miércoles, 28 de junio de 2017

13 ¿ES ARCHAEOPTERYX UNA FALSIFICACIÓN?



// Introducción  // De aves y reptiles // Los ancestros de aves y dinosaurios // Filogenia de los arcosaurios ancestros de las aves // Características aviares en los primeros dinosaurios // Los dinosaurios depredadores y características de aves // Tiranosaurios y pollos // Compsognathus, historia y controversia // Los maniraptores y las aves // ¿Qué es un ave? // Paraves // Los fósiles de Archaeopteryx  // ¿Es Archaeopteryx una falsificación? // Que tan ave es Archaeopteryx // Anchiornis huxleyi ¿cuatro alas? // Los linajes hermanos de las aves, troodones y dromeosaurios // Fósiles transicionales en la evolución dinosaurio-ave 1 // Fósiles transicionales en la evolución dinosaurio-ave 2 // Filogenia y taxonomía de Paraves // Los avialanos como ancestros de las aves modernas // La aparición de las aves de cola corta // Verdaderas colas de aves // La aparición de la forma moderna de las aves // Dientes y alas, aves y dinosaurios // Referencias biliográficas //

Archaeopteryx lithographica es considerado como uno de los fósiles más importantes jamás encontrados. Sin embargo, no era debido a que tuviera una naturaleza transicional única, desde que en su tiempo muchos otros fósiles transicionales ya habían sido descritos (por ejemplo, los sinapsidos en la transición reptil-mamífero), si no debido al hecho que el Archaeopteryx es un exquisito ejemplo de evolución. El esqueleto es en esencia reptiliano, con afinidades cercanas a dinosaurios terópodos, posee dientes, cola larga y o sea en lugar el típico pigóstilo, costillas abdominales y tres dedos separados en lugar de dedos fusionados en un carpometacarpo como sucede en las aves, además de segundo dedo hiperextensible como en los deinonicosaurios.

13.1 ¿Indicios de una falsificación?

13.1.1 Las plumas y la controversia de falsificación

Básicamente el púnico carácter que lo vinculaba con las aves era las plumas, las cuales eran casi idénticas a las de las aves modernas. La autenticidad del Archaeopteryx, o más precisamente la autenticidad de las plumas fue cuestionada en 1985 por un grupo que incluía al famoso profesor de astronomía Fred Hoyle, el matemático N Wickramasinghe, el físico L Spetner, el médico R Watkins y el fotógrafo J Watkins en una serie de artículos publicados en British Journal of Photography (Hoyle et al. 1985; Watkins et al. 1985a, 1985b, 1985c).

Resulta interesante que uno de los autores (Spetner) ya había argumentado que el Archaeopteryx era un fraude tan temprano como en 1980 (Nedin,1997). Aparentemente en el solo hecho de que el espécimen de Londres fue vendido por el doctor C Haberlein y el espécimen de Berlin fue vendido por el hijo del doctor Haberlein. Los Haberlein eran famosos recolectores de fósiles, y poseían una de las mejores colecciones de fósiles de Solnhofen. De hecho aún hoy fósiles  fantásticos están en manos de coleccionistas privados. No es necesario decir que estas afirmaciones fueron vigorosamente refutadas por el Museo Británico de Historia Natural. Muchas personas dentro del museo colaboraron para refutar las afirmaciones de manipulación del fósil.

A. Charig jefe curador de las colecciones de anfibios, reptiles y aves fósiles del Museo Británico de Historia Natural.
A. Milner principal oficial científico de las colecciones de anfibios, reptiles y aves fósiles del Museo Británico de Historia Natural.
C. Walker, oficial científico senior de las colecciones de anfibios, reptiles y aves fósiles del Museo Británico de Historia Natural.
F. Greenaway, fotógrafo principal del Museo Británico de Historia Natural.
P. Whybrow, fotógrafo del Museo Británico de Historia Natural.

