domingo, 18 de enero de 2015

10 SISTEMA ESQUELÉTICO HUMANO


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10.1 Consideraciones generales de los vertebrados

El esqueleto de los vertebrados es generalmente interno, pero existen algunos linajes que lo han externalizado para cumplir funciones de protección. En los vertebrados el esqueleto cumple las funciones de dar forma, apoyar los órganos, soportar el peso, anclar los músculos para producir el movimiento, proteger de forma interna tejidos y órganos sensibles como el sistema nervioso central y las vísceras y en ocasiones también de proteger de forma externa.

De todos los sistemas de órganos estudiados por la anatomía comparada, es del esqueleto del cual se puede ofrecer una reconstrucción histórico-evolutiva más detallada, esto se debe a que al ser una parte dura, su fosilización es mucho más sencilla que la de los seres vivos compuestos por esqueletos hidrostáticos. Básicamente la historia de la evolución de los vertebrados está escrita en sus huesos.

Si tomamos en cuenta todos los vertebrados podemos afirmar que el sistema esquelético está compuesto por un exoesqueleto y un endoesqueleto. El exoesqueleto está formado por o al interior del integumento, la dermis da origen al hueso y la epidermis a la queratina formando placas protectoras muy duras. El endoesqueleto se forma en la profundidad del cuerpo a partir del mesodermo y otras fuentes en contacto con el celoma. Los tejidos que contribuyen a la formación del esqueleto incluyen el tejido conectivo fibroso, el hueso y el cartílago.

Durante el curso de la evolución de los vertebrados la mayoría de los huesos del endoesqueleto se encuentra al interior del integumento y protege la superficie de las estructuras. Las armaduras dérmicas o exoesqueletos de algunos linajes como los ostracodermos, placodermos y quelonios ofrecen protección a la superficie de la dermis reforzando el endoesqueleto o incluso reemplazándolo. Algunos huesos externos se hunden en la epidermis fisionándose con el endoesqueleto para formar estructuras compuestas. En términos prácticos es difícil diferenciar entre  endoesqueleto y exoesqueleto en algunos grupos de vertebrados como los placodermos.

Más que hacer referencia a la nomenclatura de huesos aislados en esta serie de artículos estudiaremos el sistema esquelético en bloques: el bloque axial, el bloque de la cintura especular y el bloque de la cintura pélvica. Así mismo, debido a la gran cantidad de detalles que se obtiene del cráneo en la perspectiva evolutiva, para los artículos de anatomía comparada se separará el bloque axial en: el cráneo y el esqueleto axial postcraneal.

Iniciaremos nuestro estudio de los vertebrados con la especie que mejor conocemos sin haber tenido que hacer un curso de anatomía, es decir nuestro propio cuerpo, el esqueleto humano.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)


10.2 Ahora si el esqueleto humano

Consideraremos el sistema esquelético humano y veremos su rol en la apariencia física del ser humano. Examinaremos a estructura de los huesos y veremos como soporta nuestros cuerpos en contra de la gravedad. De cierta forma colocar este sistema al inicio de la discusión de los vertebrados puede sonar antropocentrista, sin embargo es una buena forma de comenzar a estudiar las partes más relevantes, para que luego la evolución de las estructuras homólogas pueda entenderse con mayor claridad.

También consideraremos las articulaciones, los lugares donde los huesos se encuentran y veremos cómo es que funcionan como puntos de apoyo que permiten el movimiento. A diferencia de los esqueletos calcáreos de la mayoría de los invertebrados –excepto los tunicados –los huesos y cartílagos que componen el sistema esquelético de los vertebrados es una estructura viva, compuesta no solo por sedimentos minerales, sino también por estructuras celulares que crean la capa mineral y que las nutren. Esto le permite al esqueleto ser una estructura dinámica y adaptable a los estímulos ambientales que debe soportar el individuo.

También amaizaremos la estructura del esqueleto humano en base a dos bloques funcionales: el esqueleto axial y el esqueleto apendicular.


Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3 Esqueleto axial humano

La palabra axial deriva de eje, en este caso hace referencia a un tronco central del cual deriven una serie de elementos asociados. El esqueleto axial humano o de cualquier vertebrado hace referencia al eje sobre el cual se articulan las extremidades. El esqueleto axial incluye el cráneo, la columna vertebral, la caja torácica pero excluye los huesos de las cinturas escapular y pelviana.

