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Hasta ahora, hemos
representado las partículas que componen los gases como esferas perfectas
agrupadas en "moléculas", de acuerdo con la teoría atómica de Dalton.
Estas moléculas se caracterizan por colisiones elásticas entre
sí, sin que haya pérdida de energía cinética al chocar contra
las paredes del recipiente. Además, se supone que no experimentan atracción ni repulsión química
con otras partículas del gas, y su volumen es despreciable en comparación con
el vasto vacío en el que se desplazan. Esta descripción facilita la comprensión
de por qué los gases se mezclan rápidamente, conforme a la ley de
Dalton, como se demuestra en el experimento que conecta contenedores
mediante válvulas.
Figura
1. [Mary
Elvira Weeks] fue química, educadora e historiadora de la química.
Su obra The Discovery of the Elements documentó el
descubrimiento de los elementos químicos, la tabla
periódica y técnicas como electrólisis, espectroscopia y
purificación. Su legado ayudó a preservar la historia de la ciencia y a enseñar
la química como proceso experimental.
Temperatura crítica
La mayoría de los
gases reales muestran un comportamiento similar al de los gases ideales,
representados como esferas perfectas según la teoría de Dalton. Sin
embargo, los gases ideales nunca se ionizan ni se licúan, independientemente de
su temperatura, lo que significa que no tienen temperaturas críticas que
alteren su estado. En cambio, los gases reales existen solo dentro de un rango
específico de temperaturas, y fuera de este rango pueden cambiar de fase
a plasma o líquido, o incluso reaccionar químicamente,
perdiendo su identidad original. Este comportamiento generalmente no se toma en
cuenta al tratar con el modelo ideal.
Un ejemplo de esto
es el agua, que se encuentra en fase gaseosa solo a temperaturas superiores
a 100°C a una atmósfera de presión, ya que debajo de esa
temperatura se licúa. Lo mismo ocurre con gases como el hidrógeno o el helio,
que se comportan como gases ideales a temperatura ambiente y bajas presiones,
pero se licúan a temperaturas extremadamente bajas, como -252.87°C para el
hidrógeno. A bajas temperaturas, los gases reales dejan de comportarse como
ideales, ya que la disminución de la energía cinética reduce
la velocidad de las moléculas, lo que aumenta las interacciones
moleculares y altera el choque elástico perfecto.
Figura 2. [Propiedades
de los gases reales]. La gráfica compara un gas ideal con varios gases
reales, mostrando la relación entre la presión (eje x) y el
producto PV/RT (eje y). En el eje x,
se representan presiones que van desde 0 hasta 120 atm, mientras que en el
eje y, el producto PV/RT varía entre 0 y 2 atm.
Los gases reales analizados son metano (en verde), hidrógeno
molecular (en morado), amoníaco (en rojo) y el gas
ideal (en azul).
Presión crítica
La presión tiene
un impacto significativo en la idealidad de los gases. Al aumentar
considerablemente la presión, las partículas de un gas real comienzan a
interactuar más intensamente, lo que puede dar lugar a enlaces débiles entre
ellas. Estos enlaces pueden inducir al gas a cambiar de fase, pasando al estado
líquido, donde las interacciones moleculares son más fuertes que en el estado
gaseoso, mostrando así una desviación de la idealidad.
Por otro lado,
la disminución de la presión en los gases reales revela
propiedades no predichas por el modelo de gas ideal, como la conductividad
eléctrica. Un gas rarificado puede conducir electricidad mediante rayos
catódicos, un fenómeno que no es posible según el gas ideal, que postula
que los átomos son indivisibles. Según la ecuación de los gases ideales, PV/RT debe
ser igual a 1 para cualquier gas a 1 mol, independientemente de la presión,
pero esto solo se cumple en presiones bajas (≤ 5 atm), donde las moléculas
están suficientemente separadas para que las interacciones moleculares no
afecten sus choques, los cuales permanecen perfectamente elásticos.
