martes, 10 de junio de 2014

La biología como arte o como ciencia, entre lo teórico y lo práctico




Una de las características del desprecio de Lisenko y Stalin a la genética postmendeliana era su tremendo carácter teórico, académico y por qué no decirlo, burgués. Los genetistas después de Morgan requerían una tremenda cantidad de tiempo y dinero para poderse educar en las herramientas matemáticas necesarias para entender todo el corpus teórico arrojado por la investigación en las moscas… mientras que el pueblo era “olvidado”.

Esta visión de que la teoría no daba aportes a la práctica sembró un caldo de cultivo fértil para la pseudociencia de Lisenko, esto adicionado a la idea comunista de proletarios que sin educación pueden llegar a ser más eficaces en cualquier campo de desarrollo, incluido las ciencias de la naturaleza.

De hecho, Lisenko acusaba a los genetistas de la poca por amar más a las moscas que a las personas. Lisenko puso en un estado de animación suspendida a la biología teórica soviética por más de 20 años, manteniendo su forma de la teoría de la evolución en el darwinismo anterior a Weismann. El problema es que su enfoque práctico no sirvió para mucho tampoco en el campo agrícola.

Sin embargo los genetistas si se inetresaron por el problema, intenraon alertar sobre lo inconveniente de las prácticas de Lisenko, pero sus duras verdades fueron desatendidas en favor de las promesas de riqueza de Lisenko.

Esta historia sirve como un llamado de alerta sobre lo que sucede cuando la política intenta influir en las comunidades científicas y en la educación en ciencias sobre la base de una ideología particular, y es la misma razón por la cual en los Estados Unidos de América, la comunidad científica es tan unánime en denunciar los casos en los cuales las decisiones judiciales intentan influir en la educación científica como ocurrió en los juicio de Scopes y de Dover.

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