13.2 Watkins y los fósiles transicionales

En la primer parte de su argumento de que las impresiones de las plumas son una quimera, Watkins et al establecen que: “A pesar de que muchos otros fósiles reptilianos han sido subsecuentemente reclasificados como Archaeopteryx, primeros referidos anteriormente (Los especímenes de Londres y Berlin) permanecen únicos en ser claramente el mismo prototipo y en que poseen indiscutiblemente marcas de plumas” (Watkins et al. 1985a, p. 264-265) Esto fue reiterado por Hoyle et al (1985, p. 694), quien sugiere que:  “la única impresión de plumas innegables son las de una sola pluma de 1860, en el espécimen del Museo Británico de 1961 y del espécimen de Berlín de 1877”.

Como sucede con muchas de las afirmaciones creacionistas, estas son incorrectas aunque se apoyen en verdades a medias. Es verdad que ninguno de los otros especímenes “antes del de Termópolis” posee impresiones tan buenas como los de Londres y Berlín, y que el reconocimiento de los rastros de plumas del espécimen de Haarlem no hubiera sido posible sin la referencia a los especímenes de Londres y Berlín. Sin embargo, el espécimende Eichstatt  posee impresiones de plumas claras (Wellnhofer 1974) y el espécimen de Maxberg posee impresiones de plumas en la que su estructura es discernible y muy semejante al de las aves modernas  (de Beer 1954; von Heller 1959; Charig et al. 1986).

No solo eso, las plumas del espécimen de Maxberg claramente refutan cualquier posibilidad de alteración, debido a que ellas continúan BAJO los huesos del esqueleto  (von Heller 1959; Charig et al. 1986). El espécimen de Haarlen también posee trazas de plumones suaves (Ostrom 1972).  Trazas de plumas han sido descritas en el espécimen de Solnhofen  (Wellnhofer 1988). Y más aún, el espécimen de Termópolis posee impresiones de plumas tan claras como las de los especímenes de Berlin y Londres, eso sin contar con detalles claros del pie como la ausencia del dedo oponible hallux y la presencia del segundo dedo hiperextensible o garra mortal de los velociraptores como se conoce en la cultura popular (Mayr et al 2005; Paul 1988). Ahora, en esta discusión es vital resaltar la importancia del espécimen de Termópolis encontrado en 2004 que muestra claras impresiones de plumas, ahora que dirán, ¿qué Owen salió de su tumba a ponerle plumas de pollo a este fósil también?

13.2.1 El mito de Archaeopteryx

Lo llamo el mito, porque, ciertas falsas verdades que se repiten lo suficiente, pueden llegar a parecer verdades. Por ejemplo, en este blog tenemos la siguiente perla: “La única supuesta especie intermedia encontrada parecida a una forma intermedia a la que los evolucionistas se agarran como a un clavo ardiendo fue el Archaeopteryx” (Enlace →)

Esta falsedad puede ser rastreada a uno de los artículos de Watkins. “El significado de Archaeopteryx yace en el hecho de que representa en único caso incuestionable de un fósil mostrando una transición entre dos clases de vertebrados aves y reptiles” (Watkins et al. 1985a, p. 256). Nuevamente, ambas afirmaciones son incorrectas. Existen numerosos ejemplos en el registro fósil, en el cual, el registro mejor documentado  es la transición desde los reptiles sinapsidos a los mamíferos (Kemp 1982; Benton 2009; Colbert y Marales 1991).

Es más, si nos enfocáramos a la transición entre reptiles y aves, Archaeopteryx es solo uno de muchos fósiles que hemos visto, desde Euparkeria y los demás arcosaurios semibípedos, pasando por los dinosaurios primitivos, luego, pasando por los terópodos hasta llegar a Paraves. Aun dentro de Paraves, Archaeopteryx actualmente no es único, ni el más antiguo, siendo fósiles tan o más importantes que el de Pedopenna, Anchiornis, epidendrosaurio o Xiaotingia. (Xu y Zhang 2005; Xu et al 2009-b; Czerkas y Yuan 2002; Xu et al 2011).

13.2.2 Las fotos de Watkins et al

Watkins y colaboradores tomaron una serie de fotos al espécimen de Londres, las muestras finales fueron agrandadas por diapositivas de proyector y realizaron impresiones en blanco y negro (Watkins et al. 1985a). Watkins y colaboradores describen su método de la siguiente forma “tales estudios fotográficos han sido realizados mucho antes, pero estos han sido inevitablemente limitados debido a las técnicas disponibles en el pasado”  (Watkins et al. 1985a, p. 265). Esto, “para variar” también es incorrecto, tal como lo expone el Museo Británico de Historia Natural.

