sábado, 26 de julio de 2014

1 INTRODUCCIÓN AL SISTEMA REPRODUCTOR HUMANO

Un tema central en la fisiología y la anatomía de los seres vivos es que las células, tejidos, órganos y sistemas se organizan de modo tal que mantienen la homeostasis al interior de las células, es decir, mantienen el estado de organización dinámica que mantiene a las células con vida. En palabras más simples, los seres vivos están adaptados para mantenerse vivos.

Sin embargo la excepción más grande es el sistema reproductor y de hecho la reproducción como un todo. Esto puede ser tan extremo que, muchas especies después de reproducirse mueren para dar paso a la siguiente generación. El sistema reproductivo no busca la supervivencia del individuo, sino la supervivencia de su linaje genético. Al ser los humanos una especie de mamíferos, nuestro sistema reproductor es el mismo, aunque se trata de nosotros mismos ha sido estudiado con mucho mayor detalle debido a las implicaciones médicas.

Es por esta razón que el sistema reproductor humano no será tratado como un capítulo sino como una unidad completa, en la cual repasaremos los temas vistos para otros vertebrados, aunque con una atención mayor a los tiempos. La reproducción humana se caracteriza por su inmensa dificultad, 1 de cada 150 mujeres que da a luz sin tratamiento médico mueren, y después del parto, el nuevo individuo es inmaduro en comparación con otros mamíferos, por lo que requiere de cuidados excepcionales.

Referencias generales: (Alberts et al., 2015; Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Griffiths, Wessler, Lewontin, & Carroll, 2007; Hoefnagels, 2015; Karp, 2013; Klug, Cummings, Spencer, & Palladino, 2012; Lieberman & Rice, 2014; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason, Losos, Singer, & Raven, 2014; Nussbaum, McInnes, Willard, & Hamosh, 2007; Pierce, 2005; Pollard, Earnshaw, Lippincott-Schwartz, & Johnson, 2017; Reece et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava, Berenbaum, & Hillis, 2014; Sadler, 2012; Simon, Reece, & Dickey, 2013; Solomon, Martin, Martin, & Berg, 2014; Starr, Evers, & Starr, 2013; Weaver, 2012)


1.1 Ciclo de vida humano


Continuamos con las convenciones para los ciclos de vida. Recordemos pues que el escudo y la lanza de Ares (♂) representa al macho diploide 2n (a) y al macho haploide n (b), mientras que el espejo de Afrodita (♀)  representa a la hembra diploide 2n (a) y a la hembra haploide n (b). Adicionalmente, el ser humano posee una etapa efímera como dicarionte n+n (c) donde hay dos nucleos haploides conviviendo en la célula cigoto sin fusionarse "cariogamia". El ciclo de vida de los seres humanos es representativo de los mamíferos, las aves y muchos otros vertebrados. En este sentido tenemos una hembra adulta (1) y un macho adulto (2) los cuales son reconocidos como tales en términos biológicos no por su edad como tal sino por el hecho de poder reproducirse.  la etapa diploide (2n) en los mamíferos es dominante y principalmente multicelular, siendo esta la etapa que afronta la mayoría de las interacciones ecológicas que dan pié a la selección natural. Mientras que la fase aploide (n) es reducida a solo dos células gaméticas, el espermatozoide y el óvulo.

La ovogénesis en la mujer (3) inicia aproximadamente a los 12 años con variaciones propias de la alimentación y la variabilidad humana, sin embargo puede pasar aproximadamente un año más después de la menarquia para que el ciclo menstrual produzca óvulos fértiles (4). Sin embargo algunos estudios señalan que algunos tipos de alimentación pueden disminuir la edad mínima reproductiva (Carel & Leger, 2008; Den Hond & Schoeters, 2006; Mostafa, 2016). En el caso de los hombres (5) la situación es algo semejante pero con un poco más de retraso, las primeras eyaculaciones pueden presentarse entre los 13 a 14 años, sin embargo no contendrán espermatozoides fértiles (6) hasta que se acerquen a los 15 años.

