relación relativa entre dos estados, objetos o sistemas. En el recuadro superior de la figura se observa una proporción concreta aplicada a un parámetro físico, donde el interés no está en las masas individuales, sino en la relación entre ambas. Este tipo de notación es especialmente útil cuando el objetivo es comparar, normalizar o establecer fracciones relativas, más que medir cantidades absolutas.

Cuando la proporción se construye entre parámetros semejantes con unidades semejantes, como se muestra en el recuadro verde, el tratamiento algebraico conduce directamente a la cancelación de unidades. Como consecuencia, el resultado de un ratio es siempre un escalar adimensional, es decir, una cantidad pura sin unidades físicas. Esta propiedad no es accidental, sino fundamental: el ratio expresa una relación numérica independiente del sistema de unidades empleado. Por ello, en álgebra simbólica los ratios se manipulan como números puros, lo que simplifica enormemente el análisis y la formulación de relaciones generales.

En contraste, en el lenguaje de factor marcado, representado en los recuadros inferiores, las unidades y las identidades permanecen explícitas. Esto ocurre porque la identidad forma parte de la propia unidad: un kilogramo asociado a una persona u objeto no es intercambiable con otro, aunque dimensionalmente sean equivalentes. Por esta razón, en factor marcado las proporciones no siempre se reducen a ratios adimensionales, ya que la identidad impide la cancelación completa. En ejemplos concretos esta diferencia puede parecer menor, pero al intentar expresar relaciones generalizadas, la notación ratio resulta mucho más compacta y potente. Esta economía simbólica permite escribir ecuaciones más claras y elegantes, favoreciendo el razonamiento algebraico y la comprensión estructural de los fenómenos físicos y químicos.

Figura. Notación diferencia.

 Texto

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La notación diferencia representa una operación fundamental para describir el cambio de una magnitud entre dos estados, y en la figura se presenta de manera progresiva mediante distintos recuadros. En el recuadro superior se muestra la forma simbólica general, mientras que el recuadro azul ilustra un caso aplicado con identidad explícita, valor numérico y unidad de medida. La diferencia constituye una forma particular de escalar con sentido, ya que el signo del resultado no es intrínseco a la magnitud, sino que surge de la comparación entre dos estados. A diferencia de otros escalares con sentido, aquí la polaridad no está asociada a un proceso físico específico, sino al orden lógico de la operación.

Sea cual sea el contexto físico o químico, la notación diferencia es rígida en su estructura: siempre se interpreta como estado final menos estado inicial. Esta rigidez no es una limitación, sino una garantía de coherencia interpretativa. El signo positivo o negativo no se asigna arbitrariamente, sino que emerge directamente de si el estado final supera o no al inicial. En este sentido, la diferencia no describe “direcciones opuestas” en abstracto, sino un resultado comparativo entre dos condiciones del sistema. Por ello, su lectura correcta depende menos del contexto físico y más del respeto estricto por el orden de los estados.

En el lenguaje del álgebra simbólica, existen diversas maneras de marcar los estados inicial y final, pero en este curso se privilegiará una convención clara y consistente, como se sugiere en los recuadros inferiores. Los estados finales se representarán sin marca adicional en el módulo, mientras que los estados iniciales llevarán una marca distintiva, concretamente un subíndice cero. Esta elección simplifica la escritura, evita ambigüedades y permite identificar de inmediato el papel de cada término en la operación. Así, la notación diferencia se integra de forma natural al sistema de escalares con sentido, conservando simplicidad algebraica y claridad conceptual, incluso cuando se trabaja con cantidades generales o no determinadas.

Figura. Notación multiplicatoria.

 

La notación multiplicatoria es un operador diseñado para representar de forma compacta el producto reiterado de términos, y su utilidad se aprecia con claridad en los recuadros de la figura. En el recuadro superior, de color azul, el producto aparece desarrollado término a término, mostrando explícitamente cada uno de los factores que intervienen en la operación. Esta forma extendida resulta especialmente útil en ejemplos sencillos o con pocos elementos, ya que permite identificar sin ambigüedades qué cantidades participan y cómo se combinan. No obstante, a medida que aumenta el número de factores o cuando estos no están completamente especificados, esta representación se vuelve extensa, pesada y poco eficiente desde el punto de vista algebraico.

En contraste, el recuadro inferior, de color rojizo, presenta la forma compacta de la multiplicatoria, que será la forma preferida en este curso. Esta notación permite expresar el mismo producto sin enumerar cada factor de manera explícita, indicando únicamente un inicio y un fin del proceso multiplicativo. Esta compactación refleja con mayor fidelidad la naturaleza de muchas expresiones en física y química, donde los productos suelen ser generales o indeterminados, como ocurre en coeficientes globales, factores acumulativos o expresiones estadísticas. En estos contextos, se asume que la multiplicación se realiza desde el primer elemento relevante hasta el último, sin necesidad de detallar cada factor individual.

La preferencia por la forma compacta responde tanto a razones operativas como conceptuales. Reduce la carga visual de las expresiones, facilita la manipulación algebraica y permite concentrarse en las relaciones físicas o químicas que se desean modelar, en lugar de en la escritura repetitiva de factores. Al igual que la notación sumatoria, la notación multiplicatoria fue introducida y sistematizada en el siglo XVIII por Leonhard Euler, quien estableció el uso del símbolo pi para representar productos generalizados. Desde entonces, se ha convertido en una herramienta esencial del lenguaje matemático y científico, especialmente adecuada para describir procesos donde el número de factores no está determinado de antemano y el producto debe entenderse como una operación que se extiende de principio a fin.