jueves, 8 de diciembre de 2016

7 SERVICIOS DE UN ECOSISTEMA

La humanidad se beneficia de los ecosistemas de múltiples formas, colectivamente a estos beneficios les damos el nombre de servicios de un ecosistema. Los servicios de un ecosistema involucran proveer agua potable y descomposición de los desechos orgánicos. Mientras que los científicos “ecólogos” y los ambientalistas “ecologistas” han discutido a cerca de los servicios de los ecosistemas por décadas, el concepto de servicios de un ecosistema fue popularizado por el Consejo del Ecosistema del Milenio durante los primeros años de la década del 2000. El comité agrupó los servicios de los ecosistemas en cuatro categorías principales: aprovisionamiento, regulación,  soporte, y cultura.


7.1 Desarrollo del concepto

A pesar de que la noción de dependencia del ser humano con respecto al equilibrio del planeta y sus diversos ecosistemas ha sido un conocimiento intuitivo que han desarrollado todas las culturas durante sus periodos de desarrollo temprano, especialmente aquellas culturas que se basan en la cacería y la recolección, parece que tal idea fue rápidamente olvidada por la cultura occidental y las diversas civilizaciones hasta el año el siglo XX La economía y el capital dependen de la naturaleza, ergo existe un capital natural, concepto que fue acuñado en 1973 por E. F. Schumacher en su libro “Pequeño y Hermoso”. 

De cierta forma siempre ha existido una disociación entre las advertencias de los académicos y lo que la economía de las naciones desea, por ejemplo Platón ya advertía que la deforestación conllevaba a la erosión de los nutrientes y a la sequía de las fuentes de agua. Malthus advertía en el siglo XIX que cualesquiera que fueran los servicios de un ecosistema, estos no se renovaban con la misma velocidad con la que lo hacían las poblaciones crecientes, por lo que invariablemente la población crecería a un punto de quiebre donde las fuerzas naturales como el hambre, la guerra o la peste regulaban nuevamente la población.  Sin embargo no fue sino hasta 1940 hasta que tres autores importantes: Henry Fairfield Osborn, Jr, William Vogt, y Aldo Leopold; promovieron el reconocimiento de que los seres humanos y la economía dependen del medioambiente.

En 1956 Paul Sears llamó la atención al rol crítico de los ecosistemas en el procesamiento y reciclado de los desechos para convertirlos nuevamente en nutrientes. En 1970 Paul Ehrlich y Rosa Weigert realizaron un resumen de la importancia de los ecosistemas en su libro de texto (Ehrlich & Ehrlich, 1970) señalando que “la amenaza más peligrosa y sutil para la existencia humana es el la destrucción potencial de los ecosistemas de los cuales el ser humano depende”. El término servicios de un ecosistema fue introducido en 1970 en el informe denominado “Estudio de los Problemas Medioambientales Críticos” (Mooney, Ehrlich, & Daily, 1997) que listaba como servicios: la polinización, la obtención de carne por pesca, la regulación del clima y el control alimentario. Con el paso de los años variaciones del término han sido empleados.

Los servicios de un ecosistema como concepto ha continuado expandiéndose no solo en la comunidad científica, sino que ahora es un tema que ayuda a vincular a los conceptos socioeconómicos para poder tener un marco conceptual más fuerte a la hora de discutir los problemas de la conservación (Brockington & Duffy, 2010; Büscher, Sullivan, Neves, Igoe, & Brockington, 2012; Kosoy & Corbera, 2010; Redford & Adams, 2009). Sin embargo en la actualidad los libros de texto de biología general ecología aun no lo recogen en sus introducciones al ecosistema de forma estandarizada. 

Referencias generales: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Cunningham & Cunningham, 2007; Hoefnagels, 2015; Mason et al., 2014; Molles, 2013; Odum & Barrett, 2004; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013; Tarbuck et al., 2014).


7.2 Las cuatro categorías

7.2.1 Servicios de soporte

Son aquellos servicios que permiten en desarrollo  y mantenimiento de todos los demás servicios, por ejemplo el reciclaje de desechos para transformarlos en nutrientes, la producción primaria de alimentos o la formación del suelo fértil. Estos servicios son los que hacen posible la vida compleja en un ecosistema, lo cual incluye a la humana.  Por ejemplo, los seres humanos requerimos oxígeno como parte de nuestro sistema de soporte vital, el cual es proveído por parte de la primera reacción de la fotosíntesis.


7.2.2 Servicios de aprovisionamiento

Estos servicios poseen un enorme impacto económico, y al mismo tiempo, la codicia humana por obtenerlos es lo que ha conllevado a la destrucción de muchos ecosistemas. Entre estos servicios podemos listas: aprovisionamiento de alimento por caza, pesca, recolección o agricultura; extracción de materias prima como pieles, madera, materia orgánica, fertilizantes, saborizantes entre otros; recursos genéticos y farmacéuticos que incluyen numerosas sustancias activas y genes para el desarrollo de nuevos tratamientos; producción de minerales como la sintomita; recursos médicos no incluidos anteriormente como las especies modelos para la experimentación; y la producción de energía mediante la producción hidroeléctrica o la quema de biomasa.


