jueves, 12 de junio de 2014

Marco de referencia del experimento Avery–MacLeod–McCarty, transformación bacteriana in vivo



Otro descubrimiento de le dio la clave de todo, si bien las cepas se excluían, a lo largo de un solo caso clínico, se registraba un cambio en el tipo de cepa aislada, lo cual lo indujo a pensar de que (1) una cepa reemplazaba a la otra excluyéndola competitivamente u (2) una cepa se transformaba en otra mediante algún tipo de mecanismo desconocido.

Para refutar la hipótesis (1) lo que hizo fue extraer una cepa virulenta de un individuo y matar las bacterias, de esta forma se aseguraba de que no existiera posibilidad para una exclusión competitiva. Luego inyecto los restos muertos de la cepa mortal en un ratón que ya estaba infectado con una cepa no virulenta. El resultado fue la muerte del ratón.
Figura 01. Resumen del experimento de Griffith. de izquierda a derecha (1) la cepa no virulenta no es mortal, (2) la cepa virulenta es mortal, (3) la cepa virulenta tratada con calor no es mortal, (4) la cepa no virulenta con los restos muertos de la cepa virulenta es mortal, y al extraerla posee un serotipo y propiedades de cepa virulenta.
 Con esto quedaba demostrado que los restos de las bacterias muertas poseían algún factor químico capaz de transformar una cepa no virulenta en una virulenta, lo cual a su vez demostraba que las cepas podían cambiar rápidamente. En otras palabras, las cepas no se excluyen mutuamente, simplemente cuando ocurre una segunda infección con una cepa virulenta, las bacterias mortales transforman a las residentes no virulentas en su forma mortal “a la apocalipsis zombi”.

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