Regresar a [Propiedades de las disoluciones]
La solubilidad es
la propiedad que describe la capacidad de una sustancia (soluto) para
disolverse en otra (disolvente), formando una disolución homogénea a
nivel molecular o iónico. Esta característica se expresa generalmente como la
cantidad máxima de soluto que puede disolverse en una cantidad determinada de
disolvente bajo ciertas condiciones de temperatura y presión.
Figura 1. [Joel
Henry Hildebrand] fue un químico físico estadounidense reconocido
por sus estudios sobre disoluciones y fuerzas intermoleculares.
Desarrolló el parámetro de solubilidad de Hildebrand, que permite
predecir la miscibilidad entre sustancias. Sus aportes fueron fundamentales
para la termodinámica química, la ingeniería química y la ciencia
de materiales.
Figura 2. [Mary
Lura Sherrill] fue una química y educadora estadounidense
especializada en química inorgánica y compuestos de coordinación.
Combinó la investigación con la docencia en el Randolph-Macon Woman’s College,
formando numerosas científicas. Su trabajo fortaleció la investigación
universitaria y amplió las oportunidades de las mujeres en la ciencia.
Solubilidad en gases
La solubilidad es
la propiedad que describe la capacidad de una sustancia (soluto) para
disolverse en otra (disolvente), formando una disolución homogénea a
nivel molecular o iónico. Esta característica se expresa generalmente como la
cantidad máxima de soluto que puede disolverse en una cantidad determinada de
disolvente bajo ciertas condiciones de temperatura y presión.
Figura 1. [Solubilidad
de compuestos orgánicos]. La vitamina A, con pocos grupos oxígeno y
estructura no polar, es liposoluble y se disuelve
en aceite. La vitamina C, rica en grupos hidroxilo,
es polar e hidrosoluble, lo que permite su
disolución en agua. Esta diferencia estructural determina su solubilidad, almacenamiento
en el cuerpo y función biológica, destacando la relación
entre estructura y comportamiento químico
Sin embargo, la
solubilidad no es una cualidad absoluta ni dicotómica. Aunque frecuentemente
clasificamos las sustancias como “solubles” o “insolubles”, en realidad existe
un rango de solubilidades. Este grado de solubilidad varía según
múltiples factores, entre ellos las condiciones ambientales y la estructura del
soluto. A partir de aquí, nos centraremos en analizar la solubilidad en
agua, el disolvente más común tanto en sistemas biológicos como
industriales.
En el caso de
las sustancias orgánicas, la solubilidad en agua depende
fuertemente de su capacidad para formar puentes de hidrógeno. Las
moléculas que contienen varios grupos funcionales con oxígeno, como hidroxilos, carbonilos o carboxilos,
suelen ser muy solubles en agua. En cambio, aquellas con largas cadenas
hidrocarbonadas o sin grupos polares tienden a ser poco solubles.
Para las sales
inorgánicas, la situación es más compleja. Su solubilidad en agua no sigue
una regla general simple, por lo que es necesario consultarla en tablas
de solubilidad o representaciones gráficas conocidas como curvas
de solubilidad, donde se observa cómo varía su capacidad de disolverse con
la temperatura.
En el caso de
los gases, su solubilidad en agua varía mucho, pero nunca es
infinita. A diferencia de sólidos y líquidos, la solubilidad de los gases disminuye
con la temperatura y aumenta con la presión, lo cual
explica fenómenos como la pérdida de gas en una bebida carbonatada al
calentarla o al destaparla.
Respecto a
los disolventes no polares como el hexano o el benceno, en
ellos se disuelven preferentemente sustancias también no polares, como grasas,
ceras o aceites esenciales. En estos medios no ocurre ionización,
ya que no hay una estructura polar capaz de estabilizar iones libres, por lo
que las disoluciones son moleculares y no electrolíticas.
Solubilidad en agua
Sin embargo, la
solubilidad no es una cualidad absoluta ni dicotómica. Aunque frecuentemente
clasificamos las sustancias como “solubles” o “insolubles”, en realidad existe
un rango de solubilidades. Este grado de solubilidad varía según
múltiples factores, entre ellos las condiciones ambientales y la estructura del
soluto. A partir de aquí, nos centraremos en analizar la solubilidad en
agua, el disolvente más común tanto en sistemas biológicos como
industriales.
En el caso de
las sustancias orgánicas, la solubilidad en agua depende
fuertemente de su capacidad para formar puentes de hidrógeno. Las
moléculas que contienen varios grupos funcionales con oxígeno, como hidroxilos, carbonilos o carboxilos,
suelen ser muy solubles en agua. En cambio, aquellas con largas cadenas
hidrocarbonadas o sin grupos polares tienden a ser poco solubles.
Para las sales
inorgánicas, la situación es más compleja. Su solubilidad en agua no sigue
una regla general simple, por lo que es necesario consultarla en tablas
de solubilidad o representaciones gráficas conocidas como curvas
de solubilidad, donde se observa cómo varía su capacidad de disolverse con
la temperatura.
