La notación diferencia representa una operación
fundamental para describir el cambio de una magnitud entre dos estados, y en la
figura se presenta de manera progresiva mediante distintos recuadros. En el
recuadro superior se muestra la forma simbólica general, mientras que el
recuadro azul ilustra un caso aplicado con identidad explícita, valor numérico
y unidad de medida. La diferencia constituye una forma particular de escalar
con sentido, ya que el signo del resultado no es intrínseco a la magnitud,
sino que surge de la comparación entre dos estados. A diferencia de otros
escalares con sentido, aquí la polaridad no está asociada a un proceso físico
específico, sino al orden lógico de la operación.
Sea cual sea el contexto físico o químico, la notación
diferencia es rígida en su estructura: siempre se interpreta como estado
final menos estado inicial. Esta rigidez no es una limitación, sino una
garantía de coherencia interpretativa. El signo positivo o negativo no se
asigna arbitrariamente, sino que emerge directamente de si el estado final
supera o no al inicial. En este sentido, la diferencia no describe “direcciones
opuestas” en abstracto, sino un resultado comparativo entre dos
condiciones del sistema. Por ello, su lectura correcta depende menos del
contexto físico y más del respeto estricto por el orden de los estados.
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