“Como fotógrafos profesionales, hemos estudiado el fósil  bajo varias combinaciones de fuentes de luz, emulsiones, reflejo ultravioleta y luz fluorescente, fluorescencia ultravioleta filtrada, escaneo intensivo por fotomicrografía infrarroja. Estos estudios han sido llevados a cabo durante varios años” (Parmenter & Greenaway 1985, p. 458). De hecho, lejos de ser una técnica superior a los otros métodos, las fotografías realizadas por Watkins et al son “pobres y no guardan comparación con el escrutinio cercano  y los estándares exactos del Museo”  (Parmenter & Greenaway 1985, p. 458).

Las fotografías mismas poseen mucho contraste pero muy poco enfoque  (Charig et al. 1986), haciendo que los detalles sean difíciles de estudiar. De hecho, las fotografías son de tan pobre calidad, que los mismos fotógrafos del museo ya habían probado la técnica de luz oblicua años atrás, con resultados mucho mejores. (Charig et al. 1986. p. 623; de Beer 1954) El propio Watkins y colaboradores conceden la pobre calidad de sus fotos, pero “estaban cortos de tiempo para examinar el espécimen y deseaban obtener evidencias para aprobar o desaprobar ciertas hipótesis. Idealmente ellos debieron inspeccionar los registros fotográficos del museo, pero, como siempre, aquellos con puntos de vista controversiales, prefieren buscar por ellos mismos” (Crawley 1985, p. 458).

13.3 Al fin que, ¿una quimera?, sí o no

Utilizando una serie de fotografías, Wetkins y colaboradores afirmaron que las impresiones de las plumas de Archaeopteryx en los especímenes de Londres y Berlín eran falsas. El método empleado para crear tal quimera fue mediante la presión de plumas de pollo dentro de una capa muy delgada de cemento rodeando al pequeño esqueleto reptiliano original. El cemento pudo haber sido hecho utilizando piedra caliza del mismo depósito con algún agente unificador que fue esparcido suavemente a través de las losas. Para corroborar tales afirmaciones, se utilizan las siguientes “evidencias”.

13.3.1 La evidencia de la textura

Nota: resulta obvio que todo esto recae en el especimen de Londres. La diferencia entre la textura de la superficie de la piedra caliza en las áreas emplumadas y no emplumadas fue citada como una evidencia de la presencia de una capa de cemento alrededor de las plumas  (Watkins et al. 1985a). La diferencia en la textura de la superficie es ciertamente real. Sin embargo tal fenomeno lo explica Charing y colaboradores (1986), y se debe a la impresión del cuerpo del animal  en partes de la superficie. Una analogía usada para plantear este punto, son las diferencias de textura de una huella humana en lodo y en los alrededores del lodo. En otras palabras, fueron las propias plumas las que causaron la diferencia en la textura de superficie (Charig et al. 1986, p. 623).

Si una capa de cemento estuviera presente, se debería ver cierta discontinuidad entre la verdadera piedra caliza y el cemento, o en la superficie o en la sección vertical. No se ha encontrado tal discontinuidad, incluso en una sección de corte vertical. Aunque si aparece una división en la sección vertical, generando dos capas, una superior y otra inferior. Aun así, la capa superior muestra la misma estructura granular que la capa inferior y la estructura es continua a través de surcos entre la banda que separa ambas capas (Charig et al. 1986).

A demás existe una completa falta de burbujas de aire, y la presencia de cristales de calcita indican que la sección completa es original. Lo peor de todo es que la capa superior es simplemente demasiado delgada para recibir cualquier impresión de plumas, estas están en la capa inferior (Charig et al. 1986). Un punto final que debemos señalar aquí, es que estaríamos hablando con una quimera del siglo XIX, y cualquier material unificante para el material calizo del cual se dice está hecho la capa superior de cemento, hubiera mostrado evidencias de rajaduras o agrietamiento con el tiempo, y tales daños nunca han sido encontrados en estos fósiles.