El esqueleto axial protege y apoya nuestros órganos internos más vulnerables como el cerebro y la médula. Nos enfocaremos solo en los huesos más importantes de los casi 80 que componen esta parte del esqueleto.

A nivel evolutivo y embrionario, el esqueleto axial es el más antiguo (Kardong, 2011), en ambos lo primero en aparecer fue la notocorda o elemento acompañante de la médula, que posteriormente encerró el cerebro en un tubo hueco y segmentado llamado columna vertebral o espinazo. Los elementos asociados al esqueleto axial emergen de este como las ramas de un árbol muy modificado.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.1 El cráneo humano

10.3.1.1 Anatomía


En la imagen anterior tenemos los principales huesos del cráneo humano. De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Primer renglón: Imagen completa, hueso parietal, hueso frontal. Segundo renglón: hueso esfenoides, hueso zigomático, hueso temporal. Tercer renglón: maxilar, mandíbula, hueso hioides. Cuarto renglón: hueso occipital y hueso nasal.


En la imagen anterior tenemos un modelo de los principales huesos del cráneo humano vistos frontalmente. Primer renglón: vista general, hueso frontal, maxilar. Segundo renglón: mandíbula, huesos zigomáticos, hueso nasal. El tabique que separa las fosas nasales es el hueso vomer.


Izquierda, vista frontal-superior del cráneo, tres huesos son evidentes, el frontal, y los dos parietales. A la derecha la vista trasera del cráneo, los huesos más evidentes son el occipital y los dos parietales.

Huesos internos del cráneo, estos se encuentran por debajo del maxilar y están asociados a la cavidad nasal: Los huesos lacrimales forman las paredes laterales de la cavidad nasal, el hueso etimoides forma el techo de la cavidad nasal y también es denominado como paladar primario, el hueso vomer separa los dos lados de la cavidad nasal, mientras que el hueso palatino forma el piso de la cavidad nasal y también se conoce como paladar secundario.

El cráneo de un recién nacido aun no presenta las costuras cerradas.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.1.2 Descripción general

El cráneo “junto con la mandibular inferior y los huesos del oído” es la estructura ósea más compleja en el cuerpo humano. Sus principales divisiones con la bóveda craneana y el rostro. Muchos de los huesos del cráneo son fuertemente esponjosos, y las cavidades vacías que generan se denominan senos. Los senos hacen que el cráneo sea ligero, funciona como una cámara de reverberación para la voz y evidentemente protege los tejidos del sistema nervioso y de los sentidos del gusto, vista y oído.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.1.2.1 Bóveda

La bóveda craneana protege el cerebro, resguarda los huesos del oído y provee el sitio de anclaje para los músculos del rostro. El control sobre los músculos del rostro es extremadamente delicado, ya que es un componente indispensable en la comunicación humana. Está conformada por ocho o más huesos planos. El hueso frontal forma la frente delante de la bóveda craneana. Detrás de ellos extendiéndose a ambos lados de la línea media, los dos huesos parietales forman la punta y lados de la bóveda craneana.

El hueso occipital permanece en la parte trasera de la cabeza y rodea el foramen magnum, la apertura a través de la cual la medula espinal se proyecta. Poco antes y después del nacimiento, los huesos de la bóveda craneana están conectados por membranas denominadas fontanelas, también denominadas puntos blandos o molleja. Durante el nacimiento, las fontanelas permiten que el cráneo se comprima lo suficiente para poder pasar la cabeza a través de la vagina de la mujer. Las fontanelas también se acomodan rápidamente, a medida que el cerebro se expande durante la vida fetal y la primera infancia. Estos espacios son reemplazados por hueso para la edad de dos años.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.1.2.2 Rostro

Los huesos faciales son 14, los cuales soportan varias estructuras sensoriales y los músculos del rostro. Los huesos nasales  forman el puente de la nariz, son especulares y se encuentran fusionados en la línea media. Al interior de la nariz, una partición llamada septo nasal compuesto parcialmente por los huesos vómer y etimoide, dividen la cavidad nasal, de forma que el olfato sea estereoscópico y pueda identificar fuentes de olor.

