La figura compara cráneos de varios teleósteos y evidencia
que, pese a su enorme diversidad ecológica, se conserva un patrón óseo
fundamental compartido. En todas las especies aparecen premaxila y maxila
delimitando la boca, junto con el dentario formando la mandíbula inferior
articulada. El opérculo, amplio y laminar, cubre el aparato branquial como estructura
protectora móvil. En el smallmouth bass y el sheepshead fish los huesos son
robustos, asociados a captura y trituración. En el butterfly fish se observa un
hocico más corto adaptado a alimentación selectiva. El cutlass fish muestra
elongación craneal con dientes prominentes, pero mantiene la misma
organización estructural básica. Estas variaciones ilustran modificación de
proporciones sin alterar el esquema general.
El needlefish representa un caso extremo de elongación
mandibular especializada, aunque conserva premaxila, maxila y dentario en
disposición equivalente. Esto demuestra que la evolución teleóstea opera
mediante transformaciones proporcionales adaptativas, no mediante
reemplazo completo de elementos. Los huesos cambian tamaño, orientación y
función según la dieta, ya sea succión, corte o trituración. Sin embargo, el
plan craneal permanece reconocible en todos los ejemplos. Esta combinación de
estabilidad estructural y flexibilidad funcional explica el éxito evolutivo del
grupo. Así, los teleósteos evidencian cómo un modelo anatómico conservado
puede diversificarse ampliamente manteniendo coherencia morfológica esencial.
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