13.3.2 Impresiones de pluma en la losa

La presencia de impresiones detalladas de plumas en un lado de la loza, junto con la práctica ausencia de cualquier detalle al otro lado de la losa fue señalada como una evidencia e presencia de una capa de cemento en la cara inferior de la losa, y que fue removida debido a que fue muy difícil encajar las impresiones de plumas en ambas caras  (Hoyle et al. 1985; Watkins et al. 1985b).

Los fósiles de Solnhofen son generalmente encontrados de manera tal que sus restos e impresiones quedan abultados en una cara de la losa, mientras que la otra cara queda relativamente plana. De hecho, la cara plana de las losas representan la porción del lecho de la laguna sobre la que se depositan los fósiles, mientras que en la parte superior, el fósil empieza a recibir sedimentos que lo van protegiendo (Swinburne 1988). En resumen, la gran mayoría de los fósiles de Solnhofen poseen una cara con casi todos los detalles del fósil y otra cara  prácticamente plana, por lo que, usar esta preservación fósil diferencial como un criterio para identificar quimeras implicaría que ¡TODOS los fósiles de Solnhofen son sospechosos de haber sido alterados!

13.3.3 ¿Burbujas de goma de mascar?

La aparición de pequeñas emergencias en el relieve del fósil, que recuerdan a “burbujas de goma de mazcar”  (Watkins et al. 1985a, p. 265), de unos cuantos milímetros y que no siempre calzan con el contra-fósil (Watkins et al. 1985b). Esto ha sido utilizado como evidencia de la supuesta capa de cemento que cubrió al fósil, y que no fue totalmente removido en la operación de tallado del relieve de las plumas (Watkins et al. 1985b). Hoyle y colaboradores (1985, p. 694) expresamente dice que estas “burbujas” impiden que: “en ningún lugar  el fósil y el contra-fósil puedan cerrar como las hojas de un libro”.

Bien, antes que nada debemos como funciona este asuntito. Aparentemente de cada espécimen tenemos dos fósiles, uno que tiene efectivamente los huesos del Animal y que genera una especie de alto relieve o “positivo del fósil”; mientras que, la capa de sedimento que cubrió el fósil, al separarla de este quedo “tallada” con una impresión en “bajo relieve” como si fuera el “negativo del fósil” lo que aquí llamamos contra-fósil.

Placas y contra placas de varios fósiles de Archaeopteryx. El espécimen de Londres son las dos losas de la parte superior izquierda, una es positivo y en alto relieve; y otra el negativo en bajo relieve.  Si, se añade una capa de cemento a la capa de alto relieve, invariablemente genera que no encuadre correctamente con su contra-fósil, pues ambos al ser el mismo, deben encajar perfectamente. Lo que Hoyle y sus colabores aseveran, es que en efecto, ambas placas no encuadran. El problema, es que estas burbujas son irregularidades naturales de fósil, y la evidencia es precisamente el contra-fósil.

“Un cuidadoso análisis entre las superficies del fósil y el contra fósil, revela que siempre hay  un encaje perfecto entre ambos. Excepto, donde la placa fue destruida al extraer la losa y preparar el fósil. En ningún caso, sin embargo, hay una zona de la placa positiva que se eleve, sin que exista una zona correspondiente en la placa negativo en la que encaje como si fueran las dos hojas de un libro (Charig et al. 1986, p. 623).

13.3.4 Demasiado regular

La regularidades de las venas laterales de las impresiones de las plumas son utilizadas como un indicador de tallado, debido a que la piedra caliza no se puede dividir de manera tan perfecta justo sobre la extensión de las plumas (Watkins et al. 1985b). Nuevamente, nos encontramos a una afirmación que no tiene en cuenta el contexto geológico de los fósiles del Solnhofen. La caliza de Solnhofen es muy bien conocida por ser muy lisa, suave en la alineación de sus placas, lo que provee una superficie plana y suave, completamente ideal para dejar gravados de estructuras sumamente delicadas. Un ejemplo de ello, son fósiles marinos muy delicados como los tentáculos en forma de cabellos de ciertas medusas fósiles, o más aun, la delicada membrana de los pterosaurios  (Charig et al. 1986; Barthel et al. 1990).