Los huesos de las mejillas son especulares y se denominan zigomáticos. Las áreas planas de estos huesos forman parte  de la base de las fosas oculares. Cada hueso zigomático posee una extinción que se une con otra proveniente del hueso temporal para formar el arco zigomático de la mejilla. Los huesos más pequeños en el rostro son dos y se denominan huesos lagrimales. Los huesos lagrimales están localizados en las esquinas internas de los ojos, cerca de la nariz. Un ducto exocrino pasa a través de cada hueso lagrimal y drena las lágrimas desde sus respectivas glándulas y también conecta a la bóveda nasal.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.1.2.3 Mandíbula

Las mandíbulas están formadas por dos parejas de huesos, los maxilares y una pareja para formar la mandíbula. El maxilar forma la parte superior de la mandíbula, la mayoría de los músculos del rostro están conectados a esta, dándole al maxilar una función importante en la expresión facial. El maxilar forma parte del paladar secundario duro junto con los huesos palatinos. En algunos casos el maxilar no se fusiona adecuadamente y los huesos palatinos no se cierran, condición conocida como labio leporino y paladar hundido.

La mandíbula también está compuesta por dos huesos conectados o fusionados. La mandíbula se encuentra conectada al resto del cráneo por medio de la articulación temporomandibular. Esta articulación le permite a la mandíbula abrirse y cerrarse y se encuentra vinculada a músculos poderosos para masticar.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.3.2 La columna vertebral humana y la caja torácica

La columna vertebral o espina dorsal es una serie de huesos que protegen a la medula espinal, formando un cilindro segmentado de huesos articulados denominados vertebras o discos. 


Las vértebras se clasifican en base a su posición relativa. En el ser humano adulto normal hay 26 vertebras distribuidas del siguiente modo:

De izquierda a derecha: vista ventral, lateral y dorsal de la columna vertebral.

Vértebras cervicales: son siete clasificadas con las letras C, la codificación va desde C1 hasta C7.se ubican en el cuello. Vértebras torácicas: son doce clasificadas con la letra T, la codificación va desde T1 hasta T12, se ubican en la espalda alta frente al pecho. Vértebras lumbares: son cinco clasificadas con la letra L, la codificación va desde L1 hasta L5, se ubican en la espalda baja frente al estómago y vientre. Vértebra sacra: Es una vértebra especial formada por la fusión de cinco vértebras embrionarias. La fusión de las vértebras en el sacro da una resistencia adicional a la espina dorsal en el punto en que el sacro se une a la cintura pelviana. Este refuerzo es necesario debido al gran estrés mecánico puesto sobre el sacro por el peso del cuerpo y los movimientos de las piernas.

A la izquierda tenemos las siete vértebras cervicales "amarillo impares" y "blanco pares". A la derecha en amarillo están resaltados los discos intervertebrales.

Vértebra del coxis: también conocida como hueso de la cola, está formada por la fusión de cuatro vértebras embrionarias. El coxis por otro lado no ha sido asociado a alguna función conocida y es considerada como la fusión de la cola. El problema es que los nervios de una cola vestigial aún están conectados al coxis y pueden generar un dolor significativo si el coxis es lastimado.


A la izquierda las doce vertebras de la región torácica y a la derecha los huesos de las costillas de la izquierda en una vista frontal.

Cada una de las vértebras está separada por discos intervertebrales, placas de cartílago fibroso que ayuda al movimiento de las vértebras sin rozamiento o dolor. Las superficies están suaves y lubricadas reduciendo la resistencia al movimiento de los discos contra las vértebras. Los discos intervertebrales se comprimen con los años, lo cual explica parte de la disminución en la estatura de las personas a medida que envejecen.


Vértebras lumbares, las vértebras resaltadas en amarillo son las impares, y las que están de color blanco son las pares.

La presión excesiva en los discos ocurre cuando se levanta un peso excesivo de forma inapropiada. El termino disco desviado es un mal nombre debido a que en realidad no se mueven, simplemente ejercen presión contra la médula, ya sea impidiendo el paso de impulsos nerviosos o generando dolores muy fuertes.


En blanco el sacro que es la vértebra más grande del cuerpo; y en amarillo el coxis.

Doce pares de costillas se conectan a la vertebras torácicas. Los primeros diez pares de costillas se encuentran fusionadas por cartílago de forma directa o indirecta al esternón. Su flexibilidad de permite a la caja torácica expedirse y contraerse con la ventilación pulmonar.


La última pareja de costillas no está conectada al esternón y se denominan costillas flotantes a pesar de que están conectadas a la médula espinal en la espalda.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4 Esqueleto apendicular humano

El esqueleto apendicular humano consiste en las cinturas y los quiridios. Una cintura es una estructura del esqueleto que soporta un quiridio.  La cintura escapular o pectoral soporta los quiridios superiores o brazos y conecta con la caja torácica, mientras que la cintura pélvica soporta a los quiridios inferiores o piernas y conecta con el sacro.

