La regla de tres es una técnica fundamental
para resolver problemas de proporcionalidad, muy empleada en diversas
disciplinas, incluidas las ciencias naturales. Si bien se le podría considerar
una técnica semialgebraica, ya que nos permite encontrar una
incógnita, su esencia se basa en establecer una relación de
equivalencia entre dos razones o fracciones.
Al referirnos a la Figura (que muestra el
esquema de la regla de tres), podemos observar cómo se plantea esta proporción.
En un lado de la igualdad, se establece una relación teórica o conocida,
donde una cantidad esperada de una "unidad requerida" se compara con
una cantidad esperada de una "unidad dada". Esto forma la primera
fracción, donde el numerador y el denominador representan magnitudes con
unidades específicas. Del otro lado de la igualdad, se establece la relación
experimental o práctica, donde tenemos un "valor dado" asociado a
la misma "unidad dada" del denominador de la primera fracción, y en
el numerador se coloca nuestra incógnita 'x', que representa la
"unidad requerida" que deseamos encontrar. La clave es asumir que
ambas fracciones son iguales o proporcionales.
Una vez planteada esta igualdad, el objetivo es despejar
el término 'x'. Como se ilustra en la Figura, para aislar 'x',
se multiplica el "valor dado" (con su "unidad dada") por la
fracción teórica ("unidad requerida" sobre "unidad dada").
Al realizar esta operación, las "unidades dadas" se cancelan algebraicamente
(ya que una está en el numerador multiplicando y la otra en el denominador),
dejando el resultado en las "unidades requeridas". El producto final
nos arroja el "valor requerido" en la "unidad
requerida" deseada. Esta metodología permite resolver de forma
sencilla y estructurada problemas donde se busca un valor desconocido a partir
de una relación proporcional con otros tres valores ya conocidos.
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