martes, 9 de septiembre de 2014

Reclutamiento paralelo, el riñón arcaico como ducto seminal


Reclutamiento paralelo, el riñón arcaico como ducto seminal



Uno de los aspectos más notables de los procesos evolutivos es que las estructuras que se degeneran no se pierden del todo y gracias a un atavismo afortunado una estructura puede recuperar su desarrollo para nuevas funciones.

Como vimos en el sistema excretor de los mixinos, el riñón de estos peces pasa por una etapa juvenil en la que los glomérulos de la punta  o pronefros se desarrollan, y mientras el animal crece, los glomérulos del medio crecen para formar el mesonefros.
 
Figura 01. En los tiburones uno de los túbulos del mesonefros crece (ducto arquinéfrico "en rojo") para empotrarse con las gónadas que ya están configuradas en parejas.
El mesonefros no solo cumple la función de proyectar glomérulos excretores, evolutivamente hablando también será empleado para proyectar tubos más largos que se empotran en los testículos formando los túbulos seminíferos.

El tubo del mesonefros que cumple la función de túbulo seminífero se denomina túbulo arquinéfrico, pero en los embriones en desarrollo se lo llama tubo de Leidig, tubo de Wolff o tubo nefrico.

En las hembras el sistema excretor no se desarrolla a través del sistema excretor, sino por un tubo formado de novo paralelo al riñón.

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