En el caso de
los gases, su solubilidad en agua varía mucho, pero nunca es
infinita. A diferencia de sólidos y líquidos, la solubilidad de los gases disminuye
con la temperatura y aumenta con la presión, lo cual
explica fenómenos como la pérdida de gas en una bebida carbonatada al
calentarla o al destaparla.
Grado de solubilidad
El nivel de
saturación describe el estado de una disolución en función de la cantidad
de soluto disuelto respecto a la solubilidad máxima permitida
por el solvente a una temperatura dada. Este concepto permite clasificar las
disoluciones según su cercanía al límite de disolución y anticipar si el
sistema puede seguir disolviendo soluto o, por el contrario, tenderá a formar
una fase sólida.
Una
disolución insaturada es una mezcla homogénea que contiene
menos soluto del que el solvente puede disolver en esas condiciones. En este
estado, cualquier cantidad adicional de soluto se disuelve completamente sin
que aparezca una fase sólida, y el sistema es estable.
Figura 2. [Nivel
de saturación]. La imagen contiene un error conceptual: las
disoluciones insaturada y saturada no deben
distinguirse visualmente, ya que ambas son homogéneas y no
presentan sólidos. Su diferencia es cuantitativa, no óptica. Solo la
disolución sobresaturada puede identificarse visualmente,
porque es heterogénea y muestra exceso de soluto precipitado.
Figura 3. Una [disolución
supersaturada] contiene más soluto del permitido en equilibrio, pero
permanece homogénea al encontrarse en un estado metaestable. La
adición de un cristal semilla, impurezas, agitación, golpes o cambios de
temperatura puede iniciar una rápida recristalización, formando
cristales y restableciendo la concentración de saturación.
Una
disolución saturada es una mezcla homogénea que contiene
exactamente la masa máxima de soluto que puede mantenerse
disuelta. En equilibrio, coexisten el soluto disuelto y el sólido no disuelto,
y cualquier adición adicional de soluto permanece como sólido.
La sobresaturación se
refiere a un sistema heterogéneo, en el cual la masa inicial de
soluto excede claramente la solubilidad; el exceso aparece inmediatamente
como precipitado, por lo que no existe ambigüedad termodinámica.
La supersaturación,
en cambio, corresponde a un estado homogéneo pero inestable: la
disolución contiene más soluto disuelto del permitido por la solubilidad, pero
aún no se ha formado sólido. Este estado persiste solo hasta que ocurre
un evento de cristalización, como vibraciones, impurezas o la
adición de una semilla cristalina, que desencadena la formación del precipitado
y restablece el equilibrio.
Solubilidad en solventes apolares
Respecto a
los disolventes no polares como el hexano o el benceno, en
ellos se disuelven preferentemente sustancias también no polares, como grasas,
ceras o aceites esenciales. En estos medios no ocurre ionización,
ya que no hay una estructura polar capaz de estabilizar iones libres, por lo
que las disoluciones son moleculares y no electrolíticas.
Figura 4. [Efecto
de la temperatura en la solubilidad] de sólidos iónicos y gases.
(Izquierda) Las curvas de solubilidad representan las relaciones entre la
solubilidad y la temperatura de varios solutos sólidos comunes. (Derecha)
Curvas de solubilidad de un gas, por lo general la solubilidad disminuye con el
aumento de temperatura.
Efecto de la temperatura en la solubilidad
La temperatura influye
notablemente en la solubilidad de los gases en agua. A diferencia
de muchos sólidos, cuya solubilidad suele aumentar con el calor, los
gases pierden solubilidad a medida que la temperatura se eleva.
Esto ocurre porque las moléculas gaseosas ganan energía cinética y escapan más
fácilmente del disolvente. Por esta razón, el agua caliente contiene
menos oxígeno disuelto que el agua fría, lo cual tiene implicaciones
ecológicas importantes, como la disminución de oxígeno disponible para
organismos acuáticos en cuerpos de agua que se calientan por el cambio
climático o por descargas térmicas industriales.
En disoluciones
líquidas, especialmente cuando el soluto es un sólido puro,
la solubilidad varía de forma irregular con
la temperatura. A diferencia de los gases, que tienden a disminuir su
solubilidad al calentarse, algunos sólidos aumentan su
solubilidad, mientras que otros la reducen o se comportan de forma no
lineal. No existen patrones generales aplicables a todas
las sustancias, por lo que es indispensable consultar tablas de
solubilidad o gráficas específicas, donde se representa
la fracción de soluto disuelto en el solvente en función de
la temperatura. Estos datos permiten predecir el comportamiento de
cada sustancia bajo condiciones experimentales concretas.
|
[Teoremas de solubilidad crítica y máxima en función de la
temperatura] Factor
marcado [1]
Masa
máxima de soluto reactivo (r) en función del ratio de masas estándar y la
masa del solvente experimental [2]
Masa
del sólido reactivo en función de la masa máxima disuelta y masa inicial. Álgebra
simbólica [1]
Masa
máxima de soluto reactivo (r) en función del ratio de masas estándar y la
masa del solvente experimental [2]
Masa
del sólido reactivo en función de la masa máxima disuelta y masa inicial. Demostraciones [Demostración efecto de la temperatura en la solubilidad.] Parámetros
y unidades comunes \(m_{max}\)
Masa máxima de soluto acuoso que satura a un solvente (g);
\(m^o_{r|j}\) Ratio de masas del reactivo acuoso sobre el solvente (adimensional),
nota, recuerda que las tablas generalmente dan los valores con respecto a 100
g de solvente estándar; \(m_j\) Masa del solvente experimental (g);
\(m_{or}\) Masa inicial del reactivo sólido (g).
