El proceso ocurre en varias etapas. Primero se introduce la mezcla que contiene componentes de distinto tamaño. Luego, la presión obliga al líquido a desplazarse hacia la membrana. Durante este paso, los poros actúan como una barrera selectiva: permiten el paso de moléculas pequeñas, pero retienen partículas grandes. Con el tiempo, el permeado se recoge por una salida separada, mientras el retenido se concentra cada vez más. Por eso, la ultrafiltración no solo sirve para purificar líquidos, sino también para concentrar sustancias de interés.
En la práctica, la imagen muestra un sistema con módulo de membrana, bomba, entrada de alimentación, salida de permeado y salida de retenido. A diferencia de una filtración común, la ultrafiltración requiere poros mucho más pequeños y trabajo bajo presión. Se usa para purificar agua, separar macromoléculas, retirar partículas suspendidas y concentrar productos en industrias alimentarias, farmacéuticas y ambientales. Su idea clave es sencilla: lo pequeño pasa, lo grande queda retenido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario