martes, 15 de abril de 2014

Los oponentes del neodarwinismo

Los oponentes del neodarwinismo



El experimento de los ratones de Wismann no convenció inmediatamente a todos los miembros de la comunidad científica, ya que autores prominentes como Haeckel o Edward Drinker Cope “1840-1897”.

Evidentemente esto generó un gran debate al interior de las comunidades científicas que no finalizó sino hasta bien entrada la década de 1900 cuando la genética clásica fue aceptada por la mayoría.

Adicionalmente al neolamarkismo, los neodarwinianos debieron debatir por casi 30 años con otras propuestas como la evolución teísta, la ortogénesis y el saltacionismo.

La evolución teísta era la idea de que Dios guiaba el proceso evolutivo, algo semejante a ideas como el diseño inteligente en la actualidad, y como tal fue dejado de lado por una razón práctica, no se ajustaba al naturalismo metodológico que guía la investigación en todas las ciencias de la naturaleza.

La ortogénesis se basaba en la idea de que la evolución es inherentemente progresiva y finalista, es decir teleológica pues poseía como objetivo generar seres vivos cada vez más complejos. Evidentemente esta idea no concuerda con los hallazgos de la microbiología en la cual se observó que de hecho la mayoría de los seres vivos en la Tierra son unicelulares.

El saltacionismo es la idea de que la variación no es continua, sino superdiscreta, es decir a saltos largos, es como si los descendientes de una generación fueran monstruos viables de diferente especie. Aunque la idea no fue refutada de tajo por la Síntesis Moderna, si se dice que es muy poco probable.

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