El gas ideal
La mayoría de
los gases reales se comportan de manera similar a los gases
ideales en un amplio rango de presiones y temperaturas,
pero el modelo de gases ideales tiene limitaciones en
condiciones extremas. Las desviaciones entre los gases reales y
el gas ideal se vuelven significativas en puntos críticos
de temperatura y presión, donde el modelo de gases
reales se vuelve esencial para describir el comportamiento preciso de
los gases en estas condiciones. En situaciones que requieren
mediciones exactas, como las que se dan en las fronteras de estas condiciones,
el modelo de gases reales proporciona una comprensión más
detallada y precisa.
|
[Ley
de los gases reales 1867] Factor marcado Por
tradición (ya que este es un tema más físico), aquí no se usa factor marcado. Álgebra simbólica Demostraciones Parámetros y unidades comunes \(V_i\)
Volumen del gas (L); \(P_i\) Presión del gas (atm);
\(n_i\) Cantidad de gas (mol); \(T\) Temperatura absoluta (K);
\(R\) Constante del gas ideal o constante de Regnault. \(a\) Constante de
corrección de atracción de partículas en presiones críticas (atm
L2/mol2); \(b\) Constante de correciòn de
volumen crítico (L/mol). |
En los gases
reales, las colisiones entre partículas son inelásticas, lo que
provoca una pérdida de energía cinética que se convierte
en energía térmica. Además, las partículas de gas interactúan
mediante fuerzas electromagnéticas, lo que altera las trayectorias
rectilíneas predichas por la teoría cinética de gases. Esta
interacción provoca que el volumen real de un gas sea
más compacto que el de un gas ideal. A altas presiones,
el volumen de cada átomo individual se vuelve significativo, y
dependiendo de las propiedades específicas de cada gas, como
su masa molecular y capacidad de interacción, este factor
puede variar, lo que hace crucial considerar la identidad química del gas al
estudiar su comportamiento en estas condiciones.
Figura 3. [Tubos
de rayos catódicos]. La
gráfica compara gases ideales y gases
reales mediante el valor PV/RT frente a la presión. A bajas
presiones se comportan casi idealmente, pero a altas presiones aparecen
desviaciones por volumen molecular e interacciones
intermoleculares. Gases como CH₄, H₂ y NH₃ requieren modelos
más precisos, como la ecuación de Van der Waals.
La ecuación
de Van der Waals es una ecuación de estado termodinámica que
se basa en la idea de que los fluidos están compuestos por
partículas con volúmenes finitos y que están sometidas a fuerzas de
atracción entre ellas. Esta ecuación fue desarrollada por Johannes
Diderik van der Waals a fines del siglo XIX y se fundamenta en su
trabajo sobre la fuerza de atracción molecular, que también lleva
su nombre. La ecuación fue el resultado de un conjunto de derivaciones, tanto
de su trabajo como de esfuerzos posteriores en el campo de la química física teórica
y la termodinámica estadística.
Figura 4. [Johannes
Diderik van der Waals] fue clave en la teoría molecular,
los gases reales y la termodinámica.
Formuló la ecuación de van der Waals, corrigiendo el gas ideal al incluir volumen
molecular y fuerzas intermoleculares. Su
trabajo explicó la licuefacción, las transiciones
de fase y el comportamiento de gases y líquidos.
Van der Waals se
interesó inicialmente por la termodinámica, siendo influenciado por
los trabajos de figuras clave como Rudolf Clausius, James
Clerk Maxwell, Ludwig Boltzmann y Willard Gibbs.
Su formación académica en matemáticas y física en
la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, le permitió desarrollar su
investigación doctoral sobre el cambio de estado gas-líquido y
el concepto de la temperatura crítica. Su disertación de 1873,
titulada On the Continuity of the Gas- and Liquid-State, incluyó
las primeras derivaciones de lo que ahora conocemos como la ecuación de
Van der Waals. Este trabajo fue reconocido y elogiado por James
Clerk Maxwell, y más tarde le permitió a Van der Waals recibir el Premio
Nobel en 1910, reconociendo su contribución al desarrollo de esta
ecuación que describe de manera más precisa el comportamiento de los gases y líquidos en
condiciones extremas.
Referencias
Andrews, T. (1869). XVIII. The Bakerian Lecture.—On the continuity of
the gaseous and liquid states of matter. Philosophical Transactions of
the Royal Society of London, (159), 575–590.
Clerk-Maxwell, J. (1874). O ver de continuiteit van den gas-en vloeistofiocstand Academisch
proefschrift. Nature, 10(259), 477–480.
Klein, M. J. (1974). The historical origins of the van der Waals
equation. Physica, 73(1), 28–47.
Maxwell, J. C. (1874). Van der Waals on the continuity of the gaseous
and liquid states. Nature, 10(259), 477–480.
Van der Waals, Johannes D. (1910). The equation of state for gases and
liquids. Nobel Lectures in Physics, 1, 254–265.
Van der Waals, Johannes Diderik. (1873). Over de Continuiteit
van den Gas-en Vloeistoftoestand (Vol. 1). Sijthoff.
Wisniak, J. (2000). Johannes Diderik van der Waals: A Life of Achievements. The Chemical Educator, 5(3), 149–155.
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