En los humanos las funciones de las extremidades son altamente especializadas, lo cual contrasta con otros primates, en los que tanto brazos como piernas tienen la función de agarrar y soportar al animal en un árbol. Las funciones de los apéndices también están dadas por el modo en que las cinturas respectivas están unidas al esqueleto axial. Las extremidades superiores están sujetas a la cintura escapular que es más libre y en consecuencia capaz de realizar movimientos más amplios pero con menos fuerza. Mientras que la extremidad inferior es más rígida pero más fuerte.

En línea con lo anterior, se puede afirmar que las extremidades humanas son fuertemente especializadas, las extremidades superiores tienen una capacidad de movimientos más fina, especialmente las manos, mientras que las piernas y los pies se encuentran especializadas para la caminata bípeda continua, algo que ningún otro primate vivo diferente de los humanos es capaz de realizar.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4.1 Apéndices superiores humanos

10.4.1.1 Anatomía


En los modelos anteriores tenemos la cintura escapular masculina y abajo la cintura escapular femenina. En amarillo la escápula/omoplato y en blanco las clavículas. Aunque no es muy evidente, las clavículas femeninas son un poco más rectas de las masculinas.


 El quiridio superior humano. Como todo quiridio está compuesto por un estilopodio (húmero), un zeugopodio (cúbito y radio) y por un autopodio (carpos, metacarpos y dígitos).

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4.1.2 La cintura escapular

La cintra pectoral o escapular está compuesta por las escápulas –también llamadas omoplatos –y por las clavículas. Las clavículas presentan diferencias sexuales, en las mujeres las clavículas son más rectas, mientras que en los hombres son más curvadas, lo cual está relacionado con la amplitud promedio de los hombros de un adulto hormonalmente promedio. Cada una de las clavículas forma un puente relativamente rígido entre cada una de las escápulas y el esternón.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4.1.3 El quiridio superior

En una de las esquinas de un omoplato casi triangular se encuentra una unión que encaja con la cabeza del hueso húmero, que es el eje superior del quiridio superior. Hacia el otro extremo de del húmero se encuentra la articulación del codo, la cual conecta con el radio y el cúbito, los cuales forman el antebrazo. El codo está formado por la extensión del cúbito y su contacto articulado con el húmero. El radio y el cúbito se conectan con los ocho huesos del carpo en la palma de la mano, los cuales a su vez conectan a los cinco metacarpos, que conforman los dedos de la mano. Cada dedo incluye tres falanges, excepto el dedo pulgar que posee solo dos. En la bibliografía anglosajona  tanto cúbito como omoplato se referencian con nombres diferentes. Para el caso del omoplato, este pasa a conocerse como escápula, y para el caso del cúbito, se lo denomina ulna.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4.2 Apéndices inferiores humanos

10.4.2.1 Anatomía


La cintura pelviana masculina (arriba) y la cintura pelviana femenina (abajo) poseen un dimorfismo sexual bien marcado debido al influjo de las hormonas sexuales. El objetivo es simple, el orificio de la cintura pelviana en las mujeres es más amplio, ya que debe servir como espacio de dilatación para el canal del parto.


El quiridio inferior humano posee algunos rasgos diferentes de su contraparte superior, además de ser más fuerte y rígido consta de un hueso extra en la articulación entre el estilopodio (fémur) y el zeugopodio (tibia y fíbula). Este hueso extra se llama patela. Por lo demás todas las estructuras son homólogas.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.4.2.2 La cintura pelviana

En los seres humanos, las cinturas escapular y pelviana tienen un diferente modo de encaje con el esqueleto axial. La cintura escapular es móvil –rasgo sinapomórfico que comparten los humanos, los primates y los monos –la cual permite elevar el brazo en posición vertical, permitiendo originalmente un desplazamiento fácil por las copas de los árboles.

