domingo, 7 de diciembre de 2014

La geología, desde la antigua Grecia hasta el siglo XVII




Algunos de los primeros análisis geológicos fueron realizados con respecto al Origen de la Tierra o a la formación de algunas estructuras particulares del terreno.  Uno de los primeros en realizar esto fue el gran Aristóteles (384-322 AC).  Una de las ideas principales –que de hecho sería olvidada por un largo tiempo –es que los cambios geológicos a gran escala son muy lentos y no pueden percibirse en el periodo de vida de una persona (Enlace →).

Posteriormente su sucesor llamado Teofrasto (371-287) realizó mayores avances en términos de describir propiedades de algunos materiales como cristales y metales, sin embargo sería Plinio el Viejo (23-79) en su obra Magna “Naturalis Historia” quien realizaría el registro más detallado de materiales geológicos en la antigüedad, aunque hay que anotar que los mayores expertos eran los mineros, los herreros y los alquimistas (Eliad, & Ledesma, 1974).
 
Figura 01. El Diluvio comenzó siendo la teoría imperante en los círculos académicos de geología, el objetivo eran simple, obtener la mayor cantidad de pruebas de su autenticidad.
El problema del tiempo se hizo más evidente con la aceptación por parte de la Europa Cristiana de la cronología Bíblica, que asumía un tiempo no mayor a unos cuantos miles de años, por lo que pequeños cambios geológicos no tendrían tiempo para ser realizados. Sin embargo, no todos los pensadores en geología no hacían parte de la Europa Cristiana.
Figura 02. Al igual de los griegos, durante el apogeo de la cultura islámica, grandes sabios tuvieron la oportunidad de plantear hipótesis válidas, las cuales con el tiempo han pasado a ser parte de los modelos aceptados en la actualidad, las ideas de al-Biruni son representan primeros esbozos de lo que posteriormente ha sido denominado la Teoría de la Deriva Continental y de las placas tectónicas.
Abu al-Rayhan al-Biruni (973-1048) propuso que el subcontinente Indio había sido en el pasado un gran Océano –cosa que no es descabellada, ¡pero que no sería aceptada sino hasta mediados del siglo XX! (Asimov, 1999).

No fue sino hasta el siglo XVII que la geología comenzó a realizar avances significativos, lo irónico de esto fue que el motor que provocó que los naturalistas se volcaran hacia las evidencias de las rocas fue el intento de corroborar la realidad del Diluvio Universal (Adams, 1941). Esta búsqueda rápidamente comenzó a generar una serie de fenómenos peculiares, como la composición de los minerales de múltiples regiones de Europa, así como los reportes de fósiles. Sin embargo, la interpretación de estos primeros datos fueron realizados a la luz de la mitología judeo-cristiana para tratar de dar un peso evidencia al concepto del Diluvio Universal (Whiston, 1737).
 
Figura 03. La madera petrificada (A) fue reconocida como tal solo hasta 1665 cuando Robert Hooke (B) perfeccionó el microscopio (C), hasta entonces muchos pensaban que no se trataba de madera, sino de una pareidolia generada por la plasticidad de la roca en adquirir diferentes formas. La estructura microscópica reportada por Hooke y otros investigadores mostraron que tanto al nivel macro como al micro la madera petrificada era similar a la madera, por lo que estos fósiles debieron haber pasado por un proceso de transformación en el que la roca calca el tejido orgánico, proceso que actualmente llamamos fosilización (Kusukawa, 2013).
Sin embargo, la controversia sobre el método de estudio de la naturaleza ya empezaba a hacerse muy patente, los dos bandos, el idealista representado por la interpretación religiosa; y el materialista-naturalista representado por la búsqueda de explicaciones naturales a los fenómenos naturales propulsaron una controversia que a su vez estimuló la búsqueda de más y mejores datos sobre la composición geológica de diferentes lugares del mundo, de esta época emergen los primeros estudios sistemáticos para la identificación de los estratos geológicos (Gohau, 1990).
Figura 04. En el siglo XVII existía un tipo raro de roca llamado "Rocas lengua" (A), astas rocas tenían una apariencia  similar con los dientes de ciertos peces carnívoros llamados tiburones (B), esta similitud fue reportada por Nicolas Steno (C) en su texto prodromo el cual incluida una ilustración (D).
Los estratos pueden definirse como capas horizontales de roca de una composición semejante, las cuales en ocasiones presentan una fauna y flora de fósiles que también son semejantes entre sí, aun cuando los estratos son reportados en diferentes localidades no continentes (Jardine, Secord, & Spary, 1996).

Muchos autores se encargaron de el tedioso trabajo de coleccionar rocas y caracterizarlas, pero esto no se realizó de la nada, pues ya desde la antigüedad clásica muchos minerales habían sido empleados por los herreros y los alquimistas (Eliade et al., 1974). Uno de los más importantes pioneros en la geología de la época fue Nicolas Steno (1638-1686).

Nicolas Steno fue un obispo católico, pero su posición idealista ontológica no influyó en sus razonamientos científicos, de hecho algunas de sus ideas pueden ser consideradas como las precursoras del pensamiento evolutivo en tiempos posteriores hasta Darwin.

Nicolas Steno publicó sus conclusiones sobre la formación de los estratos geológicos en 1669 en un libro denominado “Dissertationis prodromus(Steno, 1669) traducido al español como Pródromo, estas conclusiones son por lo general citadas como las leyes básicas de la geología moderna:

1- Ley de la superposición: en el momento en que algún estrato se está formando, toda la materia que descansa sobre él era fluida, y por lo tanto, en el momento cuando un estrato inferior se estaba formando, no existía nada del estrato superior.

2- Principio de horizontalidad: Un estrato perpendicular al horizonte o inclinado al horizonte fueron en el momento de su formación siempre paralelos al horizonte.

3- Principio de continuidad lateral: el material que forma cualquier estrato era continuo sobre la superficie del terreno a menos que objetos sólidos perturbara su camino.

4- Principio de corte transversal: si un cuerpo o discontinuidad corta transversalmente un estrato, este debe haberse formado después de este estrato.


La anomalía más grande de las ideas de Steno era sin duda el principio de horizontalidad, esto se debe a que en ocasiones los estratos inclinados al horizonte son estructuras de roca colosales, por lo que  explicar su formación en periodos de tiempo muy cortos se hacía problemático.
Figura 05. (A) Fósiles de amonitas que eran descritas como una formación rocosa cristalina por naturalistas como Martin Lister (B), pero que en la actualidad son interpretadas como los remanentes de antiguos seres extintos (C).
A pesar de la influencia del Pródromo varios historiadores naturales como Martin Lister (1638-1712) y John Ray (1627-1705) continuaron cuestionando el origen orgánico de muchos fósiles debido a que representaría seres vivos que ya no existen “como los amonites”, abriendo las puertas al concepto de extinción, el cual iba en contra de varias posturas teológicas (Rudwick, 1976).

No hay comentarios:

Publicar un comentario