viernes, 13 de junio de 2014

Cosmos, una odisea espacial 9. Opinión


Cosmos, una odisea espacial 9. Opinión



Los mundos perdidos del planeta Tierra

El pasado es otro mundo, y el futuro también. Este capítulo de cosmos se centra en la historia geológica del planeta tierra desde el carbonífero “358.9 millones de años” hasta el presente, apenas una fracción de la existencia de nuestro planeta, pero evidentemente la que se conoce en mayor detalle desde una perspectiva geológica.

Este capítulo introduce fuertemente lo que filósofos de la ciencia como Theodor Benfey han venido a denominar, el tiempo irreversible, la noción de que los sistemas que aparentan ser estáticos no lo son, experimentan cambios.
Figura 01. Abraham Orthelius "1527-1598", el primero en rasguñar la idea de que el pasado del planeta fue diferente de su presente, y que la geología del presente puede servir para crear un modelo de como pudo haber sido el pasado.
Muchos campos del conocimiento en el siglo XIX al igual que muchas teorías simples se basan en la idea de que el tiempo es irrelevante, no existen cambios hacia el pasado y no existirán cambios hacia el futuro. La teoría de los gases ideales es un ejemplo, pues en dicho sistema se pueden realizar procesos reversibles. El desarrollo de la termodinámica y la segunda ley sería un paso adelante para asumir el proceso del tiempo irreversible.
 
Figura 02. Alfred Wegener "1880-1930", padre del modelo de la Tectónica de Placas, el modelo teórico que nos permite entender los fenómenos relacionados con la dinámica geológica del planeta, en el presente y hacia el pasado.
En la biología por su parte, a pesar de muchas reticencias debido a las influencias de Platón y el esencialismo, la noción de tiempo irreversible ya había sido introducida por autores como Lamarck o el Conde de Buffon.
Figura 03. Marie Tharp "1920-2006", su trabajo para cumular la información necesaria para reforzar el modelo de Wegener fue crucial para nuestro entendimiento de nuestro propio planeta, ¿pero no la conocen cierto?
El capítulo de cosmos que nos convoca el día de hoy nos muestra cómo se desarrolló la historia de la introducción del tiempo irreversible en la geología, en vislumbrar a nuestro planeta como un sistema vibrante, con grandes cambios, que inducen a su vez a cambios en los sistemas biológicos, y que de alguna forma explican el surgimiento de nuestra propia especie.
 
Figura 01. Bruce C. Heeze "1924-1977", inicialmente despectivo de la teoría de la Tectónica de placas, el empeño de Marie Tharp y las propias evidencias que juntos recolectaron lo llevarían a aceptarla finalmente. Este es un fantástico ejemplo que muestra como a pesar de que los científicos tienen la piel dura para cambiar sus teorías, lo hacen cuando la evidencia para ello es sobrecogedora.
Al igual que en otras teorías del siglo XIX la geología estaba atascada en el tiempo irreversible, o lo que es lo mismo, que los continentes fueron y serán siempre los mismos, y la apertura del capítulo entra a chocar con esta noción de inmediato “en caso de que alguno, a estas alturas del partido piense lo contrario”. Posteriormente a la mitad del desarrollo realiza una breve reconstrucción histórica, mostrando como el proceso de desarrollo de modelos explicativos en las ciencias debe pasar por una gran oposición, justificada e injustificada antes de acabar aceptándose debido a la abrumadora cantidad de evidencia que en algún momento se obtiene.

En fin, es un capitulo ideal para realizar una introducción a la geología y a la historia evolutiva, al menos desde el susodicho periodo carbonífero hasta el presente. También señala cuales han sido los efectos de las actividades humanas, después de todo, el último salón de la extinción está siendo construido por nuestra propia especie.

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