La cintura pelviana por el otro lado está sólidamente unida al esqueleto axial, y por lo tanto es más rígida que la escapular. Los dos huesos pélvicos que conforman la pelvis se unen a la vértebra más sólida, el sacro. En los humanos, los huesos de la cadera forman una cavidad semejante a un cuento, lo cual provoca que la caminata sea recta. Adicionalmente, el estradiol –hormona feminizante –provoca un crecimiento extra de la cintura pelviana en la mujer, en promedio casi cuatro centímetros más que en el hombre. Este espacio extra sirve para que la cabeza del bebe salga con mayor facilidad durante el parto.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)


10.4.2.3 El quiridio inferior

Una cavidad en los huesos de la cintura permite la unión a la articulación con el quiridio inferior. A pesar de que la estructura es la misma, los nombres y la especialización de sus huesos cambian. El fémur conforma el eje principal  del quiridio inferior y se conecta a la articulación de la rodilla. El hueso que se conecta en la rodilla con la articulación del fémur es la tibia. La fíbula por otro lado es un hueso más corto que corre en paralelo a la tibia.

En el punto en que el fémur y la tibia se articulan existe un tercer hueso en forma de escudo que endurece la rodilla denominado patela. La patela puede ser un arma muy potente, un golpe de rodilla adecuadamente entrenado en el pecho de una persona puede fracturar el esternón y generar un paro cardiorespiratorio. La tercera parte del quiridio inferior se completa con los tarsos, metatarsos y falanges de los pies. Las falanges de los pies en los humanos se encuentran fuertemente reducidas y pueden considerarse vestigiales con respecto a la función de agarre que si está presente en los demás primates homínidos que han sobrevivido hasta la actualidad.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.5 Articulaciones

Las articulaciones son los puntos donde los huesos se encuentran sin realizar un contacto real. Las articulaciones pueden clasificarse en fibrosas, cartilaginosas o sinoviales, dependiendo de los componentes de su estructura. Algunas articulaciones permiten el movimiento amplio, otras un movimiento restringido, mientras que otras impiden cualquier movimiento.


10.5.1 Articulaciones fibrosas

Las articulaciones fibrosas están compuestas por tejido conectivo fibroso. No poseen una actividad articular y por lo tanto la mayoría restringe el movimiento. Un ejemplo son las articulaciones presentes en los huesos parietales con el occipital y el frontal, estas articulaciones denominadas suturas se contraen a medida que el cráneo crese durante la infancia. Por otra parte aunque impiden el movimiento de los huesos, las suturas permiten un rango de movimiento limitado que les otorga la propiedad de amortiguar la fuerza de impactos en la cabeza.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)


10.5.2 Articulaciones cartilaginosas

Por mucho son las articulaciones más famosas. Compuestas por tejido óseo cartilaginoso relativamente rígido pueden permitir o impedir el movimiento. Sin embargo debido a su rigidez intrínseca, los movimientos permitidos son más bien limitados, como en las vértebras, la unión de las costillas al esternón entre otros.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)


10.5.3 Articulaciones sinoviales

La mayoría de las articulaciones pueden permitir un movimiento relativamente libre, y se clasifican como sinoviales. Una articulación sinovial consta de una membrana resistente a la fricción  que segrega un material viscoso que reduce dicha fricción. El líquido entra en contacto con dos superficies de cartílago que cubren los huesos que requieren movilizarse.

La estructura sinovial se encuentra reforzada por ligamentos, que están formados por fuertes lazos de tejido conectivo denso que mantienen a los huesos juntos, apoyan a la articulación y dirigen el movimiento de los huesos.  Todas las articulaciones sinoviales comparten los rasgos anteriores, pero pueden diferir en los tipos y amplitud de movimientos que permiten.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)

10.6 Ligamentos

Un ligamento es una banda de tejido conjuntivo fibroso muy sólido y elástico que une los huesos entre ellos en el seno de una articulación. El ligamento permite el movimiento, pero evita también mover los huesos de modo excesivo lo que previene las luxaciones en caso de movimientos forzados. Las principales enfermedades de los ligamentos están relacionados con los traumatismos: esguinces leves cuando las fibras de los ligamentos están demasiado estiradas o esguinces graves en caso de rotura ligamentosa. Otros ligamentos no tienen nada que ver con las articulaciones y conectan los órganos entre ellos, como el ligamento gastro-esplénico que conecta el estómago y el bazo.

Los ligamentos son estructuralmente semejantes a los tendones, pero estos conectan hueso con hueso, mientras que los tendones conectan músculo con hueso. Ambos comparten una baja irrigación y en consecuencia una baja tasa de regeneración, es por esto que las lesiones de ligamento o tendón para deportistas de alto rendimiento son una cuestión tan seria.

Referencias generales: (Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Hall, 2005; Hoefnagels, 2015; Kardong, 2011; Mason et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava et al., 2014; Shier et al., 2015; Simon et al., 2013; Solomon et al., 2008; Starr et al., 2013)


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