Nuestro objetivo es demostrar que la ley de Henry puede considerarse un caso particular de la ecuación de estado del gas ideal. Para ello, partiremos del supuesto de una disolución ideal, en la que la concentración molar del soluto en fase líquida se comporta de forma análoga a la de un gas ideal, con ciertas correcciones propias del medio líquido. En este contexto, las entidades disueltas mantienen un comportamiento similar al de las partículas gaseosas ideales, aunque influenciadas por las interacciones intermoleculares del solvente.
El primer paso en esta demostración será recurrir a la [Ley
del gas ideal en función de la concentración molar].
Aquí viene el paso más importante de la demostración: bajo
el supuesto de estar trabajando con disoluciones ideales, podemos
asumir de manera directa que la concentración molar del gas en la fase
gaseosa es igual a la concentración molar del gas disuelto en
la fase líquida.
Esta equivalencia es válida porque, en un sistema ideal,
las interacciones entre las partículas del soluto y del solvente son
mínimas, lo que permite tratar a las moléculas disueltas casi
como si se comportaran con la misma libertad que en la fase gaseosa, aunque
adaptadas al entorno líquido. Esta suposición simplifica el análisis y permite
vincular la ley de Henry directamente con la ecuación de estado de los gases
ideales. Combinamos las ecuaciones [1] y [2].
El inverso del producto R⋅T se interpreta como la constante ideal
de Henry de un gas perfecto; es decir, representa la constante de
Henry en el caso particular de un gas ideal, donde las
partículas no interactúan entre sí y siguen estrictamente la relación
proporcional entre presión y concentración establecida
por esta ley.
Por lo que el inverso del producto R⋅T será igual a la
constante de kH,
por lo que podemos modificar la ecuación [3] en su forma estándar estática.
A diferencia del gas ideal, donde todas las
sustancias gaseosas se comportan de forma similar bajo la misma constante
universal R,
en las disoluciones líquidas las constantes de
proporcionalidad varían significativamente entre diferentes gases. Esto
significa que la constante de Henry no es una constante
universal, sino un valor específico para cada sustancia y
altamente dependiente de factores como la temperatura y
el tipo de solvente. Por esta razón, no se puede calcular
directamente de un principio teórico como en el caso del gas ideal, sino que
debe determinarse mediante un experimento de estandarización, o
bien consultarse en tablas estandarizadas de solubilidad. En
un experimento de este tipo, la constante de Henry puede determinarse
fácilmente despejándola directamente de la ecuación base de la ley,
utilizando datos experimentales sobre la presión parcial del gas y
su correspondiente concentración en el líquido. Esta diferencia
subraya el carácter empírico de la ley en sistemas reales y la necesidad de
considerar interacciones específicas entre el gas y el
solvente, que no existen en un modelo ideal.
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