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Temperatura es una propiedad física que, desde una
perspectiva macroscópica, indica cuán caliente o frío está un
cuerpo y determina el flujo de calor entre dos sistemas en
contacto. A nivel cotidiano, se mide con instrumentos como el termómetro y se
expresa en unidades como grados Celsius o kelvins.
Figura 1.
[Deborah
S. Jin] fue una física
experimental estadounidense pionera en gases
ultrafríos y materia cuántica. En JILA
y NIST creó gases fermiónicos degenerados
y condensados fermiónicos, conectando física
atómica, superconductividad y química
de bajas temperaturas. También estudió moléculas polares ultrafrías.
Recibió premios internacionales y dejó una influencia decisiva antes de morir
en 2016, a los 47 años en Estados Unidos.
Desde una
visión microscópica, la temperatura refleja el grado de agitación
o movimiento interno de las partículas que constituyen la materia. A
mayor temperatura, mayor es el movimiento desordenado de las partículas. Así,
la temperatura no solo es un indicador externo del estado térmico, sino también
una manifestación interna del comportamiento dinámico de los átomos y
moléculas dentro de un sistema.
Figura 2. [La temperatura]
refleja la energía cinética de las moléculas en traslación (A)
y rotación (B). No todas poseen la misma energía, pero la mayoría se concentra
en un promedio, definido como temperatura molar. Al aumentar la
temperatura, las moléculas se mueven y giran más rápido, generando colisiones
más intensas que incrementan la presión o expanden el volumen del
sistema.
Sistemas de medición
El instrumento que
mide la temperatura se llama termómetro, y este
permite inferir el movimiento cinético promedio de las partículas de
un sistema, aunque lo hace de manera indirecta. Los termómetros han
evolucionado considerablemente a lo largo de los años, utilizando diferentes
principios físicos y dando lugar a diversas escalas de medición,
como se explica en la sección correspondiente. Sin embargo, en la práctica,
solo tres escalas son de uso común.
Figura 3. [Temperatura
molecular promedio]. La
distribución de Maxwell-Boltzmann muestra que la temperatura
es una propiedad estadística del movimiento molecular. A baja temperatura,
la mayoría de moléculas tiene baja rapidez y menor energía
cinética promedio. Al aumentar la temperatura,
la curva se ensancha y desplaza: hay más moléculas rápidas, más colisiones y
mayor presión o expansión del sistema.
La temperatura es
una magnitud física que mide el grado de calor o frío de un sistema, expresando
la energía cinética promedio de sus átomos o moléculas. Se
relaciona estrechamente con la energía térmica, responsable del
flujo de calor cuando dos cuerpos a distinta temperatura
entran en contacto. A pesar de esta relación, temperatura y calor no deben
confundirse: la primera es una medida, mientras que el calor es energía en
tránsito.
Figura 4. [Herón
de Alejandría]
fue un inventor e ingeniero del siglo I d. C., famoso por aplicar principios de
mecánica, neumática e hidráulica.
Su creación más recordada es la eolípila, una esfera movida por
vapor, considerada antecedente de la máquina de
vapor. También diseñó autómatas, fuentes y mecanismos experimentales.
Para medir la
temperatura se utilizan termómetros, los cuales emplean
distintas escalas: Celsius, Fahrenheit y Kelvin.
La escala Kelvin es fundamental en la ciencia, ya que parte del cero
absoluto, el límite inferior teórico donde cesa el movimiento molecular,
definido como 0 K (equivalente a -273.15 °C). Aunque este punto no puede alcanzarse experimentalmente, se ha
logrado acercarse a él
a niveles de picokelvin.
La temperatura es
esencial en múltiples disciplinas: desde la física y la química,
hasta la astronomía, biología, medicina y ingeniería.
Su impacto también se manifiesta en fenómenos cotidianos y tecnológicos, como
el comportamiento de los gases. La expansión de los gases con la
temperatura fue observada desde la Antigüedad, como lo demuestra la eolipila de
Herón de Alejandría (siglo I d.C.), una especie de turbina de vapor rotativa.
Este dispositivo es un ejemplo temprano de cómo el aumento de temperatura
genera movimiento mediante el vapor, anticipando principios que serían
formalizados en la ley de Charles sobre la expansión de gases.
Termómetro
Medir el calor
representó durante siglos un reto para la ciencia, ya que no era una propiedad
tan fácilmente observable como la masa o la longitud. Al principio, los métodos
eran indirectos y relativos, comparando qué tan
caliente estaba algo con respecto a otra cosa. En el siglo XVII, Robert
Hooke propuso usar el punto de congelación del agua como referencia,
mientras que Ole Rømer planteó usar dos puntos fijos:
congelación y ebullición, permitiendo establecer escalas interpolables.