La fecundación humana (7) es interna, por lo cual el macho debe emplear el pene para introducir los espermatozoides en la vagina de la hembra, proceso denominado coito y que es sujeto de gran cantidad de rituales dependiendo de la cultura, el lugar e incluso la edad. Se considera que un coito efectivo es aquel que libera espermatozoides capaces de fertilizar un óvulo. Hay que destacar que el óvulo se encuentra en una meiosis incompleta al momento en que se une con un espermatozoide, y allí cuando es fecundado la meiosis prosigue, lo cual implica un estado dicarionte n+n (c) en el que el núcleo masculino y el femenino permanecen independientes, de hecho nunca se fusionan, sino que inician una duplicación cromosómica y los nucleos desaparecen, allí los cromosomas se re-ordenan dando lugar a dos blastómeros diploides dando inicio al periodo del embrión (8) que va desde la fecundación hasta el segundo mes de embarazo, los primeros dos blastómeros son las primeras células realmente diploides (a) del ciclo de vida humano. Una vez que el embrión ha desarrollado el primordio del sistema nervioso central y ha sellado su vientre da inicio la etapa fetal (9) que durará aproximadamente 9 meses. El Feto (10) es básicamente el mismo en apariencia, pues la mayoría de los primordios de los órganos se han desarrollado en la etapa embrionaria, por lo que sus dos características importantes son crecer y madurar.

El parto (11) es un momento peligroso para las mujeres y para los fetos, si el feto es inmaduro no podrá respirar por inmadurez pulmonar, pero si es demasiado viejo cuya cabeza puede matar a la madre al someterla a un sangrado vaginal o del cuello uterino demasiado grande (Berge, Orban-Segebarth, & Schmid, 1984; Franciscus, 2009; Trevathan, 1988, 2011). Se dice que 1 de cada 150 mujeres que da a luz sin apoyo médico muere durante la labor del parto (Slattery & Morrison, 2002; Smith, 2007), por lo que nuestra especie ha evolucionado para rodear a las madres y apoyarlas durante el parto y la primera infancia de los bebes (12, 13) ya que estos, a diferencia de otros mamíferos, no pueden cuidarse por sí mismos (Boyd & Silk, 2014; Gray & Anderson, 2010; Hawkes, 2003). A parte de los caracteres sexuales primarios, no existen mayores diferencias entre los bebes masculinos (12) y femeninos (13) (Geary, 1998). Una vez en el mundo exterior los bebes crecen rápidamente gracias a una intensa mitosis. Sin embargo al llegar a los 4 años el crecimiento se ralentiza abruptamente dando pie a una etapa larga de inmadurez que es casi exclusiva del ser humano llamada infancia (14, 15). Este periodo es importante, pues aunque hay un desarrollo lento en la parte externa, y los caracteres sexuales secundarios siguen sin aparecer, es el cerebro el que se desarrolla más intensamente, en efecto la infancia es una adaptación humana empleada para el aprendizaje, y desarrollo de la inteligencia (Bogin, 1990, 1997; Del Giudice, 2014; Flinn & Ward, 2005). La diferenciación sexual en la etapa de infancia o inmadurez humana (14, 15) es cultural y no biológica. Cuando se aproxima el fin de la etapa de infancia, las niñas reinician la mitosis de crecimiento (16) antes que los niños, por lo que es común que ellas sean más altas y fuertes que los niños de la misma edad por algunos años, aproximadamente de los 12-13 años. Los niños reinician su mitosis de crecimiento (16) más o menos a los 14 con un pico más marcado (Gluckman & Hanson, 2006; Grumbach, 2002; Traggiai & Stanhope, 2003). 

De esta forma se completa el ciclo (1, 2), con los cuerpos de la hembra y el macho biológicamente fértiles. La tendencia en la especie humana es que el cuerpo del macho adulto sea levemente más grande que el de la hembra y tenga un tono de piel levemente más oscuro (Geary, 1998). Sin embargo otra diferencia con otros mamíferos a parte de la etapa de infancia es la etapa de vejez, especialmente en las mujeres, pero en los hombres también es compun asumiendo que el corazón no falle, y es la etapa de la vejez tardía (Hawkes, 2003). Una vez se ha pasado la edad relativa de paternidad/maternidad directa cerca de los 50 años es posible que los adultos mayores de edad aumenten la aptitud darwiniana de individuos de segunda generaciones “nietos” o tercera generación “biznietos” mediante la transferencia de la experiencia y la cultura. La vejez es parte del fenotipo humano aumentando el desempeño de los grupos humanos (Hawkes, 2003). 