7.2.3 Servicios de regulación

Semejantes a los servicios de soporte, son beneficios obtenidos de la autoregulación propia de los ecosistemas como la secuestración del carbono y la regulación de clima, la descomposición de desechos y detoxificación de los medios, ya que a aire o agua; y el control de las pestes y las enfermedades.


7.2.4 Servicios culturales

Son los beneficios inmateriales que las personas obtienen a través del enriquecimiento espiritual, el desarrollo cognitivo, la reflexión filosófica, la recreación o la experiencia artística. 


7.3 Servicios de un ecosistema y la economía

Los capitalistas tienden a pensar en los ecólogos y ecologistas como hippies que solo protestan e impiden el desarrollo de una economía competitiva, y piensan que las regulaciones impuestas por estos grupos impiden el libre mercado y la posibilidad de hacer frente a sistemas económicos que no tienen ese tipo de taras. Sin embargo una aproximación más cercana al problema revela que los servicios de los ecosistemas son la base de muchos procesos económicos o que al ser tenidos en cuenta como Capital natural pueden ahorrar millones de dólares en esfuerzos artificiales.

En la ciudad de Nueva York la calidad del agua potable estaba disminuyendo por debajo de los estándares mínimos requeridos por la Agencia para la protección Ambiental EPA, para resolver el problema primero se pensó en una compleja planta de purificación que hubiera costado en el papel y sin sobre costos unos 6 a 8 mil millones de dólares. En lugar de ello se decidió invertir en Capital Natural, en este caso el humedal costero de Catskill que en años anteriores había proveído al ecosistema de la ciudad con el servicio de purificación de agua, el cual había sido contaminado y dañado por la presión urbana. Una vez que el flujo de agua contaminada, pesticidas y exceso de fertilizantes fue eliminado del humedal, los procesos naturales del ecosistema como la absorción y filtración mineral, así como el procedo de los microorganismos y las raíces permitió un incremento en la calidad del agua hasta llevarla por encima de los estándares mínimos. La inversión en el Capital natural fue de unos 1.5 mil millones de dólares, cerca de ocho veces menos que invertir en una planta de purificación (Chichilnisky & Heal, 1998).

La polinización las plantas de cultivo por parte de las abejas es necesaria para la producción de 15-30% del alimento solo en los Estados Unidos de América; la mayoría de los agricultores importan abejas no nativas productoras de miel para proveer este servicio, lo cual es peligroso ya que estas generalmente están africanizadas y como mínimo posee un agujón duro. Sin embargo varios estudios han resaltado que las especies de abejas nativas, muchas sin agujón, y aun cuando lo tienen no tan propensas a atacar, pueden ser tan buenas polinizadoras o incluso mejores. Sin embargo las prácticas de agricultura intensiva por monocultivo rápidamente degradan a los polinizadores nativos, especialmente gracias al uso de pesticidas que no distinguen entre los parásitos y los mutualistas. Estudios revelan que un área de reserva silvestre permite no solo conservar fauna, sino la diseminación de polinizadoras naturales hacia las granjas, con lo que estas no deben gastar dinero para contratar abejas melíferas como polinizadores (Cane, 2001; Delaplane, 2010; Joshi, 2000; Klein, Steffan–Dewenter, & Tscharntke, 2003; Kremen, Williams, & Thorp, 2002; Kremen, Bugg, et al., 2002; Quezada-Euán, de Jesús May-Itzá, & González-Acereto, 2001; Velthuis & Van Doorn, 2006).

En las riveras del rio Yangtze en China, se emplearon modelos espaciales para determinar el volumen de agua proveído o protegido por los bosques rivereños, con el fin de general una aproximación a la contribución económica de  la producción económica que se obtiene a través de las hidroeléctricas. Los investigadores concluyeron que el beneficio económico de mantener los bosques por propósitos de producción eléctrica era 2.2 veces mayor que la de talar el bosque para la explotación maderera (Guo, Xiao, & Li, 2000).

Existen muchos otros ejemplos de una idea simple, mantener un ecosistema no es solo un imperativo ético o solidario con la humanidad, es una inversión a largo plazo del cual se obtienen dividendos directos, o indirectos, después de todo el prestigio de una empresa al obtener el título de ambientalista, de ser lo chicos buenos, de ser el equipo popular, es algo es inestimable para una marca en términos de dinero real.


7.4 Inversión y conocimiento

Para poder invertir en el Capital Natural, o en otras palabras, para demostrar a los inversionistas los enormes beneficios de invertir a futuro en la naturaleza se requiere mucha investigación de campo y de modelos matemáticos, después de todo modelar el funcionamiento de un ecosistema es algo que no puede hacerse por métodos reduccionistas. Muchos de los servicios con mayor impacto económico son aquellos que no se ven a simple vista.  Debido a que las escalas en las que las entidades de un ecosistemas varían de lo microbiano a los paisajes completos, desde milisegundos hasta millones de años, uno de los retos más importantes para la descripción formal de los flujos de energía y materia recae en la complejidad, lo cual en últimas implica una inversión en investigación y educación.

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