viernes, 13 de junio de 2014

Legado del experimento Avery–MacLeod–McCarty

Legado del  experimento Avery–MacLeod–McCarty


Los hallazgos experimentales del experimento de Avery–MacLeod–McCart fueron rápidamente confirmados y amplificados por otras características hereditarias además de la virulencia. Aun así, la mayor parte de la comunidad científica aún mantenía sus dudas sobre la metodología empleada, específicamente en lo que respecta a la purificación de la muestra de todas las proteínas.

Esto se debió en gran parte a que la propuesta para la estructura del ADN vigente en la época se basaba en la hipótesis de los tetranucleótidos, es decir, repeticiones de a cuatro bases nitrogenadas, lo que convertía al ADN en una molécula incapaz de almacenar la información biológica.

Una línea de evidencia que reforzaba la hipótesis de que las proteínas eran el material hereditario eran los virus, quienes habían sido determinados químicamente como compuestos por proteínas por Wendell Stanley “1904-1971”.

Algunos biólogos dudaban que la genética desarrollada en base a las leyes de Mendel y sus extensiones pudiera ser aplicada a las bacterias debido a que estas carecían de los cromosomas o de una reproducción sexual.

A pesar de que este experimento representa una de las primeras aproximaciones formales a la función del ADN su impacto fue muy limitado, y su celebración como parte de la historia de la bacteriología solo se dio 9 años más tarde cuando la función del ADN como material genético fuese confirmada por el experimento de Hershey-Chase

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