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La titulación,
también conocida como titulometría o análisis
volumétrico, es un método habitual de laboratorio en el análisis químico
cuantitativo, utilizado para determinar la concentración de
un analito previamente identificado. Para ello, se emplea
un reactivo, llamado titulante o titulador,
que se prepara como una solución estándar de concentración y volumen
conocidos. Este titulante reacciona con la solución del analito (también
denominada titulado) hasta alcanzar el punto en que es posible
calcular con precisión la concentración del analito.
Figura 1. [Karl Friedrich] Mohr
fue un químico y farmacéutico alemán clave en la química
analítica. Desarrolló la bureta de Mohr, la pinza de Mohr y métodos
de volumetría para realizar titulaciones precisas. También formuló el método
de Mohr para determinar cloruros, impulsando una química cuantitativa,
exacta y reproducible.
Figura 2. [Martha Doan] fue
una química y educadora estadounidense. Fue la primera mujer en
obtener un doctorado en química en Cornell, investigando compuestos de talio.
También enseñó en varias instituciones, ocupó cargos académicos y participó en
sociedades científicas, ayudando a fortalecer la educación científica y
la presencia femenina en la química.
Las titulaciones pueden
resultar frustrantes, especialmente cuando se basan en un cambio colorimétrico.
En estos casos, el volumen necesario para completar la
reacción depende del cambio de color que indica el punto final. Sin
embargo, es fácil sobrepasar este punto y alcanzar un color no deseado, lo que
compromete la precisión del resultado. Cuando esto ocurre, a menudo es
necesario repetir todo el procedimiento desde el inicio para
obtener datos confiables. El volumen de titulante que ha
reaccionado completamente con el analito se conoce como volumen
de titulación.
Dada esta
sensibilidad, la titulación es un procedimiento que puede aplicarse al cálculo
de concentraciones en masa, concentraciones molares, concentraciones
normales e incluso a la fracción molar. Históricamente,
las primeras titulaciones se realizaron usando concentraciones normales,
pero en la actualidad se emplean mayoritariamente concentraciones
molares por su mayor claridad y consistencia en los cálculos.
Existen muchos
tipos de titulación según los objetivos y métodos utilizados. No obstante, las
más comunes en el análisis químico cuantitativo son la titulación
ácido-base y la titulación redox. Estas se agrupan dentro
de una clasificación general que incluye: (a) Titulaciones ácido-base,
(b) Titulaciones redox, (c) Titulaciones por precipitación y
(d) Titulaciones complejométricas.
En los ejercicios
teóricos de lápiz y papel, suelen abordarse únicamente los dos primeros tipos,
mientras que la tercera se trabaja generalmente bajo el enfoque de la gravimetría.
Independientemente del tipo de valoración, el aspecto más crucial es la
identificación del punto de finalización, que indica, al menos
idealmente, el momento exacto en el que la sustancia conocida ha
reaccionado completamente con la sustancia desconocida. Este punto
suele detectarse mediante cambios de color, ya sea propios de los
reactivos involucrados o mediante indicadores añadidos específicamente
para este propósito.
Titulaciones ácido-base
La fuerza
de un ácido puede determinarse mediante una solución estándar
de una base, en un proceso conocido como acidimetría. De manera
análoga, la fuerza de una base se establece utilizando
una solución estándar de un ácido, procedimiento denominado alcalimetría.
Ambos métodos implican una reacción de neutralización ácido-base,
representada por la ecuación general: Ácido + Base → Sal + Agua.
Figura 3. [Las titulaciones colorimétricas] pueden ser difíciles
porque el punto final depende de observar un cambio de color, a veces
sutil o rápido. Si se agrega titulante en exceso, el volumen registrado será
incorrecto y afectará los cálculos. Para reducir errores, conviene hacer
ensayos preliminares, agregar gota a gota y agitar constantemente.
Aunque existen
múltiples tipos de titulaciones ácido-base, en los capítulos
introductorios nos centramos exclusivamente en aquellas que involucran electrolitos
fuertes, es decir, sustancias que se disocian completamente en solución
acuosa y no generan equilibrios químicos significativos.
Entre los ácidos
fuertes considerados electrolitos fuertes —y por tanto completamente
disociados— se encuentran: HCl, HBr, HI, HNO₃, HClO₃, HClO₄ y H₂SO₄.
Es importante señalar que el ácido sulfúrico actúa como ácido
fuerte únicamente en su primera disociación (H₂SO₄ → H⁺ + HSO₄⁻), mientras que su segundo protón, contenido
en el ion hidrogenosulfato (HSO₄⁻), representa un ácido débil, ya que no se disocia
completamente.
En cuanto a
las bases fuertes, estas corresponden principalmente a los hidróxidos
de los metales del grupo 1 y grupo 2 de la tabla periódica. Esto da
lugar a dos situaciones comunes en titulaciones entre electrolitos fuertes: una
con bases del grupo 1, como en la reacción NaOH(aq) +
HCl(aq) → NaCl(aq) + H₂O(l), y otra con bases del grupo 2, como
en Ca(OH)₂(aq) + 2HCl(aq) → CaCl₂(aq) + 2H₂O(l).
El punto de
finalización de una titulación puede coincidir o no con el punto
de neutralización, dependiendo del indicador ácido-base utilizado.
Para detectar el pH 7, correspondiente a la neutralización real, se
requiere un indicador que cambie de color precisamente en ese intervalo. Uno de
los más empleados es la fenolftaleína, que adquiere un tono rosado en
medios ligeramente básicos, cerca del punto de neutralización. Si
se añade un exceso de base, la solución toma un color violeta intenso,
indicando que se ha sobrepasado el punto ideal.
Sin
embargo, si somos más rigurosos, debemos reconocer que la finalización
de la titulación marcada por fenolftaleína no
corresponde exactamente al punto de neutralización, ya que este indicador
cambia de color en un intervalo de pH de aproximadamente 8.2 a 10.0, es
decir, después del pH 7. Por tanto, el característico rosado
pálido que señala el fin de la titulación en presencia de
fenolftaleína indica una solución ligeramente básica, y no una
neutralización estricta.
Para identificar con mayor precisión el punto de neutralización real, correspondiente a un pH de 7, es necesario emplear indicadores cuyo cambio de color ocurra cerca de ese valor. Ejemplos adecuados son el rojo de metilo (intervalo de pH 4.4–6.2) en soluciones ácidas, o el azul de bromotimol, cuyo intervalo de cambio de color (de amarillo a azul) se da justamente entre pH 6.0 y 7.6, siendo este último más apropiado para detectar la neutralización en reacciones ácido-base fuertes.
No obstante, la forma más precisa y libre de ambigüedad para identificar el punto de equivalencia en una titulación es el uso de un potenciómetro o un pH-metro, que permite medir de manera continua el pH de la solución a medida que se añade el titulante. Esta técnica ofrece un gráfico de titulación (pH vs. volumen añadido) donde el punto de inflexión más pronunciado indica claramente la neutralización. En sistemas bien controlados, esta herramienta permite evitar la subjetividad de la percepción visual del cambio de color, especialmente útil en soluciones turbias o con pigmentos naturales que interfieren con los indicadores.
Figura 2. [Titulación con fenolftaleína]. La fenolftaleína es un indicador ácido-base que cambia de incolora a rosa según el pH. En titulaciones, el cambio ideal ocurre cerca de pH 8.4, lo que indica el punto final de una titulación precisa. Sin embargo, si se sobrepasa el pH 10, el color se intensifica, indicando una mala titulación. Es crucial detenerse al primer tono rosa para evitar errores en los cálculos estequiométricos.
Titulación redox
En este tipo de
titulaciones, la reacción química implica una transferencia de
electrones entre los iones presentes en soluciones acuosas, por lo que
se clasifican como titulaciones redox. Estas valoraciones reciben
su nombre según el agente titulante utilizado. Entre las más comunes se
encuentran:
◙ Titulaciones con
permanganato
◙ Titulaciones con
dicromato
◙ Titulaciones
yodimétricas
◙ Titulaciones
yodométricas
Aunque
experimentalmente se diferencian de las valoraciones ácido-base, desde el punto
de vista estequiométrico y matemático, su
tratamiento es análogo: se basa en las proporciones molares de los reactivos
que reaccionan completamente en el punto de equivalencia.