13.3.5 Doble impresión

El aparente fenómeno de doble impresión fue utilizado como un indicador de que la misma pluma fue imprimida dos veces en una posición levemente diferente de la primera vez, y por lo tanto es un indicador de alteración del fósil (Watkins et al. 1985a). ¿Y quién en su sano juicio se arriesgaría a dañar el fósil dos veces?, recordemos que el hipotético forjador de la quimera no tenía espacio para errores, desde que el esqueleto reptiliano era genuino e irremplazable, por lo tanto el solo hecho de falsificar una vez las plumas hubiera sido una hazaña, hacer dos veces hubiera sido una estupidez, ya que se arriesgaba a dañar el fósil con el doble de probabilidad. A demás, tal fenómeno se ha observado también en el espécimen de Berlín. El fenómeno también ha sido explicado de una manera mucho más parsimoniosa  como la representación de dos plumas sobrelapadas (Nedin 1997).

13.4 La cola

La cola es de hecho una larga pluma de la cola, y la vértebra caudal es de hecho, el eje central de la pluma de la cola (Watkins 1985a). Esa acusación es mucho más graciosa ya que infiere que Archaeopteryx no tenía una cola ósea, sino más bien un pigóstilo del cual se proyecta la pluma como en las aves modernas. Ahora, no sé si es que estarían ciegos o sus fotografías una verdadera farsa, pero, la supuesta vena de la superpluma es obviamente segmentada (Charig et al. 1986, p. 625), y venas de plumas individuales se proyectan desde los segmentos unidas a las vértebras por ligamentos (de Beer 1954; Charig et al. 1986). A parte de los comentarios de Charing y colaboradores (1986, p. 623-624) estos citan otros argumentos en contra de la hipotética capa de cemento que recubriría al espécimen de Londres:

“Nuestra inclusiva evidencia de autenticidad del holotipo de Archaeopteryx, es proveído por varias líneas muy finas del fósil “positivo” que recorren en varias direcciones al fósil, tanto en la sección de las plumas como en los huesos del brazo y la cola. Estas líneas son difíciles de ver con el ojo desnudo, pero su presencia es delatada con gran claridad por fotografía ultravioleta. Estas líneas están asociadas con algunas zonas con un entintado anaranjado-parduzco; presumiblemente son líneas de fractura del fósil que posteriormente fueron rellenadas naturalmente con material mineral. Estas fracturas están presentes también en la placa “negativo” en las mismas posiciones”.

Lo Anterior indica que no existe una lámina delgada de cemento que cubra al fósil “positivo” ya que estas líneas de fractura también deberían haber sido tenías en cuenta para que encajaran con las del fósil “negativo”.  Las líneas de fractura encajan de manera tan precisa que incluso son exactas a nivel microscópico, cosa que no hubiera sido posible de representar con la tecnología del siglo XIX (Charig et al. 1986).

13.5 El agua sucia a Owen

Watkins y colaboradores ofrecieron dos razones para la creación de la quimera, ambas, involucrando al superintendente del departamento de Historia Natural del Museo Británico, Richard Owen (Nedin, 1997). En primer lugar, ellos sugirieron que Owen forjó la quimera para proveer evidencia en apoyo de las ideas sobre la evolución que tenía Darwin. Dada la abierta Hostilidad hacia las ideas evolutivas propuestas por Darwin esto es extremadamente improbable. La otra razón, tomando en cuenta la hostilidad entre los dos caballeros victorianos, fue un intento por parte de Owen de ponerle una trampa a Darwin, tendiendo un fósil transicional, que Darwin utilizaría como prueba cara de evolución, para luego revelar tal evidencia tan solo como una quimera.

