domingo, 14 de septiembre de 2014

Epidemiologia de las ITSs en el siglo XIX, la neurosífilis

Epidemiologia de las ITSs en el siglo XIX, la neurosífilis



La asociación de la etapa crónica de la sífilis a un tipo de demencia ya había sido propuesta varios años atrás, pero adicionalmente a los cambios de comportamiento también se habían observados problemas neuronales.

Ya se había planteado la degeneración de un nervio auditivo, pero adicionalmente a esto se proponía que la sífilis era capaz de causar parálisis general, tabes dorsal y atrofia del nervio óptico primario.

El tabes dorsal se caracteriza por:

Debilidad, pérdida de reflejos, parestesias, lo que incluye sensaciones cutáneas mórbidas carentes de causa objetiva

Dolores ardientes y punzantes y formicación (sensación como la producida por pequeños insectos andando por la piel) e hiperestesias (modalidades sensoriales, especialmente táctiles, anormalmente aumentadas), marcha tabética (ataxia locomotora).

Degeneración progresiva de las articulaciones, pérdida de coordinación, episodios de dolor intenso y episodios de sensación perturbada (incluye glosodinia).

Cambios de personalidad, demencia, sordera, déficit visual y respuestas inadecuadas a la luz (pupila de Argyll Robertson).

La musculatura esquelética está hipotónica debido de la parte sensorial del arco reflejo. Los reflejos tendinosos profundos también están disminuidos o ausentes, por ejemplo, el reflejo patelar puede estar ausente (signo de Westphal).

Estos síntomas neuronales asociados a las sífilis fueron propuestos por Foumier en 1875 pero no fue confirmado hasta 1913 por Hideyo Noguchi aislando  el agente etiológico de la sífilis de tejido neuronal.

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