Referencias generales: (Alberts et al., 2015; Belk & Maier, 2013; Goodenough & McGuire, 2012; Griffiths, Wessler, Lewontin, & Carroll, 2007; Hoefnagels, 2015; Karp, 2013; Klug, Cummings, Spencer, & Palladino, 2012; Lieberman & Rice, 2014; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason, Losos, Singer, & Raven, 2014; Nussbaum, McInnes, Willard, & Hamosh, 2007; Pierce, 2005; Pollard, Earnshaw, Lippincott-Schwartz, & Johnson, 2017; Reece et al., 2014; Rhoades & Bell, 2013; Sadava, Berenbaum, & Hillis, 2014; Sadler, 2012; Simon, Reece, & Dickey, 2013; Solomon, Martin, Martin, & Berg, 2014; Starr, Evers, & Starr, 2013; Weaver, 2012)

1.2 El embarazo y la sociedad

El embarazo y la reproducción son fenómenos de suma importancia en la vida de cualquier ser humano, pero su significado ha cambiado con el curso de las épocas. Las sociedades preindustriales ya fueran agrícolas o nómadas debían afrontar modos de vida muy pesados, grandes cantidades de esfuerzo y un cuidado médico poco más que mítico hacía que la expectativa de vida no superara los 30 años para las clases trabajadoras. En este contexto los índices de mortalidad infantil eran extremadamente altos, lo cual hacía que para una sociedad maximizar la cantidad de descendientes producidos fuera la única opción de supervivencia (Caldwell & Caldwell, 2005; R. A. LeVine, 1988; S. LeVine & LeVine, 1985; May & Heer, 1968).

En sociedades donde la selección natural opera a diestra y siniestra la única opción era producir la mayor cantidad de descendientes para que de este modo algún sobreviviente pudiera heredar los bienes de la familia. En esta época el embarazo y la gestación se asociaron a procesos cíclicos y productivos como la agricultura y los ciclos lunares. La luna se asocia a la mujer debido a que en zonas donde no hay luz artificial las mujeres tienen la tendencia a sincronizar sus ciclos menstruales con los ciclos lunares; mientras que la asociación con la tierra se da debido a la productividad de personas o de alimentos (Fildes, 2013; Helle, Lummaa, & Jokela, 2002; Pettay, Helle, Jokela, & Lummaa, 2007).

En estas sociedades preindustriales el concepto de no tener descendientes o de no desearlos sería un suicidio para el bienestar de la familia y de la sociedad ya que no habría nadie que heredara los bienes de la familia y del padre. Este fenómeno puede notarse especialmente en las familias reales donde la baja natalidad provocaba que los linajes reales se cortaran en cierto punto lo cual provocaba guerras y caos como en el caso de los Ptolomeos de Egipto (Parca, 2013). De allí que el acto de detener intencionalmente un embarazo fuera percibido de manera negativa en los códices morales y religiosos como la Biblia judeo-cristiana (McKeown, 2014; Mdaka, 1997).

En las sociedades industrializadas el embarazo es problemático y por lo tanto los intentos de detener de manera intencional este proceso son más comunes. Tener una mayor cantidad de hijos en el campo es útil ya que hay lugar para que todos trabajen y entre mayor cantidad de brazos mejor, pero en la ciudad las reglas cambian, una mayor cantidad de hijos representan una mayor cantidad de gastos en un lugar donde no es posible encontrar lugares para trabajar o que en el caso de sociedades contemporáneas las mismas leyes prohíben el trabajo de los descendientes hasta una etapa de desarrollo muy tardía, y todo eso plantea problemas económicos y sociales (Chesnais, 1996; Lawson & Mace, 2010; Stulp & Barrett, 2016).

En las sociedades industrializadas el embarazo es problemático y por lo tanto los intentos de detener de manera intencional este proceso son más comunes. El problema surge en el sentido de que casi todas las sociedades industriales poseen un código de valores heredado de sociedades preindustriales, es decir  en una sociedad donde muchos embarazos no planeados son un problema para el plan de vida de una mujer o de una familia se enfrenta a una prohibición planteada por una sociedad con otros problemas para resolver. De lo anterior se plantean dos caminos que pueden resultar antagónicos, es decir representan las posturas más radicales dentro de un amplio espectro posible de posturas. La primera es una conservación radical del código de valores preindustrial con la prohibición tajante de los procesos de aborto. La segunda plantearía como derecho y decisión de la mujer/familia detener su embarazo siempre que esta lo crea pertinente (Chesnais, 1996; Lawson & Mace, 2010; Stulp & Barrett, 2016).
En azul el tamaño de la población, en morado tasa de nacimientos y rojo tasa de muerte. Cuatro etapas, preindustrial, se caracteriza por alta tasa de nacimiento y muerte; transición por una dosminución de las muertes y un mantenimiento de los nacimientos, lo cual dispara la población de forma exponencial. Industrial, una población alta y una disminución de la muerte y los nacimientos con un mantenimiento de la población. Postindustrial, una disminución de la población por los bajos nacimientos.



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