lunes, 2 de junio de 2014

El problema de los dominantes y la genética mendeliana

El problema de los dominantes y la genética mendeliana


Como se ha mencionado anteriormente, la genética clásica nace directamente con los trabajos de Correns “1864-1933” y su competencia por el prestigio científico con Hugo de Vries “1848-1935”. Este proceso fue arduo ya que algunos autores en la década de 1900-1910 dudaban de la efectividad de la genética mendeliana para explicar los fenómenos de variación. Por un lado estaba el problema de la variación continua, y por otro lado estaba otra serie de críticas entre las que cabe destacar a  Udny Yule “1871-1951”.
Figura 01. Sin la crítica de Yúle a la genética clásica, la derivación del principio de NO evolución hubiera tardado mas en desarrollarse.
En 1902 Yulé argumentó contra el mendelismo porque pensaba que los alelos dominantes aumentarían en número en una población, sin embargo en 1903 William E. Castle “1867-1962” demostró que en ausencia de procesos de selección, las frecuencias de los alelos se mantienen a lo largo de varias generaciones.
Figura 02. Castle básicamente demostró experimentalmente el principio de Hardy-Weinberg antes de que Hardy publicara su famosa deducción por medio de la suma de cuadrados, por esta razón algunos proponen que la ley de NO evolución sea denominada principio Hardy-Weinberg-Castle.
De hecho, matemáticamente, los alelos al interior de una población tienden a formar un equilibrio estable que sigue una fórmula algebraica sencilla denominada suma de cuadrados. El primero en intuir dicha relación algebraica fue Karl Pearson “1857-1936”, pero la resolución del asunto llegaría a través de la mediación de Reginald Punnett “1875-1967”.
Figura 03. Pearson también era un biólogo que estudiaba la genética de poblaciones, pero es mas famoso por su trabajo en estadística, el junto con Fisher fundaron la estadística moderna, por ejemplo, a el le debemos la prueba de Chi cuadrado.
Punnett no resolvió el asunto, pero si tenía un amigo con la capacidad de hacerlo, y se trataba de Godfrey Harold Hardy “1877-1947”. Hardy era un matemático puro, por lo que en el momento en que le entregaron el problema se jactó de su simpleza, planteando una solución en 1908 que ha venido a conocerse como la ley de equilibrio evolutivo o más comúnmente como el principio de Hardy-Weinberg.
Figura 05. La deducción de Hardy del principio de No evolución es elegante y matematizada, pues solo requiere saber suma de cuadrados, uno de los 10 casos de factorización, para poderlo resolver.

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