sábado, 13 de diciembre de 2014

Condiciones para la datación radiométrica

Condiciones para la datación radiométrica



La ecuación básica de la datación radiométrica requiere que los núcleos involucrados en la desintegración estén confinados del medio externo, de modo tal que el radio entre las dos sustancias esté afectado solo por las fuerzas del decaimiento radioactivo. En caso de que no se cumplan estas condiciones, es necesario contextualizar las probables condiciones que afectan la medición para hacer las correcciones necesarias en la ecuación. En consecuencia es necesario contar con la mayor cantidad de información posible del mineral que está a punto de ser analizado (Stewart et al., 1996).
Figura 01. La ecuación básica de la datación radiométrica: (N1) nucleos parentales; (N2) núcleos filiales; (t) tiempo; (k) constante de decaimiento, es la portadora de la unidad ya sea minutos, horas, días o años. esta ecuación puede modificarse dependiendo del contexto geológico analizado.
La precisión aumenta si se emplean múltiples muestras de diferentes locaciones del mismo cuerpo rocoso. En ocasiones pueden analizarse diferentes minerales en una misma muestra formada en un mismo evento geológico, estas muestras se denominan isócronas. Por otra parte, para generar una fecha mínimamente aceptable se requiere una combinación de varios métodos y varios muestreos, los cuales deben arrojar intervalos consistentes. Por ejemplo, cuando se realizó la datación de muestras del precámbrico de Groenlandia de la localidad de Amitsoq se emplearon cinco métodos para doce muestras, si los métodos se basaran  en presunciones equivocadas, se esperaría que cada un arrojara una edad diferente con órdenes de magnitud discordantes, pero al realizar los cálculos se obtuvo una congruencia de 3.640 millones de años, con un intervalo de confianza de 30 millones de años (Dalrymple, 1994). El intervalo de confianza es generado por imprecisiones, ya sea el el trabajo de laboratorio o en los supuestos iniciales, sin embargo no son lo bastante fuertes como para desviar los resultados de forma significativa.


No puede aplicarse cualquier método a cualquier tipo de roca, del mismo modo en que no empleamos un mismo método de medición a diferentes distancias. Por ejemplo, un odómetro que mide en kilómetros no puede emplearse para medir el grosor de un cabello, que requiere de una microregla. Del mismo modo, algunos métodos radiométricos simplemente agotan muy rápido los núcleos parentales, y por lo tanto tienen un límite de medición máximo, un ejemplo de esto es el carbono-14 con un límite superior de 60.000 años.

Otros métodos  simplemente son demasiado lentos como para medir una diferencia estadísticamente significativa en una muestra reciente, por lo que solo pueden ser aplicados con confianza en muestras antiguas. De lo contrario, el mismo error de procedimiento y muestreo puede ser más significativo que la diferencia generada por la propia desintegración de los núcleos arrojando edades aleatorias. Este sucede por ejemplo al aplicar el método del Uranio-Plomo a muestras recientemente formadas. El carbono 14 también posee este límite inferior, ya que se ha determinado que es altamente impreciso cuando se analizan muestras muy recientes arrojando valores aleatorios en términos de décadas (Reimer et al., 2004).
El mismo método puede generar desviaciones, por lo que el desarrollo tecnológico para determinar núcleos ha ido avanzando con los años, en la actualidad la técnica más empleada es la espectrometría de masas (Dickin, 1997).

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