martes, 9 de diciembre de 2014

La geología en el siglo XIX

La geología en el siglo XIX



Los problemas e incentivos de la geología en el siglo XIX son básicamente los mismos del siglo anterior. Por un lado la confrontación de partidarios de interpretar los fenómenos geológicos en base a un Diluvio Universal como William Buckland (1784-1856) y Adam Sedgwick (1785-1873) con un creciente número de evidencias correspondientes a cambios graduales, procesos cíclicos e inundaciones localizadas ante las cuales tuvieron que ceder tarde o temprano.

Por otra parte estaba el creciente prestigio de la geología como ciencia que generaba riqueza, en este sentido la escala geológica ya empezaba a recibir su nomenclatura moderna, pues estratos denominados cámbrico, precámbrico, devónico, o terciario ya empezaban a ser de uso común por parte de la comunidad de expertos. Adicionalmente su correcta identificación facilitaba los procesos de minería.
Figura 01. Modelo simplificado de la escala geológica "encontrar los estratos ordenados e inalterados es bastante raro debido a los procesos de erosión y de movimiento por terremotos o tectónica de placas".
Sin embargo el autor más influyente en este periodo es Charles Lyell (1797-1875) quien plantea que la mayoría de los cambios geológicos se realizan muy lentamente y son imperceptibles durante el periodo de vida de una persona, si les suena conocida esta afirmación, tan solo trasládenla a los seres vivos y adicionen el concepto de Selección Natural. Esto no es coincidencia ya que Lyell fue uno de los autores que más influyó en Darwin durante su viaje (Lyell, 1837; Vorzimmer, 1969).

Desde este punto, la estratigrafía se comprendía como el cambio gradual por depósito de materiales de tiempos pasados, el problema era determinar cuánto había durado cada una de estas épocas, pregunta que fue asumida por el grupo de investigación de Cuvier, pero que no recibiría una respuesta concreta hasta el desarrollo de los métodos fisicoquímicos de datación.
Figura 02. Los mosasaurios fueron de los fósiles mas importantes descritos a principios del siglo XIX.
Los fósiles comenzaron a ser buscados con mayor seriedad iniciando el periodo llamado la Guerra de los Fósiles. Muchas de las especies más reconocidas fueron descritas en esta época como Mosasaurus en 1808 (Theunissen, 1986). Cuvier continuó con la idea de sucesión de fauna entre los estratos geológicos proponiendo que la gran edad de los mamíferos en la actualidad fue antecedida por una edad de los reptiles (Rudwick, 2008).
Figura 03. (A) Tamaño, (B) modelo artístico y (C) esqueleto de un megalosaurio, se trata de un dinosaurio terópodo carnívoro.
Muchos fósiles famosos fueron descritos en esta época, por ejemplo el ictiosaurio y el plesiosaurio de estratos del jurásico fueron descritos por Mary Anning (1799-1847) (Pierce, 2013); William Buckland (1784-1856) describió el megalosaurio; Gideon Algernon Mantell (1790-1852) describió los dientes del iguanodon y un esqueleto parcial del hilaeosaurio. En 1841 Richard Owen (1804-1892) propondría la creación de una nueva categoría taxonómica entre las cinco de vertebrados clásicas a la cual se le denominó Dinosauria (McGowan, 2001). El botánico Adolphe Brongniart (1801-1876) realizó un análisis propio para diferentes tipos de plantas, y al igual que con los animales encontró que diferentes tipos de estratos geológicos estaban caracterizados por diferentes tipos de flora (Faul, Faul, & Serjeant, 1983). En Estados Unidos la cacería de fósiles conllevó a la guerra de los Huesos, un intervalo de tiempo en el que los paleontólogos parecían más vaqueros y forajidos buscando oro.
Figura 04. (A) Tamaño y (B) representación artística moderna del iguanodón, la representación de los dinosaurios ha cambiado mucho con los años, en las primeras representaciones (C y D) se percibían a los dinosaurios como animales lentos, de sangre fría y cuadrúpedos.
La teoría de la Evolución de Charles Darwin (1809-1882) revolucionó el modo en que se entendía la geología y la paleontología en aquella época, hasta entonces no se había generado una teoría que pudiera explicar la sucesión de especies desde una época hasta la siguiente, era como si los seres vivos transmutaran al pasar de era o simplemente una gran catástrofe barriera sucesivamente la vida en el límite de cada era para luego ser creadas nuevas especies en la siguiente. Para Darwin el paso de una era a la siguiente se caracterizaría por el reemplazo de unas formas de vida comunes en una era por otras menos comunes. Evidencia de esto era la ya conocida anomalía de encontrar mamíferos primitivos poco comunes en los estratos donde los dinosaurios eran muy prevalentes.

El problema para geólogos, paleontólogos y biólogos evolutivos seguía siendo el mismo, el tiempo absoluto de las eras geológicas recientemente descritas. En 1862 William Thomson el primer Barón de Kelvin (1824-1907) –el mismo de los grados Kelvin de temperatura –propuso un método para aproximarse a la edad del planeta, asumiendo que la Tierra se formó como una bola de fuego incandescente calculó el tiempo necesario para que la corteza se enfriara a su temperatura actual, los valores obtenidos de lavan un intervalo de entre 200 millones de años hasta 400 millones de años (Burchfield, 1975). El problema con este método era que Kalvin asumía un enfriamiento demasiado rápido al no tomar en cuenta el calor generado por una fuente de energía desconocida para su época, es decir el decaimiento radioactivo del núcleo del planeta.

En la época se propusieron otros métodos para aproximarse a la edad del planeta, como calcular el tiempo que le tomaría al Sol llegar a su estado actual de tamaño y calor desde una nube de gas, pero al igual que los cálculos de Kelvin el problema era asumir un enfriamiento muy rápido al no tomar en cuenta el decaimiento radioactivo –y no se los puede culpar, para la época nadie sabía que eso existía. Para 1897 el problema de la edad del planeta era candente, y la edad oscilaba entre 10 millones de años hasta unos 400 millones de años.

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