Figura 5. [Daniel
Gabriel Fahrenheit] (1686-1736), físico e inventor,
revolucionó la termometría al crear el termómetro de
mercurio en vidrio, mucho más preciso que los anteriores. Desarrolló
la escala Fahrenheit, donde el agua congela a 32 °F y hierve a 212
°F, aún usada en Estados Unidos. Su legado impulsó la precisión
científica, consolidando las bases de la medición moderna de la temperatura.
Durante el siglo
XIX, los estudios de Gay-Lussac y otros científicos
determinaron que el volumen de un gas a presión constante aumenta
proporcionalmente con la temperatura, sentando las bases del concepto de cero
absoluto.
La historia de los
instrumentos de medición muestra que Galileo Galilei, en 1592,
construyó un dispositivo que medía el enfriamiento por contracción del aire.
Posteriormente, en 1612, Santorio Santorii diseñó un
termómetro con líquido sellado en un tubo, permitiendo una medición visual más
precisa. Sin embargo, aún no existían unidades estandarizadas.
Diversas escalas
de temperatura surgieron en los siglos XVII y XVIII. La escala
de Rømer (1701) usó salmuera como punto cero y definió el agua
hirviendo como 60°. Su escala fue revisada para usar agua pura al notar la
variabilidad de la salmuera. Isaac Newton, en el mismo año, propuso
una escala basada en referencias naturales (desde el frío del invierno hasta el
calor de julio) y materiales como plomo o cera, cubriendo hasta 600 °C.
Escalas
En 1724, Daniel
Fahrenheit introdujo su famosa escala, con 32 °F como punto de congelación del agua y 212 °F para la ebullición. También inventó el termómetro de mercurio, marcando el inicio de la termometría
precisa. Su escala se usó ampliamente en el mundo angloparlante hasta el
siglo XX.
Figura 6. [Anders Celsius]
(1701-1744), astrónomo, físico y matemático sueco,
fue profesor en la Universidad de Uppsala y
viajó por Europa enriqueciendo su formación. Fundó el Observatorio
de Uppsala en 1741 y en 1742 propuso una escala de temperatura invertida,
que luego se ajustó y pasó a llamarse Celsius en su honor,
siendo hoy referencia universal.
Figura 7. [Cero
absoluto]. La
figura muestra que la presión de distintos gases
disminuye al bajar la temperatura y converge cerca de
−273.15 °C, el cero absoluto. Clásicamente
sería el punto donde cesa el movimiento molecular. Pero la mecánica
cuántica impide el reposo total, por eso 0 K es un límite
absoluto inalcanzable.
En 1730, Réaumur propuso
una escala que usaba alcohol diluido como líquido termométrico, con 0 °Ré para
el punto de congelación del agua y 80 °Ré para el de ebullición, según su
expansión. Aunque práctica, el alcohol planteaba problemas técnicos, y el mercurio terminó
siendo el preferido, pese a que su expansión no era lineal, lo cual generó
cierta confusión.
Estas diversas
escalas históricas ayudaron a consolidar una comprensión científica más precisa
de la temperatura y su medición, fundamentales para el
desarrollo de la termodinámica moderna.
Figura 8. [Lord
Kelvin]
fue un físico británico clave en la termodinámica.
Propuso la escala absoluta de temperatura, basada en el cero
absoluto, origen del kelvin (K).
También trabajó en energía, electromagnetismo
y telegrafía submarina. Su legado permanece en la física,
la química y el Sistema Internacional de
Unidades.
Conversiones
Las conversiones
entre unidades de temperatura pueden resultar complejas, ya que el
manejo constante de unidades puede ser engorroso en algunos contextos. Para
simplificar este proceso, seguiremos el algoritmo
Clausius-Clapeyron-Ragnault, el cual permite, por comodidad
didáctica, omitir temporalmente las unidades durante la
resolución de fórmulas de conversión, siempre y cuando se comprendan e
interpreten correctamente al final del cálculo.
La conversión más
común es la que ocurre entre la escala Kelvin y la escala Celsius (también
llamada centígrada), en la que simplemente se suma o resta 273.15,
ya que ambas escalas tienen la misma magnitud de intervalo entre grados, pero
difieren en su punto de inicio.
Figura 4. [Conversiones
de temperatura]. Estas
fórmulas de temperatura son algoritmos
prácticos, no ecuaciones formalmente perfectas en álgebra
simbólica ni en factor marcado. Obligan a
ajustar unidades según los subíndices para facilitar
conversiones. La más importante es entre grados Celsius
y kelvin: el kelvin se
escribe K, sin grado, y no admite valores negativos
absolutos.
Referencias
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