Titulaciones con permanganato (MnO₄⁻)
Estas valoraciones emplean
el ión permanganato (MnO₄⁻), un agente oxidante muy potente. Se utiliza para cuantificar especies
reductoras como el ión ferroso (Fe²⁺), el ácido oxálico
(H₂C₂O₄), el peróxido de hidrógeno (H₂O₂) y los oxalatos en
general. La solución de permanganato de potasio (KMnO₄) tiene
un color púrpura intenso, que desaparece una vez que todo el permanganato ha
reaccionado, dejando una solución incolora. Por tanto, el punto final se
detecta visualmente, sin necesidad de indicador adicional. Una reacción típica
es: 5 Fe²⁺ + MnO₄⁻ + 8 H⁺ → 5 Fe³⁺ +
Mn²⁺ + 4 H₂O. Es fundamental estandarizar la solución de permanganato
antes de su uso, ya que su concentración no es estable durante el
almacenamiento.
Figura 3. La [titulación
con permanganato de potasio] comienza con una solución de color violeta debido
al ion MnO₄⁻, que actúa como agente
oxidante. A medida que reacciona con sustancias reductoras, el color disminuye
y se vuelve incoloro al alcanzar el punto de finalización.
Durante el proceso, la solución puede pasar por colores intermedios, como rosado o naranja,
debido a cambios abruptos en la concentración de MnO₄⁻
Titulaciones con dicromato (Cr₂O₇²⁻)
En estas valoraciones, se
utiliza dicromato de potasio (K₂Cr₂O₇) como agente oxidante en
medio ácido. El ión dicromato (Cr₂O₇²⁻) oxida compuestos como
el ácido oxálico (H₂C₂O₄) o el etanol, y se reduce
a óxido de cromo (III), Cr₂O₃. Un indicador común en estas
titulaciones es la difenilamina, que cambia de incoloro a
azul-violeta en el punto de equivalencia. El color de la solución cambia
visiblemente: de incoloro a anaranjado (Cr₂O₇²⁻), y finalmente a verde
oscuro (Cr³⁺). Una reacción representativa es: 3 H₂C₂O₄ + K₂Cr₂O₇ + 4 H₂SO₄ →
Cr₂(SO₄)₃ + K₂SO₄ + 6 CO₂ + 5 H₂O
Titulaciones yodimétricas
En la yodimetría, se
emplea yodo molecular (I₂) como agente oxidante. El yodo se
reduce a yoduro (I⁻), mientras que la sustancia a analizar se oxida. Dado que el yodo no es
muy soluble en agua, se prepara una solución estándar combinando yodo
sólido con yoduro de potasio (KI), formando el complejo soluble triyoduro
(I₃⁻).
La valoración se
realiza con tiosulfato de sodio (Na₂S₂O₃) como agente
reductor, siguiendo esta reacción típica: I₂ + 2 Na₂S₂O₃ → 2 NaI + Na₂S₄O₆
El punto final se
detecta utilizando almidón como indicador, el cual forma un
complejo azul con el yodo libre. A medida que el yodo se consume, la solución
pierde su color azul, lo que marca el final de la titulación.
Figura 4. En una [titulación
yodométrica], la solución cambia de color a medida que avanza el proceso.
Antes del punto final, tiene un color marrón oscuro debido a los iones
triyoduro (I₃⁻). Al alcanzar el punto final, el color se vuelve transparente o
incoloro, indicando que la reacción está completa. El cambio de color es
crucial para determinar la cantidad de agente oxidante en la muestra, y se
puede usar almidón para destacar el punto de equivalencia
Titulaciones yodométricas
La iodometría se
utiliza para analizar agentes oxidantes como el cloro (Cl₂) o
el oxígeno disuelto (O₂). En este caso, se añade una cantidad
conocida de yoduro (I⁻) a la muestra. El agente oxidante convierte el yoduro en yodo
libre (I₂), el cual luego se valora con tiosulfato de sodio.
Por ejemplo, en la determinación
de cloro libre: Cl₂ + 2 KI → 2 KCl + I₂; y posteriormente I₂ + 2 Na₂S₂O₃
→ 2 NaI + Na₂S₄O₆
El yodo generado
actúa como mediador, y su cantidad se relaciona directamente con la
concentración del agente oxidante en la muestra.
Referencias
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(2014). Fundamentals of analytical chemistry (9ª ed.). Cengage
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Zumdahl, S. S., Zumdahl, S. A., DeCoste, D. J., & Adams, G.
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