Eso sin embargo es malicioso, estamos hablando de dos caballeros ingleses, en donde la reputación lo es todo, aunque Owen hubiera hecho el fraude, jamás hubiera admitido que él hubiera hecho tal cosa, ya que dañar un fósil es un acto que va en contra de la ética de cualquier paleontólogo; debemos recordar que Owen fue quien describió FORMALMENTE el espécimen de Londres (Owen 1863), y realizar tal cosa, en lugar de socavar la reputación de Darwin, hubiera acabado con la propia. A demás, Darwin solo hizo una referencia pasajera de Archaeopteryx, refiriéndose a él, como un pájaro extraño (Darwin 1866). Darwin sabía que un solo espécimen no probaría sus ideas sobre evolución.

13.6 Evidencia ultraestructural y fósiles nuevos

Nuevamente lo recalco, los fósiles de Berlín y de Londres no son los únicos en mostrar claras impresiones de plumas, uno de los más nuevos, el de Thermópolis también las tiene, aunque no dudo que algún creacionista afirme que Owen salió de su tumba para imprimir las plumas de pollo en este también. Es más, actualmente, se tiene evidencia de muchos otros dinosaurios emplumados, como Microraptor, Anchiornis, o Pedopenna. Sin embargo, una buena pregunta que nos podemos haces, es, ¿qué tan modernas son las aparentemente modernas plumas del Archaeopteryx? Dos informes recientes de Nature nos revelan un detalle esclarecedor. El análisis del raquis de Archaeopteryx y Confuciosornis que es la vena o caña central de una pluma, de las plumas  primarias, se encuentra que son mucho más delgados y débiles que los de las aves modernas y que por lo tanto estas aves no pudieron haber volado (Nudds y Dyke 2010; Wang et al 2011).

La única manera en que el vuelo hubiera sido posible, es que los raquis de las plumas primarias fueran sólidos “la configuración más fuerte posible” (Nudds y Dyke 2010; Wang et al 2011). Por lo tanto, si Archaeopteryx y Confuciosornis eran voladores de planeo (como los murciélagos), debieron haber tenido una estructura de plumas completamente diferente   de la de las plumas de las aves modernas (Nudds y Dyke 2010; Wang et al 2011). Alternativamente, si ellos solo eran planeadores de caída “como una ardilla voladora”, el carácter de aleteo para impulsar el vuelo debió aparecer después de la divergencia entre Confuciosornis y Enantiornis/Orniturine (Nudds y Dyke 2010; Wang et al 2011). De lo anterior se resuelve, que no pudieron ser plumas de pollo, de hecho, de ningún ave moderna, pues, las plumas de las aves antiguas, aunque en estructura general son muy semejantes, tienen sus diferencias que las delatan como estructuras arcaicas.

13.7 Conclusiones y reconocimiento

En cualquier caso, dudo que algún buen creacionista le importen estos argumentos, lo único que importa es poner en “tela de juicio” a los fósiles de Archaeopteryx, pues con solo manchar el nombre o poner en duda creen haber colocado un punto. De hecho, muchas veces se puede encontrar una jugada mucho más maliciosa, y es la de generar una confusión de nomenclatura o tan solo de asociación, entre Archaeopteryx, el grupo de fósiles genuinos y arqueoraptor, una quimera que ni siquiera fue reconocida oficialmente por una revista indexada, tal como se puede ver en esta fuente (Enlace→) aunque hay que admitir que otros grupos si exponen claramente que Archaeopteryx es genuino y arqueoraptor  es la quimera (Enlace→) aunque con estos tipos difiero en lo de ave, ya que para este humilde servidor Archaeopteryx yace mas en el lado dinosauriano de la transición.

El punto que deseo resaltar es que, los paleontólogos no tratan las acusaciones de fraude a la ligera. Ellos se preocupan de la posibilidad de que los fósiles que les entregan estén alterados de alguna forma o que sea quimeras entre varios fósiles genuinos, sin embargo, con un análisis cuidadoso de la geología de las rocas, se puede evidenciar fácilmente si un fósiles es una unidad real o un rompecabezas quimérico, ya que cada roca tiene su propia distinción, su propia identidad, su propio registro. Y como repito siempre, tenemos muchos más fósiles de maniraptores y tatanureos emplumados, a parte de Archaeopteryx, ahora él no es la excepción deslumbrante, es tan solo uno más de muchos.


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