; \(m_{r}\) Masa final o precipitado del reactivo sólido (g). |
Los teoremas
de solubilidad nos permiten clasificar el estado de una disolución
según su relación con la cantidad máxima de soluto disuelto que
puede mantenerse en equilibrio con el soluto sólido no disuelto.
Esta clasificación se expresa a través del signo del cambio de masa del sólido:
un valor positivo (+) indica una disolución sobresaturada,
donde el exceso de soluto tiende a precipitar y formar masa
sólida; un valor negativo (–) refleja una disolución insaturada,
con capacidad para disolver más soluto antes de alcanzar el equilibrio; y un
valor cero (0) indica una disolución saturada, en
equilibrio dinámico entre soluto disuelto y sólido. Sin embargo, existe una
cuarta categoría que la ecuación no predice: la sobresaturación sin
síntesis de exceso, o estado supersaturado. Este es un
estado metastable, logrado bajo condiciones controladas de
temperatura y manipulación, donde una cantidad superior al límite de
solubilidad se mantiene en solución sin formar precipitado. No obstante,
cualquier perturbación, como una vibración, un cambio
brusco de temperatura o la introducción de una semilla de
cristalización, desencadena la formación inmediata del sólido excedente.
Miremos un ejemplo.
|
Ejemplo 1. La solubilidad del
nitrato de potasio a 38°C es de 60.0 g / 100 cm³ de agua. ¿Qué volumen de
agua se requiere para disolver 32 g de esta sal a la temperatura señalada? Etapa analítica. Usaremos los [Teoremas de solubilidad crítica y máxima en función de la
temperatura] , despejando la masa de agua
experimental. Asumiremos a priori que la densidad del agua es 1 g/mL por ende
cm³ = mL = g. Etapa numérica por factor marcado. Dada la densidad de agua podemos
decir que se requiere 53 mL de agua. Etapa numérica por álgebra
simbólica. Dada la densidad de agua podemos
decir que se requiere 53 mL de agua. Prueba aritmética |
Referencias
Baeza Baeza, J. J.,
& García Álvarez-Coque, M. C. (2014). Extent of reaction
balances. A convenient tool to study chemical equilibria.
da Silva, D. J. (2017). The basis of the limiting reagent concept, its
identification and applications. World Journal of Chemical Education, 5(1),
1-8.
DeToma, R. P. (1994). Symbolic algebra and stoichiometry. Journal
of chemical education, 71(7), 568.
García García, J. L. (2020). El álgebra de la estequiometría. Educación química, 31(1),
138-150.
García García, J.
L. (2021). Deduciendo las relaciones entre las unidades de concentración en
disoluciones líquidas. Educación química, 32(3), 38-51.
García García, J.
L. (2021b). Hacia un equilibrio químico verdaderamente analítico. Educación
química, 32(1), 133-146.
García, J. L. G. (2025). Dimensional Analysis in Chemistry Textbooks
1900-2020 and an Algebraic Alternative. Educación Química, 36(1),
82-108.
Garst, J. F. (1974). The extent of reaction as a unifying basis for
stoichiometry in elementary chemistry. Journal of Chemical Education, 51(3),
194.
IUPAC. (2019). Compendium of chemical terminology (2nd
ed.). IUPAC. https://doi.org/10.1351/goldbook
Moretti, G. (2015). The “extent of reaction”: a powerful concept to
study chemical transformations at the first-year general chemistry
courses. Foundations of Chemistry, 17(2), 107-115.
Mousavi, A. (2019). Stoichiometry of equations through the Inverse de
Donder relation. Chemistry Teacher International, 1(1),
20180006.
Schmitz, G. (2005). What is a reaction rate?. Journal of
chemical education, 82(7), 1091.
Smith, W. R., & Missen, R. W. (1979). What is chemical
stoichiometry?. Chemical Engineering Education, 13(1),
26-32.
SOLAZ, J. J., &
Quilez, J. (2001). Changes of extent of reaction in open chemical
equilibria. Chemistry Education Research and Practice, 2(3),
303-312.
Vandezande, J. E., Vander Griend, D. A., & DeKock, R. L. (2013).
Reaction extrema: Extent of reaction in general chemistry. Journal of
Chemical Education, 90(9), 1177-1179.
No hay comentarios:
Publicar un comentario